
Los diarios personales son la medula del pensar del día a día,
quienes los redactamos no lo hacemos como para
dejar evidencia de la vivencia en concreto,
es más bien una reflexión continua.
MJ.
Ante todo, ¿Qué hay dentro de ese pulsar en escribir lo que uno vive?
Una búsqueda de equilibrio que aporte, que sea cada vez más real.
Encontrar las razones asentadas en la realidad, es tarea que lleva empeño.
Nunca es el hecho en sí mismo lo que cuenta al vivir, sino la cadena de vida, lleva en cada eslabón una secuencia cadenciosa de los actos del día a día. Cuando lo logramos con el sentido realista, eso mismo implica fundamento para la fortaleza del alma. Es la interioridad de cada día y sus vivencias lo que se recompone. Se asienta en los textos un buen limo.
Tan solo poder depurar la experiencia, ha de volverse la mejor intención y más adelante hacerla plausible para otros congéneres.
Es la calidad de la experiencia en la vida, lo que cuenta. No la vivencia en sí misma.
Es la posibilidad de que más y más sea la diferencia que hay entre, vivir o cumplir.
Podremos estar confundidos al creer que estamos haciendo vida, al cumplir. Tal vez estamos llenando la vida con los deseos anhelados, como en un sentido de: cumplo, aunque mienta. Esos mismos deseos de la época que nos toca vivir, son muy válidos, mas lo que hay que vigilar es que lo vano no aplaste a la sustancia.
Las transformaciones de cada día si se concretan con camino, es seguro que son las que no se terminan de un solo brochazo y que eso baste; eso está bueno para el arte abstracto que deja mucho a la imaginación; en la vida, es otra la dinámica. Observaciones que gratifican la revelación de una existencia completa y circular. ¡Cuidado! con la rapidez de los hechos, ahí se pueden quedar cosas al viento.
En cada día, no solo es cumplir tareas como una cuestión de manda. Es verdad, que habremos de ir acorde a la época en que nacemos, ni quien lo dude, ésta misma no puede ordenar el interior y ahí mismo en donde habita lo eterno y existencial, luego nos toca a cada uno de nosotros encontrarlo al vivir, como causa prima.
Quien solo cumple, de pronto pueda que sienta que la vida le agota. Hay veces que ni sabemos ni porque estamos sintiendo cansancio, y es, porque cumplimos sin vivir la experiencia como algo con aporte. A veces, no sabemos ni porque la energía no nos alcanza, y es porque los deseos se hacen desordenados, el aliento se entrecorta. En vez de satisfechos, los caminos se transitan pedregosos.
De niña, mis padres me regalaron un cuento. Era un libro de formato grande con imágenes muy bellas: de La vida de un angelito. Este ser de luz, de pronto se ve obligado a caminar sobre un camino pedregoso. Cuando me lo leyeron, y llegamos al punto de este hecho, el asunto me entristeció, y solo quería que ese ser tan bello pidiera tener alegrías, nada de tristezas. Y dije: ¿Por qué no utiliza sus alas para pasar ese camino pedregoso? Y ahí estaba la cuestión a entender: En ese momento no eran sus alas el vehículo que necesitaba, era que, en su aspecto terrenal, tendría que pasar ese trecho, caminando. Tal cual, nos ha de quedar claro que los aprendizajes de verdades reales no se solventan evadiéndoles, haciendo como que, si nada pasara o queriendo volar para no verlos, tampoco se fluyen, se viven. Si hay que llorar, se llora. Si hay que reír, se ríe.
Hoy día, todo se quiere fácil, fluido y rápido y que sea concluyente.
La intención en el relativismo de hoy no lleva ese sino del valor de un buen esfuerzo.
Me parecía absurdo que ese ser de luz con imagen física tan bella, además estuviera sin apenas unas sandalias y peor aún, iba descalzo. La prueba la tendría que atravesar sin más, era requerida en la tierra y hacerlo lo más digno posible.
