Cultura

Juego de veteranos

Al terminar el verano nos vimos caminando y nos cruzamos con los jóvenes jugadores en activo. Nos miramos de arriba a abajo. Eran jóvenes que tenían la piel tersa, nosotros teníamos sobrepeso y estábamos quedando calvos. Saludo con la cabeza a un tipo que llevaba puesta la careta de catcher. Era como verme a mí mismo cuando jugaba.

En los vestidores recogí mis pertenecías rápidamente. Algunos nos dimos un regaderazo. Pero parecía una tontería. Tampoco nos habíamos esforzado tanto. Doblé la parte superior de mi uniforme y lo guardé de recuerdo.

rel="nofollow"

Cerré el cierre del morral, mirando en el espejo mi prominente barriga. Me quedé ahí sentado durante unos minutos, ya completamente listo. Luego, esto me parece que no tenía mucho sentido.

Salí por el mismo sitio por el que había entrado. Por la puerta trasera. Y ahí estaba mi padre tomando un trago, mirando al cielo. Parecía sorprendido al verme. Gracias por los zapatos que sigo sosteniendo.

“¿Qué haces aquí?”, me contestó molesto. “¿No encuentras a nadie con quien hablar ahí en el vestidor?” Solté un resoplido sarcástico. “No lo sé papá. Supongo que salí a saludarte.  Hace dos años que no te veo”.

“¡Por Dios!”, meneó la cabeza indignado. “¿Cómo vas a volver a meterte de lleno en el juego si pasas el rato hablando conmigo?”.

Fin.

Deja un comentario

Botón volver arriba

Descubre más desde EstamosAquí MX

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo