
Con una anticipación suficientemente establecida y una anterioridad más que prudente, la Asociación “Raíces Bravas” convocó a una marcha pacífica a todos aquellos que son simpatizantes de la Fiesta de Toros. La cita fue para el domingo 30 próximo pasado, y se citaba a las siete de la mañana, con la intención de que la marcha arrancara a las ocho de la mañana. La agrupación tuvo un gran poder de convocatoria, pues desde temprana hora, el lugar de la cita, el Monumento a la Patria, se vio pletórico de gente. Ganaderos, toreros, subalternos, palqueros, jinetes, una gran cantidad de gente de los municipios del interior del estado, y una gran cantidad de familias completas, niños incluidos, todos con el fin común de manifestar su adhesión y amor por la Fiesta Brava.
Todo era cordialidad y buenos deseos, pero ¿a qué no saben?, por casualidad, queremos creer que sólo por casualidad, la Sra. Elsa Arceo, cabeza visible del grupo animalista y antitaurino, citó también a una marcha para pedir la desaparición de la Fiesta de Toros. En el mismo lugar, a la misma hora. Pero no vayan a creer que fue para causar una confrontación, no. Ella no es capaz de tan mala intención. Pues bien, en el Monumento a la Patria se juntaron los dos grupos.
La convocatoria de “Raíces Bravas” fue tan efectiva, que a su llamado concurrieron más de mil gentes; a la de la señora Arceo, ella incluida, se apersonaron nueve individuos. Cada grupo con el más legítimo derecho de manifestarse, según sus fines, desde luego, pacíficamente.

Del lado taurino, se formó una concentración de gente, alrededor de una bocina, con la finalidad de escuchar los diferentes discursos y arengas que pronunciaron las gentes más diversas; de diferentes procedencias, de diferentes oficios, y, hasta en diferentes lenguas. Me pareció especialmente emotivo el discurso de un humilde vendedor de kivis, cuya vida económicamente activa, lo lleva a ir de pueblo en pueblo, siguiendo las fiestas de los Santos Patronos, con la finalidad de llevar a su familia el sustento, honradamente ganado. Destacado también, el discurso de un señor de la tercera edad, proveniente de un municipio del interior del Estado, el cual nos hablo en su lengua materna: El maya.
El grupo taurino se trasladó a las escaleras del Monumento a la Patria para iniciar desde ahí la marcha. Los antitaurinos estaban apostados ahí, y uno de ellos lanzó una patada a una joven del grupo taurino, lo cual provocó que se hicieran a las palabras los antitaurinos y el joven torero Michel Lagravere Peniche. Mal por parte de Michel, pues no debió haber caído en la provocación, pero de unas palabras impropias no pasó. Aclaro: No fueron palabras altisonantes. Dijo: – Son cuatro gatos. De nuevo reitero, mal por parte de Michel, pero no fue un hecho de importancia.
Cual no sería mi sorpresa que, las notas sobre la marcha se concentraron a destacar ese único momento de desacuerdo. Como si la falta de Michel hubiera sido el suceso central del evento. Fue un común denominador de muchos medios, hasta de varios de mucho prestigio. Magnificar sólo un aspecto de todo lo ocurrido en la marcha, es una actitud deshonesta y mal intencionada. Si hay algo muy sabio en este mundo, es el juramento que se hace en las cortes de los Estados Unidos de Norteamérica: “Juro decir la verdad, toda la verdad, y nada más que la verdad”. Ocultar una parte de la verdad, es una forma sutil de mentir. Agregar a la verdad cosas de tu cosecha es también otra forma de mentir. Ahí lo dejo para los que se sientan aludidos, y saben que tengo razón.

El balance de la marcha convocada por “Raíces Bravas” es positivo por donde se le quiera mirar. Fuera de un desacuerdo entre unos reporteros y la Sra. Diana Peniche, y las palabras impropias de Michel, el evento fue un claro ejemplo de civilidad, tolerancia y respeto por las más de mil personas que marchamos ese día. No así la actitud irresponsable y mal intencionada de la Sra. Elsa Arceo, que citó a otra marcha, en el mismo lugar y a la misma hora, obviamente buscando la confrontación, la realidad se impuso a la mala intención, y su propia gente la descalificó: Sólo asistieron nueve personas a su felona convocatoria, una bofetada de la realidad a la mala intención.
Tengo la autoridad moral de consignar lo que relato, pues estuve desde un principio en el evento, marché completo el Paseo Montejo, y estuve en el festival efectuado en el Remate del Paseo Montejo.
Quienes marchamos el domingo pasado, disfrutamos de un ambiente sano, de convivencia familiar, de alegría impresa por los numerosos niños que participaron. La comunidad taurina dio un claro ejemplo público de unión y armonía.
Defendimos nuestro derecho a la libertad y el respeto a nuestras tradiciones.
¡QUE VIVA LA MÁS BELLA DE LAS FIESTAS!



