
El pasado 12 de este mes se cumplieron sesenta y dos años de la desaparición física del gran escultor Rómulo Rozo Peña. Rómulo era un escultor colombiano por nacimiento, pero yucateco por decisión propia. Llegó a Yucatán en la década de los 30, con las Brigadas Culturales y se enamoró de esta tierra y se quedó en ella para siempre. Rómulo había nacido en Chiquinquirá, un pequeño pueblo de Colombia, en la provincia de Boyacá, el 13 de enero de 1899. Marcha a estudiar artes en la Academia de San Fernando, en Madrid, de 1923 a 1925. Se traslada a París y cursa estudios de escultura con el gran maestro Antoine Bourdele. En 1928, en la propia capital francesa obtiene un gran triunfo: Su obra: “La Puerta del Paraiso”, obtiene el primer lugar de la exposición colectiva de la Academia de Ciencias y Artes. Los vaivenes de su vida lo llevan a México, y quiso el destino que llegara a Yucatán y se enamora de la misteriosa tierra del Mayab, y decide hacer de ella su hogar permanente, hasta el fin de sus días.
Rómulo, en su estancia en la Ciudad de México, entró en contacto con la corriente Nacionalista Mexicana, cuya principal proyección fue el muralismo, y él, llevaría esta expresión a un nuevo vehículo de expresión, la piedra. En su estancia en CDMX, participa en exposiciones colectivas en las cuales destaca su genial escultura “Pensamiento”, que es quizá la más popular de sus obras.
Rómulo, fue siempre un hombre sencillo, y hasta podemos decir humilde. Nunca aspiró a tener grandes riquezas y esto lo demostró con la coherencia con que llevó siempre su vida, hasta el final de sus días. En nuestra tierra adoptó la forma de vestir de los más humildes: Pantalón de manta con delantal de cotín, camiseta de tela cruda de punto, calzaba xenekehueles de cuero, y usaba sombrero de palma rústico; al hombro, siempre lo acompañaban, su inseparable zabucán de hilos de henequén y un rojo paliacate en su bolsa.
A su llegada a Yucatán, Rómulo se incorporó de inmediato a las más importantes agrupaciones de la sociedad civil. Fue miembro de la Liga de Acción Social, del Club de Leones, del Club de los 13 y del Club Rotario. En todas ellas desarrolló un intensa labor social y cultural. Siendo niño, tuve la oportunidad de verlo con frecuencia en la Escuela Modelo, a donde asistía a todos los festivales, tanto del 15 de septiembre, como del 12 de octubre, con la directiva de la Liga de Acción Social.

Rómulo dejó muestras importantes de su obra por todo el mundo. Ejemplo de ello es el Pabellón de Colombia, en Sevilla, España, hecho para la Exposición Mundial de 1929. En la ciudad de Chetumal, Q. Roo, se conserva como Casa de la Cultura, el local que fuera de la Escuela “Belisario Domínguez”, que es una muestra del Muralismo Nacionalista Mexicano llevado a la piedra.
En nuestra ciudad, tenemos en el parque de la Colonia Yucatán su bellísima escultura “La Mestiza”; y nos cabe el indiscutible honor de poseer la obra monumental y más importante de este genial escultor: El soberbio Monumento a la Patria, hoy lamentablemente vejado por una partida de salvajes delincuentes.
En 1944, el gobernador Ernesto Novelo Torres concibió el proyecto de hacer un monumento nuevo en la glorieta donde remata la Avenida de los Itzaes. El proyecto arquitectónico seleccionado fue el del arquitecto Manuel Amábilis Domíguez. Poco tiempo después, se decidió que el monumento se construyera en la glorieta donde remata el Paseo Montejo. Los trabajos de escultura sobre el proyecto de Amábilis fueron encomendados a Rómulo Rozo. Hay que distinguir entre el proyecto arquitectónico y la obra escultórica, porque se dio una desavenencia entre Amábilis y Rozo. Amábilis pretendió imponer a Rómulo sus criterios en materia de escultura, y como es natural, Rómulo hizo caso omiso a estas pretensiones, y siguió adelante con su trabajo. Aquello tarjo como consecuencia el rompimiento entre Amábilis y Rozo, que no se reconciliaron nunca. La labor de Rómulo en la realización del Monumento a la Patria se extendió de marzo de 1945 a abril de 1956.
Al fin, once años después, el Monumento a la Patria estuvo listo, y su inauguración fue un evento de la mayor importancia, fue el propio presidente de la república, Lic. Adolfo Ruiz Cortines quien lo puso al servicio de la comunidad. La primera piedra de la obra se puso el 25 de marzo de 1945, y su inauguración fue el 23 de abril de 1956. El Monumento a la Patria es en concreto, un gran mural de piedra de cantera de Ticul en el que, está sintetizada magistralmente la historia de México, desde los tiempos prehispánicos, hasta la historia contemporánea. El monumento tiene elementos muy importantes de la corriente nacionalista mexicana, con detalles en Art Deco y elementos de simbología maya. Es un privilegio para nuestra ciudad albergar esta obra monumental. Esperemos que pronto sea totalmente restaurada para seguir ornamentando el Paseo Montejo, que sigue siendo la avenida más importante de la ciudad.
Rómulo Rozo Peña, colombiano por nacimiento, yucateco por decisión. Vivió y murió siendo pobre, como muchos de los más grandes artistas de la humanidad.



