






07 de octubre/ Cancún, Q. Roo. – El Caribe Mexicano enfrenta una pérdida de turistas, asientos aéreos y derrama económica que, de acuerdo con representantes hoteleros y empresariales, hace particularmente inoportuna la propuesta del gobierno de México de incrementar 35.8 por ciento el Derecho de No Residente (DNR) para 2027.
El paquete económico presentado ante el Congreso de la Unión propone elevar el cobro de 983 a mil 334.80 pesos por visitante extranjero, un aumento de 351.80 pesos por persona.
El sector turístico de Quintana Roo sostiene que encarecer nuevamente la llegada al país puede profundizar un problema que ya se refleja en cientos de miles de visitantes perdidos y miles de millones de pesos que han dejado de circular en la economía estatal.
Las y los dirigentes hoteleros, empresariales y turísticos coincidieron en que el problema no es únicamente cuánto recaudaría el gobierno por cada visitante, sino cuántos visitantes podría dejar de recibir México como consecuencia del mayor costo de viajar al país.
Miriam Cortés, presidenta de la Asociación de Clubes Vacacionales de Quintana Roo (Acluvac) indicó que en lo que va del año el estado perdió 359 mil 033 turistas estadounidenses. El mercado mexicano, a su vez, registró una disminución de 198,959 vacacionistas.
En conjunto, la pérdida asciende a 508 mil 819 turistas, cifra que, según Cortés Franco, equivale a aproximadamente 7.1 días de ocupación hotelera en ceros.
La caída no es un fenómeno aislado de 2026. La empresaria señaló que entre 2024 y 2025 ya se habían perdido 749 mil 212 turistas, mientras que en apenas los primeros seis meses de 2026 se había acumulado una pérdida equivalente a más de dos terceras partes de la registrada durante todo el año anterior.
El efecto económico estimado alcanza los 6 mil 375 millones de pesos, de acuerdo con los datos presentados por la empresaria. También calculó una pérdida de 195.9 millones de pesos en impuesto al hospedaje y de 299.8 millones en el Derecho de No Residente (DNR)
“Aquí estamos perdiendo todos. Y por eso creemos que no es para nada un buen momento para aumentar el DNR, porque las pérdidas son importantes.
«No es que sea solo el 4 por ciento o solo el 6 por ciento. Ya cuando lo reflejamos en noches, en empleos, en dinero, la pérdida es grande para todos”.
El tema es que la caída de turistas también reduce la propia base sobre la que el gobierno recauda,pero de poco sirve aumentar los cobros al turista, si éste deja de venir.
Tony Chaves, representante de los hoteleros de la Riviera Maya, presentó otro indicador: los turistas aéreos son considerados especialmente relevantes porque son los que pernoctan y generan alrededor de 80 por ciento de la derrama turística.
Entre enero y agosto se reportó una caída de 4.6 por ciento en turistas aéreos. Para enero-abril de 2027, la capacidad aérea disponible mostraría un déficit de 5.3 por ciento, equivalente a unos 500 mil asientos menos.
El retroceso es todavía más pronunciado en el cierre de 2026: entre septiembre y diciembre se estiman 800 mil asientos menos, una disminución de 17 por ciento.
Chaves rechazó la idea de que el problema sea que los estadounidenses hayan dejado de viajar.
El dato que presentó explica por qué: Quintana Roo perdió 10.2 por ciento de su mercado estadounidense entre enero y agosto, mientras los viajes de ese mismo mercado hacia Europa crecieron 1.1 por cientom.
“El turista está viajando, lo que está decidiendo es por otros destinos. Eso es algo a tener en consideración”, dijo.
Para los hoteleros, esa comparación revela un problema de competitividad de México frente a otros destinos, más que una desaparición de la demanda internacional.
“¿Cómo vamos a incrementar el DNR si las plazas aéreas han bajado al destino porque se encareció el precio del boleto por el tema de la turbosina, y esa es la principal razón que dan para que tengamos menos pasajeros, ¿cómo nosotros vamos a incrementar el DNR y aumentar el precio más del boleto?”, sostuvo.
Su conclusión fue que México debería hacer exactamente lo contrario: reducir los factores que encarecen el viaje y generar incentivos para que el visitante elija el país.
También atribuyó parte de la pérdida de competitividad a la ausencia de una estrategia nacional de promoción turística desde la desaparición del Consejo de Promoción Turística de México (CPTM)
Aunque reconoció el trabajo del Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo (CPTQ), sostuvo que sus recursos no pueden sustituir una campaña institucional de alcance nacional.
El golpe no termina en los hoteles
Alejandro Arvizu, del Consejo Coordinador Empresarial, llevó la discusión fuera del sector hotelero.
Su argumento es que cada visitante perdido activa una cadena de pérdidas en restaurantes, comercios, transporte, agencias, operadores turísticos, proveedores y pequeñas y medianas empresas.
“Cuando nosotros hablamos de un incremento en el DNR, sin duda va a afectar y afecta a toda la economía. No nada más la economía turística, sino afecta a toda la economía que depende del turismo”, expresó.
Arvizu planteó que el DNR no puede analizarse de manera aislada, porque el visitante ya enfrenta el costo del boleto aéreo, hospedaje, alimentos, servicios, impuestos, derechos y otros cargos.
“No podemos analizar el DNR de manera aislada, debemos evaluar su impacto acumulado junto con el costo del transporte aéreo, hospedaje, alimentos, servicios, impuestos, derechos y otros cargos que enfrenta el visitante”, sostuvo.
