
Sólo Akira entendía, lo que yo percibí en la última visita, tres días antes de tu partida.
Una despedida anunciada, un retiro.
De los rarísimos arquitectos-artistas, no miembro del “club del elogio mutuo yucateco”. Una amistad, sólo comparable con la que tuve con el maestro Ramírez, tan similares en su creatividad, nivel y afabilidad.
Tan geniales y con ese negro sentido del humor, de agudas mentes despiertas.
Las preciosas ausencias que pesan como lápida más que un todo.
Tu lenguaje de luz y de sombra, de reflejos de agua y de árboles en interiores. Tu gusto por Chillida, las tapas y pinchos en tabernas, madrileñas, los charales y el Barça.
Porque ya eras feliz, antes de partir, ya estabas vislumbrando “el otro lado del río”, como me dijiste, con un dolor interno que pocos entendimos.
No llegaste a la casa para la visita y en vez de ello, trascendiste al otro plano, al divino.
El adjetivo del arq más avanzado yucateco contemporáneo, no fue de gratis,
“ El astro” que nunca necesitó de medallas ni de honores
Tu enorme solidez plástica y sencillez hacia la arquitectura ,deja una huella como antes la dejaron, Amabilis, Castillo, Garcia-Ponce o mi padre.
Desde tu legado, las próximas generaciones estarán destinadas a estudiarte y aprender.
Extrañaré las salidas en el “Xcatic” a Telchac, las comidas en la mesa 52 de La Pigua y las extensas pláticas en tu oficina-Taller
La amplia colección de arte que me adquiriste durante tantos años, acuarelas, gráficas, cerámicas y metales. Tus dibujos que guardo con tanta admiración.
Extrañaré enormemente esa calidez humana tuya, esa que te hizo único e irrepetible ,la rara, virtud de los iluminados, que se sentía y vivía en tu obra sabia y proyectada. Cada muro, cada losa, cada espacio interior tuyo denotaba tu tamiz, tu emanación natural de vida.
A los que tuvimos la fortuna de conocerte y apreciar tus consejos y tus bromas, a los que recorrimos la última parte del camino contigo hoy sentimos el desamparo de tu ausencia.
Gracias por tanto, por las enseñanzas de vida.
En el cielo, transita un nuevo astro que irradia tanta luz, y cuya calidez aún nos arropa.
No se olvida, lo que permanece en la memoria y en el corazón!
Juan Pablo Mier y Terán



