
Este jueves el Centro Cultural Hartii, ubicado al filo de la colonia Campestre sobre la avenida del Rogers Hall, hospedó una velada de danza española y lectura de poesía en los recintos y jardín de la galería para celebrar los casi treinta años de la Universidad Modelo con la presentación del más reciente número de alpiedelaletra, su revista de humanidades. Miembros de la comunidad modelista ofrecieron discursos y mesas pánel en que se reflexionó acerca de la institución y la centralidad de las humanidades en su proyecto.
El director general del Campus Mérida, Dr. Carlos E. Sauri Quintal, declaró su interés porque la publicación siga siendo un espacio de autorreflexión. «No sé exactamente cómo, no sé si habrá otro número, pero su legado está garantizado».

Sauri Quintal primero agradeció a todos los presentes, que incluyeron a representantes de instituciones culturales a nivel estatal, municipal y privados, pero particularmente a colaboradores de la universidad. En un discurso cargado de citas y referencias a figuras culturales del mundo hispano—en especial a cantautores como Silvio Rodríguez, Sabina y Milanés—, el director narró la historia de la institución desde sus precursores como fueron la Liga de Acción Social fundada en 1909 y la Escuela Modelo, una escuela privada impulsada por el mismo grupo en septiembre de 1910, ambas aún ligadas de manera íntima con la dirección universitaria.
En el núcleo de aquel grupo pionero se encontraban Gonzalo Cámara Zavala, José Trava Rendón y Tomás Castellanos Acevedo, liberales con influencia del catolicismo social que se hacía presente en el porfirismo tardío. Su proyecto pedagógico, recordó Sauri, se fundamentó primero en los escritos del francés Julio Payot y el puertorriqueño Maximiliano Avilés, pero muy pronto integró al pensamiento de figuras como Rousseau, Spencer y Enrique C. Rébsamen, que introdujo a México el concepto de las «escuelas modelo» y cuyo pensamiento importarían directamente a Mérida desde la Escuela Normal de Xalapa.

Aquellos modelistas tempranos se encontraron con que en Yucatán ya tomaba impulso la llamada «educación racionalista», de corte librepensante y progresista, heredera del recién ejecutado anarquista catalán Francisco Ferrer Guardia y que también manejaba el concepto de la «escuela modelo». Pedagogos de esta clase como José de la Luz Mena Alcocer colaboraron con la Escuela Modelo de la Liga en sus primeros años, pero su influencia sería mayor sobre la educación pública del estado durante el periodo socialista que se vivió de 1915 a 1924. Según la antropóloga Eugenia Iturriaga, la Modelo fue «la única escuela de élite que no se cerró con la llegada de Alvarado» debido a su carácter laicista, social y positivista.
Un punto de encuentro entre las corrientes emparentadas sería lo que Sauri en su discurso describió en el caso de la Modelo como «una perspectiva integral y pluridimensional que gira en [torno a la] libertad como su principal fuente de compromiso». La Escuela y Universidad Modelo han retenido con los años esa identidad ampliamente laicista y liberal, si bien muchos de sus docentes actuales se resistirían a la etiqueta del positivismo.
En 1997 nacería el proyecto de educación de la Modelo, la Universidad, con la misión según Sauri de «reafirmar los valores modelistas». Con la licenciatura en Letras y su revista alpiedelaletra fundada en 2002, consideró que la universidad buscaba un impacto cultural y educativo antes que financiero, y reconoció al gran número de destacados escritores regionales que se han publicado en ella con los años. Evocando al poeta español Antonio Machado, Sauri declaró que «hay cosas que disminuyen cuando las repartimos; la cultura no».

