Bienestar Espiritual

Vivir y cumplir con razón, es equilibrio (3)

La soledad, no solo es ausencia de
otros; puede ser un espacio fértil
en donde se ordena el sentido.

Viktor Frankl.

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                                                                     Psiquiatra, neurólogo, así como filósofo, el Doctor Frankl, ha sido muy valorado. Logró sobrevivir al holocausto nazi, la actitud invaluable en su pensamiento y en sus actos le salvó la vida. Tiene mucho que enseñarnos.

Fue capturado en 1942 y llevado a un campo de concentración nazi.

Tan sabia se dio la observación de los hechos inhumanos que le tocó afrontar, que logró forjar una actitud muy vital, que, aun desfalleciendo, vivió. Obvio que, aunque su cuerpo físico se desgastó, asunto inevitable que sabemos se dio en esos campos de exterminio, él logró no solo sobrevivir, sino tener bien claro su objetivo. Salió de ahí para compartir lo vivido y luego hacer de su experiencia un ejemplo para la humanidad.

Galardonado y considerado un filósofo de la vida, su libro, -El hombre en busca de sentido- es un tratado que todos debemos tener de cabecera. Una pepita de oro.

Algunas veces lo he comentado en vivo y a todo color entre congéneres, y me he topado con personas que temen leer la redención del dolor de otros seres, como si fuera algo triste. No se soporta el dolor ajeno cuando solo se ve la parcialidad, hasta se cree que es algo que nos puede afectar, para mal. El aprendizaje de cómo se redime el sufrimiento en nuestra especie, es algo que, si se logra con sabia mirada, es lo más grande que puede existir cuando se considera como empatía bien entendida. Magnifico texto, que no solo habla de la vinculación con los nazis como a veces se mal entiende, es la experiencia de calidad de un ser humano digno.  

No solo es bueno leerle, sino regresar a las páginas que nos resuenan y hasta subrayar. Claramente comprendió Frankl, como nuestro motor real en la vida no es ni el placer ni el poder, sino el propósito.

También nos dijo que solo se fortalece la razón de vivir cuando lo hacemos pensando que otros seres nos necesitan, nos esperan, vivir la esperanza.

Si alguien nos mira cómo lo más sagrado en su vida, esa es parte de la misión realista, no solo de quien así lo experimenta, sino del que tiene la oportunidad de, darse. La ayuda al otro, aun con la mira y base de una caridad bien entendida, no es cuestión cumplidora o una invención del humano que practica el buenismo, está inscrito el modo acompañar en y dese el ADN de cada ser humano.

El amor, bien entendido.

El Dios cristiano es una trinidad, trio en uno solo, armonía íntegra.

Eso mismo nos está dejando claro que todo espíritu, necesita del otro.

El yo, necesita siempre de un tú.

Cundo se habla del prójimo, no es para sentir que en el haremos nuestras obras más prominentes de caridad y que estamos separados de tal entidad, es más bien ese comprender que prójimo o próximo, es espejo de nosotros mismos. Si se da la mano a alguien, abrimos la puerta a todo bien y la vida se hace círculo virtuoso.

Compartir desde los gestos corporales, saber sonreír al desvalido y al desconocido que nos ha dado de sí mismo en el entorno, en la calle para poder transitar, en la casa para ayudar. Se nos olvida que todos estamos unidos y así habremos de sentirlo, propiciar serenidad.

El que seamos cooperativos por naturaleza es tema estudiado en las ciencias antropológicas, está comprobado y considerado por los estudiosos de la especie y por las ciencias del hombre como un factor básico del homo, de supervivencia.

 No hubiéremos logrado llegar hasta el día de hoy, si en los tiempos fuertes del caminar de la especie, en momentos tan demandantes de los primeros tiempos, no hubiéremos sabido el valor de la cooperación. No es el ser humano fuerte solo porque sabe practicar una religión bien entendida, sino porque comprende lo que eso mismo implica en la vida diaria en las variadas excepciones.

Hay una conexión profunda entre el cuerpo y el alma, ni dudarlo. Esto es básico desde Aristóteles, El alma no está por ahí deambulando como entidad aparte, se ha encarnado para llevarnos a fin de cuentas al infinito del que hemos venido.

