Opiniones

Vivir lejos

Hay frases de extraño origen que alguna vez fueron empleadas como despiste en tertulias y convivencias, pero que ahora son escasa o nulamente entendidas. Frases que eran eufemismos, posibles de decirse e incluso escribirse públicamente sin ofender a nadie al ser comprensibles solo para los “iniciados”. Es el caso de la expresión “vivir lejos”.

            Puede verse su uso en un chascarrillo de la sección “Cosillas y pesadeces” del periódico La Campana, periódico bisemanario independiente de información general, del miércoles 13 de marzo de 1907, página 6:

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            En la Agencia de casas desocupadas se presenta un matrimonio:

            —Caballero dice el marido, deseo que usted me proporcione una casa, porque como vivo lejos…

            —Dice bien, dice bien interrumpe la esposa…

            Ahora alguien comprenderá que este breve texto es un chascarrillo por encontrarse rodeado de otros dos que sí lo parecen de buenas a primeras. Pero se podrá romper la cabeza tratando de encontrar dónde reside la gracia, sin entender que se trata de lo que podemos considerar un protochiste verde o colorado, a lo que tan afectos hemos sido los mexicanos en nuestras pláticas de todos los días (yo sólo los oigo).

            Y el doble sentido se explica en el entendimiento literal de lo que el marido indica y la connotación sexual en la corroboración inmediata de la esposa. Vivir lejos es tener el miembro viril muy grande. Si bien queda claro lo de la lejanía, ¿qué relación hay entre el verbo vivir y la gran dimensión? ¿Una relación entre habitar y penetrar? ¿El miembro como signo de vida? Sepa la bola y es un buen tema para la especulación. A veces el eufemismo se envuelve de capas de sentido hasta volverse críptico en todo o en parte, pero también puede tener un origen más simple.

            La expresión ya está en desuso, aunque hasta hace algunos años la escuché varias veces, tanto por yucatecos mucho mayores que yo o provenientes de otros municipios y por algún campechano. Me acuerdo en particular haberla oído en relación a cierto personaje que en una casa de citas tardaba mucho más de lo acostumbrado, dando lugar a que al salir del cuarto alguien exclamara con mentalidad tradicional hipermasculina: “Está raro eso de que la chava le dé tanto chance… ¡Seguro que vive lejos!”.

            Y la percepción hipermasculina se evidencia en el chiste de La Campana donde la parte verde está a cargo de la mujer, más pendiente del sexo que de la vivienda y orgullosa del atributo de su marido al punto de presumirlo ante otro hombre. 

            Una expresión arcaica, vestigio tanto léxico como de nuestro humor sexual, ese eufemístico vivir lejos ha sido rebasado por la obscenidad verbal socialmente aceptada de nuestros días.

Jorge Cortés Ancona

Licenciado en Derecho, con Maestría en Cultura y Literatura Contemporáneas de Hispanoamérica. Es egresado del Doctorado en Literatura de la Universidad de Sevilla con una tesis sobre teatro y boxeo, y cuenta con un DEA (equivalente de maestría) de la misma institución. Ha impartido clases y cursos en diversas instituciones educativas y culturales sobre literatura e historia de las artes visuales. Ha escrito numerosos artículos y entrevistas sobre temas culturales y figura en varias antologías de poesía.

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