Opiniones

Nuestra amorosa casa

“Una casa llena de libros y de besos”
Carlos Elisio Sauri Quintal.

Pronunciando el discurso.

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Placa conmemorativa de los 100 años del edificio de la Escuela Modelo.

He querido usar esta frase de Carlos Elisio Sauri Quintal, porque me parece muy bella, muy precisa y muy afortunada; viene como anillo al dedo a la celebración de este primer centenario del edificio tradicional de la Escuela Modelo.

El edificio de la Escuela Modelo, es nuestra casa, y como dice Carlos Elisio, está llena de libros de libros que cargan los niños cada mañana, de libros que traen un día si y otro también, los inquietos jóvenes de la secundaria; los libros que nuestros jóvenes preparatorianos consultan con gran interés.

Libros, libros, libros que alimentan la flama del saber de la antorcha de nuestro escudo. Y besos, muchos besos, infinidad de besos. Besos de la madre que despide al hijo a la entrada de la escuela, besos del niño que saluda con amor a sus maestras, besos furtivos de los novios adolescentes al cobijo de nuestra arboleda. Una casa llena de libros y de besos.

En 1924, el Dr. Álvaro Torre Díaz entonces gobernador del estado, decide hacer la primera prolongación del Paseo de Montejo, y a la Escuela Modelo le pasa por encima la avenida. Como resultado de eso, la antigua Quinta San Vicente queda de un lado de la avenida, y los campos deportivos del otro lado; la escuela pierde así su funcionalidad.

Se toma una decisión histórica: Se vende los terrenos del lado poniente del Paseo Montejo, y la escuela se constriñe a los terrenos del lado oriente. Como ha de suponerse, el antiguo edificio de la Quinta San Vicente sucumbió cruelmente a la piqueta; el antiguo corredor de madera y tejas ya no vería nunca más a los niños patinando bajo su sombra.

Un nuevo edificio habría de surgir para gloria de la arquitectura de la más emblemática avenida de Mérida. El nuevo edificio de la Escuela Modelo, destacará entre los viejos palacetes porfirianos y tendrá su propio prestigio arquitectónico.

Tres artistas habrían de ser los encargados de hacer realidad el sueño: Un arquitecto, un ingeniero y un escultor. El arquitecto fue uno muy destacado, el arquitecto Carlos J. Castillo Montes de Oca, autor de obras tan importantes como el edificio central de la Universidad de Yucatán o el Estadio “Salvador Alvarado”.

El ingeniero lo fue Raymundo Ayuso Salazar, edificador de importantes casas del Centro Histórico de Mérida. Y el escultor, Manuel Cachón Ortegón, nuestro querido Don Manuelito, nuestro maestro de modelado en la secundaria de nuestra Escuela Modelo, y realizador de las columnas de las naciones del Parque de las Américas.

Un trinomio de calidad superior e inmejorable. Es por ello que, nuestro edificio, es una obra de arte, reconocida en la insustituible Enciclopedia Yucatanense, en el capítulo dedicado a la Historia de la Arquitectura en Yucatán.

El 15 de septiembre de 1926, se puso en servicio este histórico edificio, para el cobijo de la niñez y la juventud modelistas y de la educación de Yucatán en general. Así que, estamos aquí para celebrara todos juntos el centenario de nuestro edificio, nuestra amorosa casa. Una casa llena de libros y de besos.

Palabras pronunciadas por el autor en la ceremonia conmemorativa de los cien años del edificio de la Escuela Modelo.

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