Ese primer dilema, me enseñó mucho. Era la conclusión del cuento: la vida del ángel habría de ser más completa al pasar esa prueba de fuego, en la tierra. Hubo que explicarme que esos seres, los ángeles, más que nada, aunque sepan flotar y fluir, cuando han de tener que pasar por caminos pedregosos, lo hacen como humanos.
Así, que hube de abrir bien la mente para comprender. Ese observar que el ser que se sentía tan digno, tan bello, tendría que caminar sobre esas piedras, que por cierto en el libro venían dibujadas de varios colores. Siempre hay una compañía inmejorable: la de nosotros mismos. Se nos suele olvidar como es que nos tenemos, y si así se da, aparece la fuerza de Dios. Para cerrar el cuento y entender que la presencia de Dios nos allana los caminos, me di cuenta que los pies podrán surcar lo que se nos demande, llevar el mandato. Caminar con dignidad.
La vida bien vivida tiende y propicia buenas compañías. Los colores en la persona tambien están presentes, en mi caso he aprendido a detectarlos.
Todos tendremos mil cosas que enmendar, eso es obvio. La mente sí es limitada. Fluir, no es algo que se da solo, uno lo propicia y no quiere decir que las acciones sean fáciles, sino que llevan un ámbito de creatividad. Revitalizante.
Cuando de pronto, como bien dice Sor Juana: uno crea el deseo…
¡y luego no se sabe ni qué hacer con eso!
En el poema -hombres necios-, no podría tener más razón, cuando nos dice:
-…sois la ocasión, de lo mismo que culpáis…-
Y, tambien podríamos decir mujeres necias, porque, aunque la monja se refiera a los varones, decir hombre en los ámbitos del homo, es referencia tambien de las féminas que neciamente creemos a veces que los varones son culpables de todo.
Ocasionamos el derrotero, y luego, tal vez solo quisiéramos soltarlo. Eso es lo que pasa con el divorcio en cuanto a las parejas humanas, cuando solo se ve la superficie y se entra en desesperaciones que irrumpen y quiebran no resulta obvio ante tal adversidad, el encontrar la enmienda. Al asentar la realidad no hay mente clara. Esa claridad de un eros que recompone y no solo es placer, conlleva conciencia.
Las más de las veces se cree que radicalizar el escrito personal, es una pérdida de tiempo. Claro que sí lo sería si no llevase sentido, mas cuando éste existe, es ahí en donde se ve el reflejo de las evoluciones de la mente.
Las razones de ser en la vida, las tales o cuales maneras de afrontar lo que decidimos vivir, habremos de concebirlas desde la parte en que nos sabemos contingentes en Dios. A veces creemos que todo nos lo hemos merecido tan solo por haber nacido, la dignidad por supuesto que sí, las vivencias no.
Hay ocasiones en que creemos que vivimos algo que no nos merecíamos. No es cuestión de merecer o no, es que lo que se hace real tiene raíces profundas, y éstas se pasan por alto, se nos olvidan.
La vida misma trae parte de la dinámica escrita. Ámbito cultural, familia nuclear y ni qué decir de la familia extendida, todo nos marca y se toma en cuenta. La letra vital del ambiente, ¡el medio del expresar!, como cada ser lo vaya comprendiendo.
Nadie se merece o no se merece… esa visión es mucho más mágico/relativa que lo que realmente conforma la vida humana de cada ser, la parte existencial.
Existe un buen punto de partida siempre, que no puede obviarse, si esta intrincado, hay que trabajarlo en lo psíquico.
Los diarios personales son un camino que puede ser una buena elección, cuando hay el gusto de hacerlos como plan de vida. Motivan los momentos más prominentes de los ratos de lectura, cuando leeremos el de alguien más. Algunos de los que han pasado por mis manos, serán parte de estos textos.
