
Una situación familiar marcada por problemas de salud terminó llevando a Oso y Blanquis al Centro Municipal de Atención Animal (CEMAA), luego de que su propietario, don Jacinto, tomara una difícil decisión: entregarlos voluntariamente para evitar que pudiera presentarse una nueva situación de riesgo.
La preocupación no solamente está puesta sobre el destino de los dos canes. Detrás de esta historia existe una familia que atraviesa un complicado momento de salud, particularmente por la enfermedad que enfrenta uno de los hermanos de don Jacinto, quien reconoció que actualmente ya no cuenta con las condiciones necesarias para continuar haciéndose cargo de ambos animales.

La situación encendió las alertas. Ante la posibilidad de un nuevo incidente, la Unidad de Protección Animal intervino y Oso y Blanquis fueron trasladados al CEMAA, donde quedaron bajo resguardo y fueron sometidos a una valoración para conocer sus condiciones.
Lo que comenzó como una difícil decisión para proteger a la familia y a los propios animales terminó separando a los perros de su hogar.

Sin embargo, hay un punto que puede traer tranquilidad: el CEMAA descartó que Oso y Blanquis vayan a ser sacrificados. Ahora el objetivo será encontrar personas responsables que puedan ofrecerles un espacio adecuado, cuidados y las condiciones necesarias para su bienestar.
Mientras tanto, el Ayuntamiento de Mérida informó que buscará coordinarse con el DIF para brindar apoyo a la familia de don Jacinto y atender, por otra parte, la situación de los dos animales.



