
Hay gente que todavía cree que Ringo Starr se sacó la lotería al entrar a Los Beatles, ¡pero la verdad histórica es que Los Beatles se sacaron la lotería con él! Mucho antes de cambiar el mundo junto a John, Paul y George, Richard Starkey ya era el baterista más cotizado, carismático y magnético de todo Liverpool. Mientras los futuros «Fab Four» todavía tocaban por unas pocas monedas, Ringo ya era el rey indiscutible de los escenarios con Rory Storm and The Hurricanes.
Ellos eran los que lideraban los carteles y cobraban los mejores sueldos. El fenómeno era tan inmenso que su líder, Rory Storm, tuvo que inventar una sección especial a mitad del show llamada «Starr Time» solo para complacer a la multitud que gritaba por él. Ringo se ponía al frente del micrófono para cantar clásicos como Boys, usando sus icónicos y pesados anillos en los dedos, desatando una auténtica locura mucho antes de que se inventara la palabra «Beatlemanía».
La genialidad pura de Ringo quedó demostrada con una anécdota legendaria en los salvajes clubes de Hamburgo, Alemania, en octubre de 1960. Resulta que Lou Walters, el bajista de los Hurricanes, decidió pagar de su propio bolsillo una sesión de grabación privada en el pequeño Akustik Studio para registrar unas canciones. ¿Y a quiénes llamó como músicos de apoyo porque eran los mejores del circuito? ¡Pues a Ringo Starr en la batería, y a John Lennon, Paul McCartney y George Harrison en las guitarras y coros!
Aquel día grabaron un viejo éxito titulado Fever. Mientras un joven e inexperto Pete Best se quedaba mirando desde afuera, Ringo ya estaba en el estudio llevando las riendas, marcando el tempo perfecto y haciendo que las guitarras de Los Beatles sonaran cohesivas por primera vez en la historia. Fue en ese preciso instante, entre el humo y el olor a cerveza de Hamburgo, donde John, Paul y George abrieron los ojos y supieron que sus vidas no estarían completas hasta que ese genio zurdo (que tocaba como diestro) se sentara de forma definitiva detrás de sus platillos. ¡Ringo no se unió a una banda grande, él hizo grande a la banda!
Toda esa esencia y el característico estilo de vida de Ringo quedaron marcados por esos años de aprendizaje con los Hurricanes. Él siempre mantuvo esa filosofía tan suya: entender la música como un viaje hermoso, alocado y lleno de magia, donde lo único necesario para conectar con la gente era un buen compás y toneladas de afecto. El gran baterista demostró que se puede alcanzar la cima del mundo sin perder jamás la sonrisa, recordándoles siempre a sus seguidores que la clave de todo está en mantener el ritmo en el corazón. ¡Paz y amor universales!



