Opiniones

La Odisea, el triunfo del hombre sobre los dioses

Los troyanos encuentran el caballo en la playa.

Hay obras que son eternas, viven y perviven a lo largo del tiempo y el espacio; tal es el caso de los soberbios y emblemáticos poemas de Homero. En todos los tiempos y en todos los lares, La Ilíada y La Odisea son considerados joyas; y realmente lo son. Sus argumentos están vivos en la conciencia misma de la humanidad. Pasa el tiempo, y los poemas homéricos parecen caer en el olvido, pero de pronto, reaparecen de nuevo con su fuerza intacta. El cine, la más joven de las siete Bellas Artes, periódicamente ha traído las obras de Homero a la pantalla, haciéndolas cobrar actualidad. A lo largo de mucho tiempo, los poemas homéricos han aparecido en las carteleras de cine bajo muchos títulos. Con uno u otro título, Aquiles, Odiseo, Ayax, Patroclo, se hacen presentes y al conjuro de sus célebres nombres, las salas de cine se abarrotan totalmente.

Este fenómeno cultural cobra actualidad con la proyección en varias salas de cine de nuestra ciudad de la película “La Odisea”. El poema homérico vuelve a captar el interés del público meridano, pues las salas donde se está proyectando el filme se llenan, y eso es muy buen síntoma para la cultura cinematográfica, pues las más de las veces, las carteleras locales dejan mucho que desear, en lo que a calidad artística se refiere. La epopeya de Odiseo o Ulises, es muy movida, el retorno a su hogar, Ítaca, demora la friolera de veinte años, durante los cuales, el héroe homérico sufre toda clase de aventuras y peripecias. Las cuales la película de Christopher Noland retrata con gran fidelidad y acierto. Este filme nuevo, viene a unirse a otros anteriores, algunos ya muy antiguos, como “Helena de Troya”, protagonizada por la actriz italiana Rossana Podesta; la más antigua que recuerdo.

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La acción del filme se inicia en la isla de la ninfa Calipso, donde Odiseo se encuentra con la memoria totalmente perdida. El mar ejerce una fuerte obsesión en el héroe, y el ir y venir de las olas es un acicate para su memoria. Contemplar el mar, el oleaje, son circunstancias que hacen fluir escenas en desorden en la mente de Odiseo, que poco a poco va ubicando los hechos de sus violentas aventuras. Un suceso que Noland no incluye en el filme, y que es el punto de partida de toda la acción, ocurre en el momento que las embarcaciones de los aqueos van a zarpar de las playas de Troya, y se debe hacer sacrificios en honor de Poseidón, para que sea benéfico en su travesía por la mar. Odiseo se burla del dios y lanza su figura al mar. El dios, colérico, jura que Odiseo no volverá con bien a su patria, y lo cumple, pues Odiseo y sus hombres tienen una navegación errática que los lleva de una isla a otra, sin hallar su camino correcto. En el camino, los hombres de Odiseo van pereciendo de uno en uno y, finalmente, es el héroe quien llega solo a su patria.

Penélope se enfrenta a los pretendientes.

Una a una, Noland nos va presentado las terribles desgracias que se van interponiendo entre Odiseo y su ansiado regreso a Ítaca. La isla de los lestrigones, donde varios de sus compañeros encuentran la muerte. La isla de la hechicera Circe que transforma en cerdos a los marinos griegos. La isla del cíclope Polifemo, a quien Odiseo ciega, aumentando así la furia de Poseidón en su contra, pues Polifemo es su hijo. La isla de las Sirenas, cuyo peligro sortea Odiseo haciendo que todos sus hombres bloqueen sus oídos con cera, para no escuchar el mágico y terrible canto de las hijas del mar. Odiseo se hace amarrar al mástil del barco, pues desea escuchar el canto de las sirenas. El filme nos muestra cómo Odiseo sortea el terrible remolino Caribdis, que es una ninfa que ha sido castigada por Zeus para hundir cualquier barco que pase en sus inmediaciones. Y como libran también el escollo de Escila, que se transforma en una criatura terrible que devora a los marinos.

Paralelo a las aventuras de Odiseo, en la isla de Ítaca también suceden cosas. Una multitud de príncipes griegos se ha instalado en el palacio de Odiseo, aprovechando su ausencia, para exigir a la reina Penélope que escoja nuevo marido entre ellos, ya que suponen que Odiseo ha muerto en el mar. Penélope se resiste, y su hijo Telémaco está dispuesto a enfrentar a los pretendientes. Pocos quedan fieles a Odiseo, entre ellos Eumeo, su pastor, y Mentor, su maestro. La situación se va poniendo cada vez más tensa, y Telémaco decide salir a buscar a su padre, y se dirige a Esparta para hablar con el rey Menelao.

Odiseo recupera la memoria y se dirige de inmediato a su hogar. Llega disfrazado de mendigo, en el momento que, Antinoo encabeza a los pretendientes para exigir a Penélope que tome marido entre ellos. Penélope anuncia que está dispuesta a casarse, pero que lo hará sólo con aquel que logre poner la cuerda al arco de Odiseo. Todos fracasan, y el mendigo pide la oportunidad para probar; todos se ríen, pero se llenan de terror al ver que el mendigo logra tensar el arco de Odiseo. La furia de Odiseo se desata sobre los pretendientes que mueren por las flechas que Odiseo les lanza. El héroe finalmente recupera su trono y su familia.

Odiseo en la Isla de los Lestrigones.

El filme de Christopher Noland tiene un reparto de excelencia: Odiseo es representado por Matt Damon, Telémaco es Tom Holland, Penélope es asumida por Anne Hattaway, Antinoo es Robert Pattinson, Charlize Theron es la ninfa Calipso, John Bernthal es Menelao, Ben Safdie es Agamenón, la actriz Zendaya es Atenea, Eliot Page es el fiel Sinón, y el rapero Travis Scott es el bastonero de la corte de Odiseo. Todos ellos muy precisos en sus papeles.

La Odisea, representa el triunfo del hombre sobre los dioses. La Odisea es una película de gran calidad, está en cartelera en nuestra ciudad. Vayan a verla. No se la pierdan.

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