Desde su perspectiva, México necesita aprovechar sus ventajas —cultura, gastronomía, biodiversidad, conectividad, infraestructura y hospitalidad— mediante una estrategia de promoción y comunicación internacional más sólida.
“No se trata de estar a favor o en contra de la recaudación, se trata de encontrar un equilibrio responsable entre recaudación, competitividad, crecimiento económico, inversión y generación de empleo”.
El representante empresarial de Amatur, Sergio Gonzalez Rubiera, fue todavía más directo al cuestionar la política fiscal del gobierno mexicano.
Frente a factores como el costo del combustible, inseguridad, sargazo y otros problemas que afectan la decisión de viaje, sostuvo que México debería incentivar la llegada de turistas y la inversión, no elevar los costos.
Propuso medidas como estímulos fiscales para nuevas inversiones hoteleras, incentivos a restaurantes, facilidades para remodelar hoteles y renovar flotillas, además de eliminar determinadas cargas para grupos, convenciones y excursiones turísticas.
Su razonamiento parte de una premisa sencilla: si llegan más turistas, también aumenta la recaudación.
“Si hay más turistas, pues va a ganar más el gobierno en recaudación. Entonces lo que tenemos es que preocuparnos cómo hacemos para atraer más turistas. Y parece que aquí estamos empeñándonos en hacer que ya no vengan. Eso es como yo lo veo y es muy triste”, lamentó.
El llamado de Amatur fue no solo a frenar el aumento del DNR, sino a eliminar obstáculos a la llegada de visitantes, incluyendo, según su propuesta, la eliminación de la aduana.
No obstante, fue el propio Gonzalez Rubiera quien abrió la posibilidad de aceptar la imposicion del aumento al DNR siempre y cuando los recursos recaudados se vayan integramente a la promoción, mediante esquemas transparentes y medibles.
En esa misma linea, los cuatro empresariales de COPARMEX en Quintana Roo también refrendaron su rechazo al incremento dentro del Paquete Económico 2027.
La presidenta del organismo, Jovita Portilla indicó que el Estado necesita ingresos, pero sostiene que una medida fiscal que afecta una actividad estratégica debe evaluarse por su efecto completo sobre la economía.
Por tanto, plantea que la discusión legislativa no se limite a calcular cuánto dinero adicional se obtendría por cada turista.
Al respecto, David Ortiz Mena, presidente del Consejo Hotelero del Caribe Mexicano, señaló que para el otoño se prevé una reducción aproximada de 11 por ciento en vuelos y de 9 por ciento en asientos hacia Quintana Roo respecto al año anterior.
A ello se suma, dijo, un incremento de tarifas que en algunas rutas durante el verano habría alcanzado alrededor de 35 por ciento.
En este contexto, el sector cuestionó que se pretenda incrementar el DNR en alrededor de 36 por ciento para 2027, lo que, considerando el aumento acumulado desde 2025, representaría aproximadamente 55 por ciento.
Además se advirtió que el problema no se limita al pasajero. Las aerolíneas también enfrentan mayores costos y, ante ello, deben decidir dónde colocar sus aeronaves, qué rutas mantener y cuántas frecuencias ofrecer.
Por esta razón las y los empresarios sostuvieron que México debe ser competitivo no solamente para el turista, sino también para las compañías aéreas que hacen posible su llegada.
Por ello, solicitaron que antes de aprobar el incremento se realice una evaluación técnica que mida sus efectos sobre la competitividad, la conectividad, la demanda, la recaudación y el empleo.
La razón es que el turismo genera actividad económica más allá de los hoteles. Restaurantes, transportistas, comercios, proveedores, productores y trabajadores dependen de la llegada de visitantes.
Una menor cantidad de turistas, señalaron, puede traducirse en menos clientes, menores ingresos, menos propinas y eventualmente menos empleos.
Los empresarios también vincularon la discusión del DNR con el crecimiento de la informalidad.
Durante la conferencia se mencionó un incremento de 55 por ciento de la informalidad a nivel nacional y de 49 por ciento en Quintana Roo, cifras que fueron presentadas como una señal de alerta.
El reclamo es que mientras aumenta la presión fiscal sobre las empresas formales, una parte creciente de la actividad económica permanece fuera del sistema tributario y laboral formal.
Los participantes señalaron que los negocios informales no enfrentan las mismas obligaciones relacionadas con IVA, impuesto sobre hospedaje, IMSS, impuesto sobre nómina y prestaciones laborales, entre otras cargas.
Otro de los principales reclamos fue la falta de una estrategia nacional permanente de promoción turística.
Los representantes del sector señalaron que los esfuerzos institucionales de promoción nacional llevan más de seis años interrumpidos advirtiendo sobre esta situación, sin ser escuchados.
Y, en el caso de Quintana Roo reconocieron que se han realizado esfuerzos propios de promoción y manejo de crisis, además de participar en ferias internacionales y trabajar con aerolíneas.
Sin embargo, consideran que los esfuerzos locales no son suficientes para contrarrestar una narrativa negativa que afecta a México en su conjunto.
Frente a este escenario, el sector propuso cuatro acciones: reconsiderar la magnitud del incremento del DNR; realizar una evaluación técnica integral de sus efectos; destinar de manera permanente, transparente y medible una parte de los recursos a promoción turística, manejo de crisis e imagen; y establecer una mesa de trabajo con Hacienda, el Congreso y las autoridades turísticas, con participación del sector organizado.



