
(Apocalipsis 3:15-16).
¡OREMOS AL SEÑOR! ¡SEÑOR, TEN PIEDAD!
Padre Santísimo: lo peor que nos puede suceder es caer en esa tibieza abominable, que tanta indignación Te provoca, tanto daño nos causa, tanto tiempo se desperdicia, tantas oportunidades se nos escapan, tantos momentos de gloria se pierden, tantas bendiciones de toda clase las vemos que se esfuman para jamás regresar y tanta miseria nos acompaña, porque hemos aprendido a vivir con ese poquito de subsistencia propia de los conformistas.
Esa tibieza convertida en la antesala de la muerte, es la que por desgracia sufre la mayoría de los cristianos que nos conformamos con ese tantito que, en vez de ayudarnos, nos idiotiza, nos empequeñece, nos minimiza y nos hace ser seres insignificantes que ni al mismo demonio le interesamos, al mundo le estorbamos y hasta el mismo cielo nos vomita.
Esta enfermedad espiritual es la que contraría la esencia del mensaje de Cristo, quien proclama: “El propósito del ladrón es robar y matar y destruir; mi propósito es darles una vida plena y abundante.” (San Juan 10:10). El demonio desde el principio de nuestra conversión trabaja con una lógica muy certera y nos fija esta idea: “¡Ni tanto que queme al santo ni nada que no le alumbre!” “La felicidad está justamente en el “término medio.” “En la sociedad hace falta conservar el equilibrio”.
Todas estas expresiones conducen a la mediocridad, a la tibieza, a la indiferencia y al conformismo. Esta enfermedad del alma no nos aparta de Dios, pero nos mantiene alejados de Él, que es la fuente de la vida, del amor y del poder. Es así como nuestros hogares viven de la apariencia, del figurado, del procurar tener una imagen, un rostro de bondad maquillada, un bienestar aparente y una sonrisa artificial. Los tibios van a los templos, escuchan el mensaje, hacen oración y alaban a Dios con sus labios, aunque su corazón esté alejado de Él.
Padre Santísimo: en este momento estamos ante Ti y Te invitamos a que, veas nuestra nueva actitud ante la vida, nos aceptes, nos bendigas y hagas de nuestro nuevo renacer todo un gran suceso que en verdad Te agrade y nos traiga paz, alegría y verdadero bienestar!
Amén-



