Bienestar Espiritual

Oración: … Ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como un lirio del campo.”

“(San Mateo 6: 29).

¡OREMOS AL SEÑOR! ¡SEÑOR, TEN PIEDAD!

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Padre Santísimo: hoy estamos poniendo muy en alto a ese ser que pasa casi desapercibido, pero que en su silencio, en su ardua tarea, en su dedicación esmerada fuera el gran protector y proveedor de recursos económicos para que, tanto su esposa como nosotros, sus hijos, gozaramos de bienestar. Él, luchó infatigable día con día y nos lo has dado para que él fuera la prolongación de Tu brazo poderoso, cuya tarea fue la de velar que nada faltara y fuera la cabeza, quien impusiera orden con amor a ejemplo Tuyo. En él, por él y con él. aprendimos a honrarte, a agradecerte, a amarte y a rendirte adoración.

¡Qué tremenda grandeza encierra la paternidad! ¡Nuestro padre nos amó hasta las lágrimas, gracias a ese ser maravilloso que fuimos, que contempló extasiado saliendo del vientre de nuestra madre! Al vernos desnudos, con esa piel, con ese encanto de niño, con esa sonrisa, con esa ternura, con esa delicadeza y esa inocencia, nuestro padre Te agradeció porque vio en nosotros un don propio de seres elegidos! ¡Fue nuestro padre quien estuvo en Tu lugar y asumió su responsabilidad de ser diligente proveedor de ese ser indefenso que fuimos cuando niños! Desde que salimos del vientre maternal, con esa desnudez, nuestros padres solo vieron en nosotros, hermosura, esplendor y esperanza. Después, nos cubrieron a besos y sus palabras sencillas, pero llenas de amor, fueron un poema, una canción y un decreto profético que se cumplió a cabalidad.

Padre Santísimo: para poder honrar a este padre que en la tierra nos concediste, es verdad que no encontramos palabras para poder calificarlo como se merece, por todo cuanto hizo y continúa haciendo en nuestro favor, porque, ¡nuestro léxico es muy reducido! Por eso, Padre Santísimo, solo Te suplicamos que, ¡goce de Tus favores, de Tu inmensa bondad y de Tu gran misericordia!

Padre Santísimo: ¡Muchas gracias por ese ser tan poco celebrado, pero que, en verdad ha sido modelo de amor, de sacrificio, de bondad y de paciencia, porque nos ha enseñado, nos ha corregido, nos ha aconsejado, nos ha dado instrucciones sabias y hasta nos vio crecer! Fuimos la causa de su alegría, de su orgullo y su corona con la que se marchó a la eternidad para encontrarse contigo, ¡Padre de los padres! Por eso Te suplicamos que, ¡Tengas piedad de él, le concedas el perdón de sus transgresiones, porque, ante Ti, Padre Santísimo, no hay ser humano que viva sin pecar!

Padre Santísimo: ¡Que el alma de nuestros padres gocen de Tu reino en la grata compañía de todos los que por la Sangre de Cristo, fueron redimidos y que su memoria sea bendita, grata y eterna! Amén.

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