
Yayoi Kusama, artista japonesa que ganó fama a nivel mundial por sus instalaciones y esculturas, falleció el 14 de agosto a los 97 años en un hospital de Tokio, según dio a conocer su estudio casi dos semanas después.
«A lo largo de una vida extraordinaria dedicada por completo a la creación artística, Kusama desarrolló una carrera aclamada internacionalmente como artista vanguardista pionera, cuya práctica creativa abarcó las artes visuales, la performance, la narrativa y la poesía», se lee en el comunicado con el que se confirmó su fallecimiento el 26 de agosto.
Conocida como «la princesa de los lunares» por sus obras en las que predominan estos elementos, Kusama inició su carrera como artista desde la infancia, cuando una alucinación que la dejó aterrada: un campo cuyas flores empezaron a hablarle de repente. Las flores eran parecidos a puntos que «se extendían hasta donde alcanzaba la vista«. Esta experiencia tuvo una gran influencia en pinturas futuras.
«Nuestra Tierra es solo un punto entre un millón de estrellas en el cosmos. Los puntos son un camino hacia el infinito. Cuando borramos la naturaleza y nuestros cuerpos con puntos, nos convertimos en parte de la unidad de nuestro entorno«, declaró sobre sus obras, según declaraciones recogidas por la Tate Gallery de Londres.
Luego de acudir a la escuela de arte y estudiar pintura, se mudó a Nueva York a finales de la década de 1950, ahí conoció a artistas como Donald Judd, Andy Warhol y Joseph Cornell.
Durante los siguientes años, trabajó en obras de redes infinitas, pinturas, esculturas blandas, collages, películas e instalaciones. También organizó eventos conocidos como «happenings» por toda la ciudad, incluyendo uno que consistió en pintar lunares sobre participantes desnudos, tal y como recuerda el Phoenix Art Museum.
Finalmente, decidió volver a Japón en 1973. En 1977 se ingresó voluntariamente en un hospital psiquiátrico en el que vivió durante décadas. 20 años más tarde representó a su país natal en la Bienal de Venecia y, en 2017, se inauguró el Museo Yayoi Kusama en la capital del país asiático.
Con información de El Heraldo de México



