
La Casa Amarilla, es una hermosa casa en la colonia Montes de Amé, una casa con una decoración que raya en lo exquisito; además, su gentil propietario es muy generoso y comparte su espacio para que en él se lleve a cabo actividades culturales. Ejemplo de esto fue la noche del sábado 20 en la que se llevó a cabo un brillante concierto en el cual se combinaron los talentos de dos excelentes cantantes y una brillante pianista. Una noche de arte de muy buena calidad que nos hizo recordar las inolvidables veladas que organizaba la Asociación “Gustavo Río”, en la década de los 70 del siglo pasado. La papeleta artística la integraron la brillante soprano lírica Maricarmen Aldecua, el excelente tenor lírico Camilo Steve Chuc, y la talentosa pianista chilena Yanina Rumbea. Los tres artistas combinaron a perfección sus respectivos talentos, y nos regalaron una noche memorable para el arte y la cultura locales.
El programa del concierto fue un verdadero viaje por el romanticismo musical de diversas épocas y latitudes, además, los artistas abordaron los más variados géneros musicales con el mayor de los aciertos. Lo mismo cantaron temas de obras como zarzuelas, operetas y óperas, que canciones del romanticismo musical mexicano y español. Autores selectos como Consuelo Velázquez, María Greever o Agustín Lara, hicieron acto de presencia en el escenario e iluminaron la noche con sus maravillosas creaciones. También España estuvo presente en el selecto programa, personificada en romanzas de zarzuelas y canciones populares tradicionales. No faltó la presencia en el programa del Bel Canto representado en selectas arias de óperas, muy conocidas y gustadas.

A Maricarmen Aldecua ya habíamos tenido la oportunidad de escucharla, en una brillante y memorable presentación en la Iglesia de Monjas, donde interpretó el “Stavat Mater”, de Juan Bautista Pegolessi, con la compañía del coro “Voces Claras”, en mayo del año pasado. La formación musical de Maricarmen la llevó a cabo en Roma, así que su técnica y calidad son superiores. Por su parte, Camilo Steve Chuc, nos resultó una gratísima sorpresa; tiene una bien educada voz de tenor lírico, con brillantes agudos, y graves de consistencia llena y tersa. Un par de voces de muy buena calidad que deseamos escuchar las veces que se tenga la oportunidad, que no son muchas. Por eso nos congratulamos de haber podido estar presentes en este delicioso concierto del sábado pasado. Yanina Rumbea, es una excelente pianista acompañante, rara cualidad, pues adaptarse y seguir a un cantante, tiene sus bemoles.
Camilo Steve fue el encargado de hacer la presentación del evento y abrió programa con la canción romántica “Non ti scordar di me”, de Ernesto de Curtis, cuya interpretación fue brillante. En seguida, Maricarmen responde con una riquísima “Nana”, del español Manuel de Falla, con el más hondo espíritu andaluz. Con la más pura esencia del romanticismo musical mexicano, Camilo Steve nos regaló con el tradicional “Arrullo”; y de inmediato interpreta la brillante canción napolitana “Cuore ‘Ngrato”, de Salvatore Cardillo, el brillantísimo: ¡Catarí, Catarí! La interpretación es brillante y hay una gran ovación con gritos de: ¡Bravo!

La gran compositora mexicana, María Greever, se hace presente con su conocidísima “Te Quiero, Dijiste”, popularmente conocida como “Muñequita Linda”, que la voz de Maricarmen lleva a niveles de excelencia, y en la que destacan unos agudos limpios y cristalinos. Maricarmen y Camilo Steve unen sus voces para deleitarnos con el vals del cubano Ernesto Lecuona, “Damisela Encantadora”, que hizo vibrar al respetable, que premia la interpretación con sonora ovación. A manera de intermedio para las voces, Yanina Rumbea nos regala con el delicado “Intermezzo” de Manuel M. Ponce. Una interpretación limpia y muy sentida, que también recibe merecida ovación.
De nuevo, Manuel M. Ponce se hace presente, ahora en su inmortal canción “Estrellita”, que Maricarmen interpreta con profundo sentimiento. Las voces de ambos cantantes se vuelven a unir para interpretar el inmortal bolero de Agustín Lara “Solamente una Vez”, que recibe tremenda ovación del multicéfalo. Maricarmen nos remite a la película “El Último Cuplé”, al interpretar “Clavelitos”, con gracia y salero. Es ahora, Camilo Steve, quien nos trae una bellísima romanza de la zarzuela “Maravilla”, se trata de “Amor, Vida de mi Vida” de Federico Moreno Torroba. Las lágrimas asomaron a nuestros ojos al cantar Maricarmen “Luna”, bulerías que mi madre cantaba cuando era niño, en el piano de nuestra casa. Tocó turno a la canción más cantada del mundo: “Bésame Mucho”, de la gran compositora mexicana, Consuelo Velázquez, con las voces unidas de los cantantes. Siempre a dúo, nos interpretan, “Torero Quiero Ser”, de la ópera española “El Gato Montés” del inmortal Manuel Penella.

Reaparece en el escenario el Bel Canto, y es por medio de la tan gustada aria “El Brindis” de la ópera “Traviata”, de Giuseppe Verdi, que es el número final del programa. El respetable ha sido provisto de vasos de tinto de verano, y corean el dúo con entusiasmo y gran alegría. Estalla tremenda ovación y se desata el grito de: ¡Otra, otra, otra! Los artistas complacen al público y nos dan como ancore la canción de Yucatán, la inmortal “Peregrina”, de Rosado Vega y Palmerín. La concurrencia toda, canta con gran entusiasmo y este es un gran fin de fiesta de una noche maravillosa, llena de arte.
Salimos de la Casa Amarilla con el alma rebosando de música.



