
La muerte de Jeffrey Archer, a los 86 años, ha cerrado una de las trayectorias más llamativas de la vida pública británica reciente. Su editorial, HarperCollins, confirmó que el autor falleció el lunes en su domicilio de manera súbita y apacible, mientras alternaba ratos de escritura, y no se ha dado a conocer la causa del fallecimiento. La noticia llegó justo cuando estaba a punto de aparecer su última novela, Adam & Eve, un libro que él mismo había presentado como punto final a su carrera de ficción.
Novelista superventas, exdiputado conservador y miembro de la Cámara de los Lores durante décadas, Archer vendió más de 300 millones de ejemplares en 119 países, según los datos difundidos por su editorial. Su figura combina el éxito comercial con episodios políticos, judiciales y personales que lo mantuvieron durante años en las portadas. La editorial lo despidió como un maestro de la narración y subrayó que sus lectores fueron una parte central de su vida profesional.
Jeffrey Howard Archer nació el 15 de abril de 1940 en Londres, aunque de niño se trasladó con su familia a Weston-super-Mare, en Somerset, donde creció. La casa en la que vivieron había pertenecido antes a la madre del humorista John Cleese. Estudió en Oxford, donde destacó como atleta, y antes de cumplir los treinta ya había entrado en la política. En 1969 fue elegido diputado conservador por Louth, en Lincolnshire, después de haber pasado por el Greater London Council. Su primera etapa parlamentaria terminó en 1974, cuando una mala inversión en una empresa canadiense lo dejó al borde de la bancarrota
De aquella crisis financiera nació su vocación literaria. En 1976 publicó Not a Penny More, Not a Penny Less, una novela inspirada en parte por su propia situación económica, y tres años después Kane & Abel lo convirtió en un autor internacional. Aquel relato de dos hombres nacidos el mismo día en circunstancias opuestas fijó una fórmula de ambición, poder, rivalidad y giros argumentales que repetiría durante décadas con enorme aceptación entre el público. DescubrirLibros
El dinero de los libros le permitió reconstruir su patrimonio y volver a la política. En 1985 fue nombrado vicepresidente del Partido Conservador por Margaret Thatcher, pero dimitió al año siguiente después de que la prensa publicara que había entregado 2.000 libras a Monica Coghlan. Archer sostuvo entonces que se trataba de una ayuda económica y no de un pago por servicios sexuales.
En 1992 recibió un título nobiliario vitalicio y pasó a ocupar un escaño en la Cámara de los Lores como barón Archer de Weston-super-Mare. Su presencia en la política institucional se prolongó hasta su retirada en 2024, aunque su peso público se había desplazado ya claramente hacia la literatura.
El escándalo que marcó su carrera
La relación de Archer con los tribunales fue uno de los capítulos más comentados de su biografía. En 1987 demandó al diario Daily Star por difamación y ganó el caso, con una indemnización de 500.000 libras esterlinas. La sentencia pareció cerrar la polémica, pero años más tarde, cuando intentaba convertirse en el primer alcalde electo de Londres por los conservadores, salieron a la luz pruebas que cuestionaban su testimonio.
La revelación de que había preparado una coartada falsa le obligó a retirar su candidatura en 1999 y desencadenó una investigación penal. En 2001 fue declarado culpable de perjurio y obstrucción a la justicia por las mentiras y pruebas falsas utilizadas en el proceso contra el Daily Star. La condena fue de cuatro años de prisión, de los que cumplió aproximadamente la mitad antes de salir en libertad en 2003.
La cárcel no acabó con su producción literaria. De aquella experiencia surgieron los tres volúmenes de A Prison Diary, y después continuó publicando novelas y sagas de gran éxito, como Crónicas de Clifton y la serie protagonizada por William Warwick. La condena le cerró las puertas de la primera línea política, pero no frenó su carrera editorial.
En el plano personal, estuvo casado durante seis décadas con Mary Weeden, científica y académica conocida después como Dame Mary Archer, a quien había conocido en Oxford. Tuvieron dos hijos, William y James, y cinco nietos. La familia y la escritura fueron los dos pilares que sostuvieron sus últimos años, según los recuerdos que han difundido medios británicos y su entorno editorial.
Un final entre páginas y lectores
El domingo anterior a su muerte, Archer participó en Londres en un acto con lectores en el Leicester Square Theatre, donde firmó ejemplares junto al locutor Gyles Brandreth. Para el sábado siguiente estaba prevista su intervención en el Festival de Literatura de Cheltenham, donde iba a hablar de su nueva novela. Finalmente, el fallecimiento se produjo un día antes de que Adam & Eve llegara a las librerías, tal como había anunciado HarperCollins.
La novela póstuma arranca el 11 de noviembre de 1918, el día del armisticio que puso fin a la Primera Guerra Mundial, y sigue las vidas de dos niños nacidos en extremos opuestos de la sociedad británica. Con ella, Archer cerraba una carrera de medio siglo que había comenzado después de una quiebra personal y que terminaría convertida en un fenómeno de ventas en todo el mundo.
HarperCollins describió al autor como un narrador magistral y un sueño para cualquier editor, mientras que su editora, Kate Elton, destacó la capacidad de Archer para conectar con generaciones de lectores. La muerte se produjo de forma repentina y tranquila en su casa, entre dos sesiones de trabajo, según la versión difundida por la editorial. No se ha hecho pública ninguna causa médica del fallecimiento.
La trayectoria de Jeffrey Archer queda así ligada a una mezcla poco habitual de éxito editorial, escaños, dinero, escándalos y prisión. Su nombre pasó del Parlamento a los tribunales y de ahí a las listas de superventas, con más de 300 millones de libros vendidos y una presencia constante en el mercado internacional. Su última novela, publicada en la misma semana de su muerte, pone el broche a una vida que nunca dejó de dar titulares.



