
El empresario mexicano enfrenta prisión preventiva sin fianza en Miami, acusado del homicidio en segundo grado de su madre Isabel Cicero Chávez.
Las imágenes captadas por las cámaras de videovigilancia del rascacielos Solitair Brickell el viernes 4 de septiembre registraron una secuencia que hoy resulta clave para la investigación: Cerca de las 04:26 horas, un joven es visto al salir del ascensor en el piso 47 con una camiseta blanca, pantalones caqui y calzado blanco ensangrentado. Sostiene un cuchillo que deja caer, luego lo recoge y regresa al apartamento.
Minutos después reaparece, lleva una camisa azul de manga larga y abandona el rascacielos. Camina hacia el este, sobre la calle Octava Suroeste, mientras utiliza su teléfono móvil. Se desconoce con quien habló.
De acuerdo con los reportes policales, narrados por la prensa de esa ciudad, a las 04:39 horas, el sospechoso regresa al vestíbulo del edificio, se sienta en un sofá y le pide a una mujer llamar al 911. Es una repartidora de comida que intenta regresarle su iPhone para que hable con la operadora, es entonces que ella nota las manchas de sangre, intenta devolverle el aparato, pero él se niega a recibirlo.
Si en algún momento consideró la idea de huir, desistió, porque permanece sentado hasta que aparece la Policía y la ambulancia, dirige a los cuerpos de rescate al departamento donde yace una mujer, es su madre: Isabel Cicero Chávez, declarada muerta por arma blanca a las 05:08 horas.
En las primeras horas tras el arresto, los reportes policiales identificaron al imputado como «gerente de un restaurante», no obstante el exclusivo perfil del rascacielos Solitair Brickell donde residía. Se trata de Stefano Eduardo Cremasco Cicero, de 36 años, hijo de Oscar Daniel Cremasco Scattolini, nacido en Argentina, pero nacionalizado mexicano, dueño en México de Grupo Cambalache, un clásico referente de la cocina y parrilla argentina en México, operando desde 1986 con una propuesta enfocada en la alta calidad y un excelente servicio. No los asociaron.
Fortuna millonaria: El poder económico detrás del apellido Cremasco
El estilo de vida de Stefano Cremasco no correspondía al de un empleado común del sector hostelero. Residía en Estados Unidos mediante una visa de inversionista y figuraba junto a su esposa en el contrato de arrendamiento del departamento del piso 47 en Solitair Brickell desde julio de 2024. Dijeron que se desempeñaba como gerente de operaciones en suelo estadounidense del Grupo Orfano, un conglomerado hostelero que gestiona 18 establecimientos distribuidos entre México, Estados Unidos y Argentina.
El nivel de opulencia de la familia Cremasco ha quedado documentado en el sector inmobiliario y comercial de alta gama. Entidades vinculadas a la dirección ejecutiva de su cadena gastronómica, como el grupo Puerto Madero y Cambalache encabezado por su padre Oscar Cremasco, han realizado transacciones multimillonarias en el sur de Florida, incluyendo la adquisición de condominios de lujo en desarrollos como Oceana Bal Harbour por un monto superior a los 6.4 millones de dólares, según reportó en 2017 TheRealDeal.com, uno de los medios de comunicación de noticias y análisis de bienes raíces más importante de Estados Unidos en esta nota.
Una solida estructura financiera permitió a la familia mantener un elevado estatus internacional y emprender ambiciosos proyectos gastronómicos de lujo en zonas exclusivas como Coconut Grove.
La huella en México: Oscar Cremasco y la creación del imperio Cambalache
La trayectoria familiar tiene profundas raíces en el ámbito restaurantero mexicano. Nacido en México y con ascendencia argentina, Stefano creció en el seno de la dinastía fundada por su padre, Oscar Cremasco, quien llegó a México desde La Plata, Argentina, en los años 80. Colaboró en el célebre restaurante Mi Viejo en Polanco, propiedad de su hermano Eduardo Cremasco — exjugador y directivo del club de fútbol América—. Óscar se separó y dio origen a la cadena de restaurantes Cambalache, que está próxima a cumplir 40 años.