El alma, no puede ser sin el cuerpo. Obvio que cuando se abandona el cuerpo humano, otra dimensión nos espera.

Si se nos encomendó en la vida social y de grupo homo, proveernos el alimento físico, no hay que olvidar que ni esto mismo se logra con equilibrio si las razones son solo de cumplimiento y no de vivencia. El trabajo canso a muchos, obviamente esto sucede si solo se ve como proveeduría y no como razón de ser.

¿Y, el alimento anímico, en donde reside?

¿También se nos otorgó como parte del sobrevivir, o solo es invento religioso?

A veces creemos que ha sido un adosamiento de los seres que dieron pie a las religiones y no parte sustancial de la vida misma.

En el texto, -La nieta del señor Lihn- de Philippe Claudel, se nos deja claro: 

Existe una pulsión sencilla y natural en cada ser humano, que es: amor silencioso.

Este, no solo cuida de nosotros mismos, y no porque se viva en silencio, no existe. Nos permite cuidar de alguien más, tal vez sea ese ser que llevamos como una joya en el corazón, tal vez sea algún enfermo, tal vez sea el cónyuge. 

Cuando una persona siente que todo lo ha perdido… es seguro que se aferre a creencias, a amistades genuinas y hasta algunas veces a alguna mascota. Se ha dado el caso de aferrarse a algún objeto. Somos seres amistosos por natura, en primera hacia nosotros mismos. No habría necesidad de esperar a que la vida nos sacuda con eventos drásticos, hay pertinacia al sentirnos cuidados y cuidando.

El verdadero amor, es algo que permanece. Tiene manifestaciones varias.

Si esto no se nos ha logrado dar en la vida personal, es bueno a cualquier edad comenzar a percibirlo así mismo, porque el engrandecimiento del alma comienza desde los caminos del colaborar, hasta el encuentro con el otro.

La autosuficiencia como una totalidad, y creer que no nos necesitamos unos a otros es propuesta de la civilización de últimos tiempos. Pueda que sea una trampa de los modos relativistas. Ese saber, de qué siempre nos necesitamos, se ha perdido en algunos ámbitos y se considera a veces debilidad acompañada de falta de humildad.  Tampoco quiere decir que todo el tiempo estemos físicamente encima de los seres amados, podremos pasar periodos sin presencia física y es normal.

Claro que hoy día mucho de lo contactado se da por la vía de la virtualidad.

Con una prosa emotiva, certera y muy bien llevada literariamente, este pequeño volumen nos conmueve hasta la medula. Es una linda reflexión sobre el acompañamiento, la vida compartida.

La realidad es que vivir no es nada mas resolver. Hay valor en el acompañar.

Es más bien: llevar el equilibrio entre lo que somos razonablemente y lo que hacemos en ese cumplimiento del deber, que no es asunto de resolver, sino de vivir.

Necesitar de otros seres humanos nunca es una debilidad, es natura sana, activa. Es por eso mismo, que el alimento anímico nos mantiene cumpliendo con sensatez, y más que nada logrando un buen equilibrio de los deseos de vida, que se convierten en opciones. De otra manera no viviríamos. Hemos nacido para dignificar al alma.

Los seres humanos que en la época de las producciones en masa de los grupos primigenios se sintieron dueños de los excedentes, ya estaban creando tremendo desorden. Se nos fue de las manos la mirada al congénere como parte, se volvió a parte. Eso de acumular está relacionado con la mentalidad de ¿Quién es más fuerte? Parece que se logra más, y claro que sí hay una satisfacción profunda, que es de bisutería.  El logro que solo se queda sobre las cabezas de unos cuantos, crea desequilibrio y fácilmente se desvirtúa.

Se dice mucho hoy día, que esos grandes consorcios que han creado tanta riqueza material en el mundo dizque civilizado, para nada tienen en cuenta a la especie. Solo piensan que habiendo logrado tal o cual nivel de obtención de bienes, hay que ir por más y por más. Como un barril sin fondo.

