

El pasado jueves cuatro integrantes del colectivo de escritoras Jach Yucatecas se reunieron en el Gran Museo del Mundo Maya para discutir su nueva y primera antología literaria. Leyeron fragmentos de sus propias aportaciones y discutieron algunos aspectos de su relación con la literatura
La presentación fue la novena de once mesas planeadas para promocionar el libro. Anteriormente se ha presentado en espacios culturales del estado rotando a las escritoras participantes para ofrecer oportunidad a cada una de las cuarenta y cuatro autoras antologadas de acercarse al público.
Esta vez se reunió a Erica Millet, Celia Pedrero, Georgina Rosado y María Elena «Mayo» Ponce en un pánel moderado por Mar Gómez, compiladora e integrante del colectivo. Gómez dirigió las mismas tres preguntas a las respectivas autoras: «¿cómo se hace presente tu vida en la obra?», «¿cómo respondes a la crítica?» y «¿qué estás leyendo actualmente?». A partir de las preguntas, cada escritora tuvo ocasión para demostrar su aportación al conjunto y amarró su ponencia con una lectura de su obra.
Ponce Laviada, artista visual, empresaria y editorialista en un periódico local, respondió a la primera pregunta recordando al Vargas Llosa de las Cartas a un joven novelista que aseguraba que todo escritor habla de su propia experiencia y la suplementa con su pensamiento. En ese sentido, manifestó que su tarea era identificar la esencia de cada personaje para reconocerlos como seres actuantes en contextos precisos y distintos al autor. Por eso se declaró como entusiasta de «lo histórico» y «lo costumbrista», o de libros que la colocan en situaciones ajenas de las que puede aprender y «cuestionarse».
La periodista y extitular de Sedeculta Erica Millet, ganadora en 2022 del Premio Nacional de Cuento Beatriz Espejo, consideró que el «gran tema» presente en su obra siempre ha sido la maternidad y citó a la misma Beatriz Espejo al afirmar que «todas escribimos sobre nuestras obsesiones». Opinó también que el solo recibir crítica «ya es un lujo», porque significa que alguien te ha leído y eso «se agradece siempre».
De las cuatro escritoras fue Celia Pedrero Cerón, que ha ocupado amplios cargos culturales y hasta tiempos recientes fungiera como directora del Centro Cultural La Ibérica, quien tuvo la postura más aguda con respecto a la cuestión de la crítica al declarar que «nunca he recibido crítica» dado que en su ámbito «no hay crítica literaria».
A juicio de la promotora cultural, la mayoría de los escritos respecto a autores yucatecos «trata más a las personas que a la obra» y lamentó que lo que se llama «crítica» frecuentemente se refiere a amiguismos, adulaciones, comentarios fortuitos, disputas y chismes sin rigor intelectual. Consideró al enfrentamiento crítico como una labor pendiente y recalcó: «No me siento mal [cuando recibe crítica], pero tampoco me puedo sentir mal, porque no hay».
Pedrero nombró a las «relaciones fallidas» como la recurrencia íntima más frecuente de sus textos, aunque agregó que no necesariamente se trataba de las propias, sino que el tema nacía a condición de sus personajes. Además enfatizó su esfuerzo por lograr la «perspectiva masculina» en su narrativa, posicionándose en contra del énfasis actual en «las voces de las mujeres» como tal y sin respaldo crítico. «Es complejo ponerse en el lugar de un varón, ¿verdad?», ironizó, y agregó con una risa disimulada: «No tanto. Es más simple.»
La última en hablar fue la antropóloga social Georgina Rosado, académica de la UADY considerada pionera en la investigación con perspectiva de género en la región. Para ella, la literatura «es un medio, no un fin» y expresó que su objetivo era «cambiar el mundo» con una manifestación de sus preocupaciones «aunque suene muy romántico, muy idealista». Resaltó las experiencias enriquecedoras que ha encontrado en los talleres literarios, aunque se mostró muy en contra de cierta especie de crítica: «las que solo sirven para destrozar y mostrar superioridad no me sirven para nada y las detesto».
Al describir sus lecturas actuales, las Jach Yucatecas mostraron algo de acuerdo. En todos los casos están leyendo a mujeres de la península, pertenecientes o no a su colectivo. Rosado lo sintetizó así: «Creo mucho en la literatura yucateca, y la literatura yucateca de mujeres» y ofreció el ejemplo de María Elena González, Jach Yucateca, cuyo libro El jardín que me habita «dio sentido literario» a su relación con la corporalidad y el envejecimiento. Además mencionó a Carlos Martín Briceño, presente entre el público, su maestro de talleres y «un gran crítico de la sociedad».
Celia Pedrero se refirió a Un gesto simple de Karla Marrufo, a quien llamó «una de nuestras mejores cuentistas» y destacó el entramado y la psicología de sus personajes. Celia además relee la obra conjunta de Borges y Bioy Casares, considerando que siempre es necesaria una segunda lectura para leer con criterio y apreciar la complejidad del texto.
Millet Corona lee a Laura Baeza, joven escritora campechana, y a la controversial aguascalentense Dahlia de la Cerda. Ambas son escritoras de temas «fuertes» u «oscuros» con alto contenido social que quizá entran en tensión con la idea de la lectura como mecanismo para relajarse o evadirse.
Las cuatro autoras leyeron fragmentos de sus textos. Ponce, en particular, pareció conmovida por la reacción positiva del público. El que provocó la mayor respuesta, sin embargo, fue sin duda el de Celia Pedrero: una divertida serie de «minificciones» irónicas sobre su manera de abordar al mundo de la literatura yucateca desde la estructura de «Leo escritores yucatecos (por/porque/para)…» y en que se burla de clichés del ámbito, como los poemas titulados «A Mérida» o el «síndrome de Dorian Gray» por el que «en las fotos de sus solapas aparecen veinte años más jóvenes».
Leo escritores yucatecos [para saber] por qué escriben “ordenador” en lugar de “computadora” y por qué sus personajes no “cogen” ni “fornican” sino “follan”.
Leo escritores yucatecos para reunir en varios libros sus epígrafes. Son mejores que sus textos.
Leo escritores yucatecos para dormir (…) pero también los leo para despertar.
Así cumplieron todas, como concluyó la moderadora, «con [su] promesa de difundir nuestra literatura, la protagonista de la mesa» que además les ha «ganado visibilidad, legitimidad y reconocimiento».
En el público hubo figuras literarias del estado y la ciudad que permanecieron para saludar y tomarse fotos con las escritoras. Otros asistentes partieron con mayor prisa, pues comenzaba el partido del mundial entre México y Corea del Sur.
Jach Yucatecas. Antología se publicó con la editorial Kóokay Ediciones y se encuentra disponible en varias librerías del estado. El libro cuenta con una amplia selección de crónicas, cuentos y ensayos escritos por narradoras yucatecas (se adelantó que la siguiente antología incluirá poesía). La próxima presentación ocurrirá en el Museo Palacio Cantón el día miércoles 24 y contará con la presencia de las Jach Melba Alfaro, Silvia Rojas, Claudia Sabido y Ruth Pérez.