El discurso tomó un giro hacia la defensa del valor intrínseco de las humanidades, apoyándose del ideario institucional planteado por la pedagoga Irene Duch Gary. «El ser humano se hace aflorando sus múltiples dimensiones» en procesos donde «la educación es un mecanismo de la humanización del ser». La literatura en particular entonces permite «mirar al otro no como amenaza sino alguien cuya historia todavía no conocemos». Cuestionó a la educación que no hace un hincapié en las humanidades— si no dignifica vida y no nos acerca a otros, ¿para qué? Son además, en su planteamiento, «un arma contra la inteligencia [que se hace pasar por] inteligencia», refiriéndose al estado actual en que la educación se ve amenazada por la difusión generalizada de tecnologías de falsificación antihumanas.
Siguieron dos conversatorios rememorativos: uno en que participaron conocidas figuras literarias como la cronista Teté Mézquita, Addy Góngora Basterra, Irving Berlín Villafaña y el poeta Rubén Reyes Ramírez. En el segundo participaron la artista Laura Sánchez —que proporcionó la portada, una fotografía de la Escuela Modelo que es parte de su proyecto de registro visual Una Ciudad en Tres Momentos—, la editora de la revista María de Lourdes Pérez Cruz —que comentó la obra de Sánchez dentro de la revista— y Orlando Cámara, integrante del consejo administrativo de la Escuela Modelo y descendiente directo del fundador Cámara Zavala que fue estudiante en la Modelo y asesoró el proyecto visual («[Nunca] he salido de ahí. Espero no salir pronto de ahí.»). Todos los ponentes miembros de la comunidad y colaboradores históricos de la revista presentes en la nueva edición.
Fluyeron las copas de vino, el cátering de antojitos y el buen ambiente en la velada —más elegante de lo que algunos invitados esperaban—, aunque por instantes lo amenazó la llovizna. Los ejemplares de la revista se comenzaron a repartir de forma gratuita en el espacio de la galería donde, como hizo recordar Mézquita, antes radicaba el pintor Ermilo Torre.
La primera mesa buscó reflexionar sobre la revista con una perspectiva «desde el panorama literario yucateco actual». Reyes Ramírez recordó que llegó a la dirección de humanidades en la universidad por invitación del maestro Ariel Avilés Marín, presente entre el público, con la intención de «hacer escuela de literatura» en el estado, pues por retomar una expresión de Julio Peniche, «los escritores de Yucatán [habían sido] como pianistas de oído». Berlín insistió en la defensa de las humanidades, cuya misión en sus palabras es el «enseñarnos a cantar, especialmente lo que es espantoso», a lo que Mézquita sumó la finalidad de «transformar el esperpento en belleza», para lo cual el mayor reto es lograr la difusión.
Reyes detalló algunos de sus experimentos tempranos con los otros panelistas en acompañamiento con la licenciatura en comunicación. «Éramos cómplices y hacíamos escuela, cada quien desde su lugar, día con día».
La segunda conversación giró en torno al proyecto fotográfico de Laura Sánchez, que enfatiza la transformación de los espacios desde un recorrido que hizo con Cámara y Pérez Cruz alrededor de la escuela en diciembre de 2025. Relata, por ejemplo, como un espacio dedicado al cine se convierte en estacionamiento y un edificio de salones en oficinas, o una placa dedicada a los vendedores ambulantes «Tarzán, Lugo y Boicot», algunos de cuyos nietos ahora ocupan los mismos puestos en las cercanías de la escuela. «Nuestro tránsito va configurando la ciudad y su archivo a través de nuestra mirada, pero también desde nuestra memoria», para lo cual la arquitectura es un mediador particular, afirma Marilú en su artículo-reseña de la revista bajo el título de «Laura Sánchez: una mirada doméstica de la ciudad».
Los discursos y conversatorios terminaron la oferta de unas palabras en modo de cierre por el actual director de la Escuela de Humanidades, Luis Urzaiz Duch, que agradeció a los presentes y también los invitó a disfrutar las exposiciones en la galería.
El público tuvo la libertad de moverse en esos espacios acondicionados donde integrantes de la comunidad modelista hicieron lecturas de sonetos de Shakespeare traducidos para alpiedelaletra entre la obra plástica de Alfredo Romero (piezas de El lugar que habito que dialogan, como Sánchez pero con otras técnicas y enfoques, con aspectos del paisaje urbano), Javier Barrera, Adela Isaac y Stefanie Schikora, entre algunos otros. Algunas de las piezas más llamativas fueron las que se situaban justo en frente del aire acondicionado, para fortuna de los asistentes.
Todos los números de la revista han sido digitalizados como parte de la estrategia de difusión actual y se encuentran en el portal web revistaalpiedelaletra.com. Aunque se describe como una «publicación semestral» y Sauri Quintal admitió que su futuro es incierto, se han publicado 25 números de manera irregular desde 2002 —los últimos tres han sido anuales, sin publicaciones en 2023 ni entre 2020 y 2021—. Mézquita consideró que el proyecto ha sido un ejemplo de «trascendencia, continuidad y congruencia».
La difusión electrónica tendrá sus ventajas y desventajas, como discutieron algunos de los asistentes. Se ha de celebrar la facilidad de acceso desde cualquier parte del mundo y de mantenerse como repositorio, pero no cualquiera se interesará en leer un material que no tiene en las manos si no tiene un motivo particular para buscarlo. Celebramos que la revista literaria exista y que se siga imprimiendo.