Quien crea una pintura, una escultura, no es un creador propiamente, es tan solo un transformador de la realidad.

La creatividad es tan clara que se manifiesta en el toque personal que se expresa.

Es por eso que tambien el concepto del arte está siendo revalorado por muchos buenos pensadores hoy día. Si un ser considerado un buen artista y pone unas cajas de cartón vacías en medio de una galería artística y dice que eso es arte, pues no lo es tal cual lo entendemos desde otras dimensiones. Solo con la premisa de darnos cuenta que nada se ha transformado… observamos el claro engaño.

El argumento es tal, que lo que se quiere afirmar con ese arte, es que…

¿nos hace pensar?

Si nos hace tener una reflexión diferente, pues ¡qué bueno! tengámosla. Tal vez lo podrimos catalogar como ¿momento reflexivo?, para hacernos ver y recordar que lo trivial tambien es algo valioso. La fundamentación del arte no se sitúa ahí.

Claro que tampoco se logra esa expresión desde la nada, se utiliza un material escogido, se tiene una idea para fomentar un tipo de pensamiento, mas según me da la impresión, si tan solo se está proponiendo pensar algo diferente, no es en función a que se esté transformando nada. Se ha dicho que es arte motivacional.

Ese lenguaje, los críticos han dicho que es un modo de expresión alternativo. Lo genuino que hemos venido por milenios nombrando como arte, es algo unido a otros valores, como lo es la Estética como ciencia, entre otros.

Por otro lado, quienes producen bienes de consumo como mercancía o como arte mercadeado, llegan a perderse en la dimensión de las ganancias de esos logros. Se ofusca la premisa humana de dar un bien humano y para un crecimiento interior.

También se nos ha dado el cuerpo para cuidarlo. Es evidente que en estos tiempos hay una tremenda demanda de que ese cuerpo se mantenga joven, y se hace hasta lo indecible para lograrlo. Tampoco creo que sea el medio más genuino de vivirlo. El cuerpo es cíclico, se nos ha otorgado por un tiempo, luego lo trascenderemos. Envejecer es un acto digno en toda la extensión del ser.

Existe un libro de estos temas, (no lo he leído) y he escuchado los comentarios al respecto. Es de autoría de una periodista investigadora. Lo escribió durante la pandemia del Covid 19.

Vino a descubrir la autora que las personas al mirarse más en los espejos durante el encierro, decidieron que no se gustaban. Las cirugías plásticas se desbordaron. Claro, mas bien cuando todo pudo ser factible en los quirófanos apenas se salió del aislamiento.

¿Qué concepto tendríamos de nosotros mismos si nuestro mirarnos en lo físico, nos lleva a decisiones tan drásticas? Decir tan fácil -este ser… no me gusta-, tan tan.

 En parte, es una actitud de vernos como meros objetos de una estética predeterminada por modas, difícil de comprender en la realidad. Dicho sea de paso, esos arreglos a veces se convierten en desarreglos. La estética es una ciencia en sí misma, lleva postulados lógicos, no meras percepciones de objetividad de fantasía.  El texto se titula:  -El cuerpo perfecto-.

No recuerdo en nombre de la autora. Según se comentó, es un texto interesante.

El abandono de los seres mayores de edad es una falacia de la civilización. No hay civilización sin el cuidado de unos por otros. Y, la vejez es don, nunca un pesar.

Aprender a distinguir los mecanismos de defensa que creamos que nos pueden llevar a la insanidad o a la insaciedad, es muy necesario. El hecho mismo de saber cuánto contamos con nosotros mismos es válido, también siempre encontrar el equilibrio entre lo que optamos como nuestro propio bien y lo que podremos compartir con personas adjuntas, cercanas. Es obvio que sí hay seres que se salen de los parámetros de sus propias vidas, y no se logra compartir con ellos sanamente. Si se dan las mentes distorsionadas que no buscan el trascender mas allá, sino solo se espera el beneficio, mas aquí.

Ontológicamente, somos los guardianes de la vida. 

Es bueno pensar un tanto… ¿A quién sostengo anímicamente, yo mismo? (Continuará)

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