Con el paso de los años, el Grupo Cambalache se transformó en un referente de la unión culinaria argentino-mexicana, expandiéndose a través de icónicas sucursales en Polanco, San Jerónimo, Toluca y Cancún. La firma se consolidó como una empresa de gran escala, empleando a más de 1,200 trabajadores, según informó Óscar a la Jornada en una entrevista de 2006.
El renombre alcanzado por Cambalache en México convirtió al apellido Cremasco en sinónimo de éxito empresarial en la industria restaurantera. Un video en YouTube de 2014 muestra a un jovencísimo Stefano recibiendo un reconocimiento de la Global Quality Foundation a nombre de su padre, quien, por cierto, no aparece en fotos ni videos. Les premiaban por la trayectoria, la calidad y la excelencia.
«Me estaba defendiendo»
Al ser abordado por los detectives de la Policía de Miami en el vestíbulo del rascacielos, Stefano Cremasco solo alcanzó a decir: «Me estaba defendiendo».
Posteriormente, los agentes ingresaron al departamento del piso 47, encontrando la puerta abierta y sin seguro. En el interior hallaron a Isabel Cicero Chávez tendida de lado con múltiples heridas punzocortantes, siendo declarada muerta en el lugar a las 05:08 horas. Mediante una orden judicial de cateo, los peritos aseguraron varios cuchillos de cocina plateados con residuos de sangre, dos camisas blancas ensangrentadas, fragmentos de cristal y una botella de vino rota.
Este trágico suceso contrasta dramáticamente con la imagen pública que la familia proyectaba. Apenas un año antes del crimen, Stefano Cremasco celebró una suntuosa boda en el Lago de Como, Italia. En aquella ocasión, fue precisamente su madre, Isabel Cicero, quien lo acompañó caminando hacia el altar en medio de una ostentosa celebración rodeada de paseos en lanchas rápidas y banquetes de alta cocina, narraron las crónicas en Instagram.

Audiencia sin fianza y la estrategia legal: Prisión preventiva en Florida
Durante su comparecencia inicial ante el tribunal de fianza de Miami-Dade, una jueza le negó el derecho a fianza. Vistiendo un traje verde de prevención de riesgo, el acusado escuchó el cargo formal de homicidio en segundo grado con un arma. Tras la audiencia, fue recluido en el Centro Correccional Turner Guilford Knight (TGK) y se le impuso una orden de retención por parte de las autoridades de inmigración (ICE) debido a su estatus migratorio.
En el estado de Florida, la acusación por homicidio en segundo grado, con uso de arma de fuego o punzocortante conlleva penas severas que pueden alcanzar la cadena perpetua o inscribirse dentro del marco penal de delitos gravados. Pese a la gravedad del panorama judicial, analistas legales señalan que la defensa podría articular diversos factores a su favor:
- Conducta posterior al incidente: El acusado no huyó de la escena tras salir a la vía pública, sino que retornó voluntariamente al rascacielos.
- Solicitud de auxilio: Promovió la llamada de emergencia al 911 al facilitarle su propio teléfono celular a la repartidora de comida en el vestíbulo y negarse a reasumir el control del aparato en un aparente choque emocional.
- Alegato de salud mental y estrés: La defensa podría argumentar un estado de incapacidad o colapso mental temporal derivado del severo nivel de estrés acumulado que enfrentaba por la reciente apertura de su restaurante en Coconut Grove, como declaró su esposa a la policía vía telefónica, ya que ella se encontraba en una boda en Francia.
Según declaraciones de su esposa, la madre de Stefano Cremasco había llegado de México para visitarlo y se hospedaba con él, desde el divorcio de sus padres no eran muy cercanos. En Internet consta que en 1998 Cicero promovió la demanda de divorcio.
Consta en el Registro Público de Comercio de México que Stefano Eduardo Cremasco Cicero, mexicano, nacido en 1990, y Oscar Daniel Cremasco Scattolini, mexicano, nacido en 1952, son socios en la empresa Inmobiliaria ODC S.A de C.V., constituida en 2012 en el entonces Distrito Federal, con el 1 y 99 por ciento de las acciones, dedicada ésta a “adquirir en propiedad, en arrendamiento o subarrendamiento toda clase de bienes muebles o inmuebles”.
El caso continúa bajo la jurisdicción de los tribunales de Miami-Dade a la espera de las audiencias procesales.