El viaje de vivir lleva el inquietante y genuino don de lo que lo propicia, hay raíces inexpugnables, difíciles en sí mismas, mas por eso mismo son retantes. La paz, en la acción emprendida y con movimiento, es la más valida. Es un símbolo de asiento. eso que se nos ha otorgado en gratuidad, tan solo por la dignidad de vivir.
Un ejemplo en mi vida, ha sido como las celebraciones rotundamente concurridas y llenas de algarabía nunca han sido lo mío. Me roban un aspecto de la paz que necesito resguardar, la energía se desgasta. Lo que motiva la acción en la vida.
En esos lares se puede desarrollar un desgaste invisible que solo se equilibra con buena observación y sabiendo optar. Las opciones a veces asustan.
A veces nos preguntamos respecto a quienes apreciamos, ¿porque nunca nos vemos? De hecho, no se nos da a todos la facilidad del encuentro físico.
El Proverbio bíblico, mi favorito hasta hoy, nos dice: Cuida tu corazón…
Para estas fechas, ya con más edad yo le añadiría: Cuida tu energía. Exacto como mi hija me escribió en la portada del celular con letras grandes: -Cuidar la energía-. Ella misma tambien lo practica. Todos los seres humanos necesitamos de ese cuidado. Asunto importante, porque desgasta en silencio. Tanto puede desgastar, que hasta propicia dificultad para el buen descanso o el sueño completo.
Habremos de asistir a los eventos que en realidad podemos y nos aportan.
Cuando hemos encontrado afinidad y un trato digno entre congéneres, se reaviva la vida. Si queremos asistir a algún lado y nos enfermamos, eso sí nos causa pesar. Ahí no hay más remedio que acatar los devenires de la vida. Y la energía, no se refiere tan solo a lo físico, tiene todo que ver con el cuidado de que el temperamento se conserve tranquilo, solo lo restablecemos si estamos en paz.
En estos días que releo, leí la vida de Federico García Lorca.
Fue, el segundo hijo del segundo matrimonio de su padre. Eso, no es poca cosa.
Cuando se menciona o dice, esa situación de familia retomada, existen elementos adosados, que, como las lapas de los barcos, son parte, mas a la vez crean pesos innecesarios algunas veces, hay que saber cómo se llevan porque han de ser la piedra de toque angular. A Lorca, le hizo volverse mucho más sensible y convertirse en quien fue, con toda esa grandeza interior que desarrolló.
A veces ni cuenta nos damos como los entornos nos motivan o nos desvirtúan.
Su vida se dio cerca de las vegas españolas y muy cercanas a los ríos, y ahí en el campo se le dio una espléndida vida de familia.
Aquí, tambien se deja ver el concepto de afinidades. El las percibió de muchos seres en su entorno a pesar de su corta vida, se dice mucho que, si el derrotero pensante de quienes nos rodean se da bien, las afinidades se perciben como fluidas entre los amigos y mucho más fácilmente entre los que practicamos acciones afines.
¿Qué significa, el enfoque más pleno que podemos dar a nuestra vida?
De plano es tener claro el valor que hemos dado a la existencia que se nos ha donado. Y recordar: que no es lo mismo vivir que existir.
Podremos ser de la misma familia, pero no comulgar en todo lo que pensamos. Es así que nos vamos dando cuenta cuanto cuentan las diferencias y lograr valorar las afinidades.
De Séneca había venido leyendo mucho.
-Dichoso el que sabe lo que quiere, porque sabe lo que le basta-. Séneca.
-La gracia en nuestras vidas potencia la libertad de creer, de formarnos en el camino de la verdad-.
El amor, al sábado.
Sábado.
Sábado, verde esmeralda.
Sábado, luz que amanece.
sábado, jamás se parece a otro.
sábado, dinamismo mancuerna.
sábado, día tenue con tonos mate.
sábado, pájaro que toca en la ventana.
sábado, perro que ladra en lontananza.
Sabido palpitar de una semana.
Un sábado. MJ (Continuará).



