
El Transcriptor demanda la atención de la Columna Viernes Cultural. “Escucha, te revelaré de dónde proviene mi linaje real”. Leí la novela “El médico de Flandes” del cirujano y escritor español Antonio Cavanillas de Blas, autor también de “El cirujano de Al-Andalus” y “La dama de armiño”.
Narra aspectos de la vida de Andres Vesalio, “uno de los personajes más atrayentes y enigmáticos del siglo XVI, fue el médico personal de Carlos V y Felipe II”. Cuenta lo siguiente, estando en Valladolid, en marzo de 1569:
– (El rey) “me invitó a café, la nueva infusión que, procedente de Turquía, se hace cada vez más popular y causa furor en toda Europa. Tuve ocasión de probarlo hace dos años en Viena, en un lugar próximo a la catedral de San Sebastián especialmente dedicado a servir esta deliciosa bebida, cuyo consumo público se inició, al parecer, en Constantinopla. Es un líquido intensamente negro, muy aromático, con un sabor amargo que puede ser amortiguado, añadiéndole azúcar”.
Le pide que preste atención en el siguiente párrafo:
– “El café que he degustado con el rey, servido en diminutas tácitas de porcelana china casi transparentes, es más delicado y perfumado que el que probé en Viena”.
– “Ajá, ¿te diste cuenta?”, Interroga El Transcriptor y responde inmediatamente:
– “El rey D. Felipe II, como yo, bebía espresso, servido en tazas de porcelana china, como yo, aunque las mías son de las dinastías de Shang y Zhou, y las de él no se sabe.
Y concluye:
– “De ahí viene mi linaje real, del ¡espresso doble!”.
Mientras, La Columna Viernes Cultural ríe a carcajadas:
– “¿Y tu Chichí también es de la realeza del cafeto?”.



