Los préstamos del español

Querido diario:
Concepción Company Company, multipremiada investigadora emérita de la UNAM e integrante de El Colegio Nacional, es una reconocida especialista en sintaxis histórica, teoría del cambio lingüístico, ecdótica y filología.
Como mis rudimentarias raíces griegas y latinas no me alcanzaron para descifrar el significado del término ecdótica acudí con gusto al diccionario de la RAE, donde me enteré que es la disciplina que estudia los fines y los medios de la edición de textos. De pasada, también descubrí en la red que el Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM publica la revista semestral (an)Ecdótica, cuyo número más reciente -Vol. 10 Núm. 1 (2026)- se puede consultar en línea.
Hace un mes, después de casi tres lustros de no visitar la capital del país, por fin pude hacerlo y aproveché comprar algunos libros, entre ellos El español. Un ADN cultural de muchas lenguas y ¿Qué hay que saber de la historia de la lengua española?, ambos de la autoría de doña Concepción. Comentaré únicamente el primero, que acabo de terminar de leer.
El libro consta de una introducción, ocho capítulos, conclusión y bibliografía. En el primer apartado la autora nos advierte que este libro tiene un objetivo doble:
[…] Por un lado, mostrar la riqueza léxica de la lengua española procedente de préstamos, y mostrar el contacto gramatical proveniente de otras lenguas, en caso de que haya evidencia de préstamos en la morfosintaxis. Por otro, reflexionar sobre la naturalidad del contacto y su consecuencia, que son los préstamos de lenguas extranjeras y el enriquecimiento lingüístico y cultural que estos siempre conllevan […] (p. 17)
Como se puede inferir de este párrafo clave, doña Concepción está muy lejos de la postura de ciertos académicos que pugnan por la pureza del español, una auténtica quimera a lo largo de los siglos, puesto que nuestra lengua, como todas las demás (hay entre 4,800 y 6,100 lenguas habladas en nuestro planeta), está en permanente cambio. En contraste está plenamente de acuerdo con quienes ven la lengua como un poderoso identificador cultural: […] “dime cómo hablas y te diré quién eres, en dónde vives, de dónde vienes, qué escolaridad o ausencia de escolaridad, tuviste y con quién te juntas” […] (p. 14)
En cada uno de los capítulos se aprenden muchas cosas interesantes, como voz patrimonial, cultismo, calco, relexificación, por ejemplo, aunque a mí el que más llamó mi atención fue el sexto que se titula El español. Una rica urdimbre de muchas lenguas, pues habla de los préstamos que la lengua fuente –la que presta—hace a la lengua meta -la que toma en préstamo. La autora aporta numerosos ejemplos de diez lenguas fuente –alemán, árabe, francés, griego clásico, inglés, náhuatl, otras lenguas amerindias y romances–, que a lo largo de más de dos milenios han enriquecido el español –la lengua meta en este caso.
Desde luego, el número de palabras que se han incorporado total o parcialmente a nuestro idioma tiene que ver con muchas variables, como los siglos de contacto y/o convivencia, la época y circunstancias en que ocurrió ese contacto, carencia de vocabulario propio para nombrar nuevos objetos o realidades nuevas, cierta idea de prestigio, modas culturales o la soberana voluntad de los hablantes, entre otras.
Veamos tan solo algunos ejemplos de germanismos: alergia, banda, casta, espía, ganso, hato, leitmotiv, níquel, etc.
De arabismos: alcaparra, berenjena, jazmín, lima, mazorca, naranja, tamarindo, asesino (que en su origen quería decir: adicto a la cannabis o mariguana), etc.
De galicismos: jardín, sofá, burócrata, bufet, champaña, croasán, élite, glamur, canapé, gripe, garage, etc.
De helenismos: alegoría, cometa (que en su origen significa cabellera), euforia, fotografía, máquina, música, polémica, bárbaro, etc.
De anglicismos: wc (baños), pin, ok, pc, celular, computadora, plataforma, software, tableta, tóner, gigas, blues, rock, jeans, piyama, etc.
De nahuatlismos: machote (formato), huacal, tamal, tiza, atole, cacao, chile, mitote, petate, pulque, tomate, achichincle, hule, itacate.

En este apartado, doña concepción señala que el sustantivo cenote proviene del náhuatl (pp. 104 y 107). Como carezco de un diccionario de náhuat-español físico busqué uno en línea para corroborarlo. En el Gran Diccionario Náhuatl de la UNAM (https://gdn.iib.unam.mx/) no existe una palabra que equivalga a cenote, pero en el AULEX (https://aulex.org/nahuatl/) sí lo hay: […] xikalantli: cenote, m, hoyos en el suelo formados por ríos subterráneos […].
