
9.- Al menos, desde hace 30 años las distintas administraciones del ICY y luego de la Sedeculta han organizado o apoyado actividades literarias y de promoción de la lectura en los 105 municipios distintos a Mérida. Por ejemplo, en el sexenio anterior tuve sendas participaciones como invitado en Progreso y en Halachó y se programó una más en Xocchel, cancelada por fuerza mayor. También debe tenerse en cuenta que un buen número de los escritores yucatecos residen o laboran en varios de esos 105 municipios.
Los resultados de las visitas en esos 30 años han sido de lo más variado, pero aunque es un ideal la realidad termina imponiéndose pues conlleva una serie de requerimientos que inciden en el buen logro de los eventos. Uno de ellos es el del transporte, otro es el de la disponibilidad de tiempo de los escritores, también el de la puntualidad de los anfitriones y, especialmente, el del tipo de público. Por lo regular, el público en los municipios medianos y pequeños se conforma de estudiantes de primaria o secundaria y a veces de bachillerato. Aparte de los nada infrecuentes problemas de sonido y de ventilación, no siempre se es autor de textos apropiados para estos grupos de edad, a la vez que saber comunicarse con ellos no es una virtud que todos tengamos.
Doy por sentado de que existe buena voluntad de la mayoría de los escritores para viajar a otras poblaciones más allá del perímetro meridano, pero debe tenerse en cuenta que se trata de 105 municipios, lo cual implica contar con los suficientes vehículos y choferes, junto con su respectiva dotación de gasolina para el transporte, y prever, cuando se trate de traslados largos, que se les proporcione un refrigerio así sea modesto. No habrá pago de honorarios seguramente, por lo que ofrecerles un desayuno digno el Día del Escritor es una manera de retribuirles.
10.- Se habló de revivir el Consejo Editorial de la Sedeculta, creado (cuando era ICY) en 2008, regulado por decreto en 2013 y desaparecido de facto en 2019. La idea es muy buena, siempre y cuando se disponga de un presupuesto suficiente para efectuar las ediciones. En caso de no tener la certeza de contar con recursos asignados anualmente no tiene sentido implementar de nuevo el Consejo Editorial.
11.- Por cierto, la mayoría de los libros que publicó la administración anterior era rezago de obras dictaminadas por el Consejo Editorial hasta 2018 o galardonadas en algún certamen organizado por la Sedeculta. Y en cuanto a las restantes ediciones no creo que hayan sido resultado de un mero capricho de los funcionarios. Hubo recuperaciones importantes como la de Un baile en el Liceo de Mérida, de Sara Mendoza, y Rebeldía. Cantos revolucionarios, de Ricardo Mimenza Castillo.
12.- Como dato, durante muchos años existió un premio que llevó el nombre del pionero de una nueva época de la narrativa maya, que fue Domingo Dzul Poot, y los hubo también de poesía y cuento breve, con denominaciones no onomásticas. Ahora se creará un premio de literatura maya con el nombre de Isaac Carrillo Can, pero no se especificó en qué género literario. Y si por un lado es justo seguir reivindicando a Rita Cetina, debe considerarse que ya hay una beca educativa federal con su nombre, la cual está resonando por todo el país. ¿Por qué no darle repercusión también a alguna de sus esforzadas compañeras y colegas como Gertrudis Tenorio y Cristina Farfán?
13.- Es de lamentar que no se haya recordado a los escritores fallecidos este 2024, un listado que incluía, entre otros, a Roldán Peniche Barrera, Effy Luz Vázquez López y Brígido Redondo. Asimismo, que no se haya mencionado a quienes recibieron algún premio o reconocimiento.
14.- Es loable darles un mayor apoyo a las escritoras en general y a los escritores mayas, pero ello no implica relegar al resto de la comunidad literaria en sus tres generaciones en activo. En los discursos de los funcionarios en el evento fue mínima la referencia a autores mexicanos y para nada a los autores yucatecos. Parece haber un desconocimiento sobre la cultura yucateca, algo no muy plausible en una institución pública cultural de nuestro estado.
15.- En general hubo mucha falta de tacto, de diplomacia, de calidez, condiciones que en distintos grados sí se percibían en desayunos de años anteriores. Un funcionario público no debe hacerle reproches a un gremio cultural, que de por sí recibe muy limitados apoyos oficiales. El mensaje que se entendió fue de que el gobierno estatal, en específico la Sedeculta, no piensa apoyar a los escritores y de que éstos son unos gorrones y deben aportar su tiempo y sus recursos propios para las labores institucionales.
En los actos públicos nuestro actual gobernador se muestra amable con la gente, interactuando con sencillez y empatía. Creo que debe ser una pauta a seguir por quienes fueron designados para desempeñarse como servidores públicos. No se puede ser tan despectivo en el trato a un sector con el que están obligados a trabajar y al cual tienen la responsabilidad legal de brindar atención y apoyo. Estoy seguro de que muchos de los escritores yucatecos están dispuestos a colaborar desinteresadamente en las actividades a realizar en cualquier punto del territorio yucateco, por supuesto recibiendo el trato y la consideración debidos. También son ciudadanos y ciudadanas y merecen total respeto.