¿Puede ser que del náhuatl haya pasado al maya? Es improbable, pues según la IA de Google, […] El maya es considerablemente más antiguo que el náhuatl. El proto-maya comenzó a desarrollarse alrededor del año 2000 a.C., mientras que las primeras variantes del proto-náhuatl se originaron cerca del 500 d.C., descendiendo de lenguas del suroeste de Norteamérica […]
En la página 890 del Cordemex se dice lo siguiente:
[…] 2. Ts´ono´ot 11: caverna con agua depositada 13nem: cenote […]
Por su parte, en la p. 235 del Diccionario de Mejicanismos de Francisco J. Santamaría (3ª ed.) leemos:
[…] Cenote. (Del maya tzonot.) m. Depósito de agua, manantial que se halla generalmente a gran profundidad de la tierra, en el centro de una caverna. Son muy comunes en Yucatán, donde constituyen los únicos depósitos naturales, característicos de ciertas regiones áridas […]
Por su parte, Miguel Güémez Pineda, en la p. 95 de su Diccionario del español yucateco refiere:
[…] cenote s. m. Mayismo, de la voz maya ts´ono´ot, depósitos subterráneos naturales de agua dulce que tienen corrientes y crían peces, dando origen a cenote, que no siempre es una caverna con “agua depositada”, puesto que puede haberse derrumbado su bóveda, en uno de los procesos geológicos de su evolución. Hay cenotes semiabiertos o a cielo abierto que se confunden con aguadas; ejemplos de cenotes muy conocidos, cuya bóveda ha desaparecido hace miles o millones de años, son el cenote de los sacrificios y el cenote Xtoloc, en Chichén Itzá; el cenote Xlacah de Dzibilchaltún; los cenotes de Kanab y Xkolak, cerca de Izamal, etc. Algunos cenotes son tan profundos que no es fácil hallarles fondo […]
En la pp. 16-18 del libro Cenotes y grutas de Yucatán, fray Diego de Landa, citado por Michel Antochiw, describe los cenotes de esta manera:
[…] La naturaleza obró en esta tierra tan diferentemente en lo de los ríos y fuentes, que los ríos y fuentes que en todo el mundo corren sobre la tierra, en esta van y corren todos por sus meatos secretos por debajo de ella. Lo cual nos ha enseñado que casi toda la costa está llena de fuentes de agua dulce que nacen dentro de la mar y se puede de ellas, en muchas partes, coger agua (como me ha acaecido a mí) cuando en la menguante de el agua queda la orilla algo seca. En la tierra proveyó Dios de unas quebradas que los indios llaman cenotes, que llegan de peña tajada hasta el agua, en algunos de los cuales hay muy furiosas corrientes y acaese llevarse el ganado que cae en ellos y todas estas (corrientes) salen a la mar de que se hacen las fuentes dichas […]
Mi amigo y condiscípulo José Antonio Ruiz Silva, especialista en estas formaciones naturales, me comentó anteayer que en términos generales se habla que en la península existen entre 9 mil y 10 mil cuerpos de agua, que comprenden manantiales, aguadas, petenes, etc. y que de 1995 a 2018, lapso que dedicó a recorrer nuestra entidad, logró reunir información precisa de 3 mil cenotes.
Bien, continuemos.
Préstamos de otras lenguas amerindias: caníbal, canoa, hamaca, huracán, de origen taíno; cacique, de origen caribe; cigarro, del maya; papa, del quechua; guayaba, del arahuaco; maraca, de la familia lingüística tupí-guaraní, etc.
Préstamos de otras lenguas romances: achaque, del portugués; mandarín, del malayo; afeitar, del provenzal; adrede, del catalán; alarma, del italiano, etc.
Doña Concepción concluye así su ensayo:
[…] Hablar es una herencia de rutinas, tradiciones y hábitos lingüísticos, a la vez que una capacidad de crear y recrear sintaxis con libertad. Hablar, en definitiva, como vimos, es un poderoso identificador, un ADN cultural que nos da identidad y refleja nuestra percepción del mundo, un ADN con el cual además, un hecho nada menor, solucionamos nuestra vida diaria e interaccionamos social y afectivamente con los otros […] (p. 124)
Vale la pena disfrutar este fascinante viaje por la historia de nuestro idioma de la mano de una guía experta.
Hasta la próxima.
P. D. En la última consulta, mi nutrióloga me llamó la atención porque desde hace un mes y medio que no hago ejercicio y, en consecuencia, mis llantas han comenzado a inflarse de manera alarmante. Definitivamente el tai chi virtual no da resultados.



