Opiniones

Mi diario y yo / 77

Censura libresca

Querido diario:

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La [Santa] Inquisición es lo primero que acude a mi mente cuando escucho o leo sobre la censura y/o prohibición de libros, a la que siguen los regímenes totalitarios de la Alemania nazi y la Unión Soviética, las dictaduras militares latinoamericanas, el gobierno autoritario de China y las teocracias musulmanas del Oriente Medio.

Sin embargo, en las últimas décadas esta inquina irracional contra los textos impresos se ha desplazado a algunas democracias, donde la voz cantante la llevan los ministerios de educación, poderosos grupos de presión, así como distritos y consejos escolares conservadores.

En el marco de la Semana de los Libros Prohibidos 2026, que tuvo lugar del 4 al 10 de octubre en EE.UU., bajo el lema Dejen los libros en paz. Protejan la libertad de leer, PEN America dio a conocer un sombrío informe: tan solo en el presente ciclo escolar en ese país se han registrado 11,982 casos de prohibición de libros, un récord tristemente histórico, en el que destacan las novelas de Stephen King, obras sobre diversidad sexual, las comunidades afrodesciendes, indígenas y de color, y las que contienen descripciones de actos violentos.

El objetivo de esta semana es denunciar el daño que causa la censura y defender el acceso libre y abierto a la información, con el apoyo de bibliotecarios, libreros, editores, profesores, autores y lectores. PEN America ha documentado cerca de 23,000 prohibiciones de libros en escuelas públicas de ese país desde 2021.

[…] En el año escolar 2024-2025, PEN America registró 6.870 casos de prohibición de libros que afectaron a casi 4.000 títulos diferentes. Por tercer año consecutivo, Florida fue el estado con más prohibiciones de libros, con 2.304 casos, seguido de Texas con 1.781 y Tennessee con 1.622 […] (1)

La lista de los 15 libros con mayor número de prohibiciones en el año escolar 2024-2025, según el Índice de Prohibiciones de Libros Escolares de PEN America, incluye uno que otro clásico, obras que han ganado premios internacionales, se han convertido en los más vendidos o bien han inspirado exitosas películas o series de TV, como veremos enseguida:

1.-La naranja mecánica, de Anthony Burgess, 23 prohibiciones.

2.-Sin aliento, de Jennifer Niven, 20 prohibiciones

3.-Vendida, de Patricia McCormick, 20 prohibiciones.

4.-La última noche en el Club del Telégrafo, de Malinda Lo, 19 prohibiciones.

5.-Una corte de niebla y furia, de Sarah J. Maas, 18 prohibiciones.

6.-Crank, de Ellen Hopkins, 17 prohibiciones.

7.-Forever…, de Judy Blume, 17 prohibiciones.

8.-Las ventajas de ser invisible, de Stephen Chbosky, 17 prohibiciones.

9.-Wicked. Memorias de una bruja mala, de Gregory Maguire, 17 prohibiciones.

10.-No todos los chicos son azules. Memorias-Manifiesto, de George M. Johnson, 16 prohibiciones.

11.-Una corte de espinas y rosas, de Sarah J. Maas, 16 prohibiciones.

12.-Damisela, de Elana K. Arnold, 16 prohibiciones.

13.-El DUFF, de Kody Keplinger, 16 prohibiciones.

14.-Diecinueve minutos, de Jodi Picoult, 16 prohibiciones.

15.-Furia y tormenta, de Jennifer L. Armentrout, 16 prohibiciones.

Por otra parte, en la lista de libros prohibidos en 12 o más distritos escolares estadounidenses en el año escolar 2024-2025 figuran obras de Toni Morrison, George R. R. Martin, Sarah J. Maas, Margaret Atwood, Jesse Andrews, Angie Thomas, Ellen Hopkins, Khaled Hosseini, Elizabeth Scott, John Green, Alice Sebold, Cory McCarthy, Rupi Kaur, Ashley Hope Pérez, Ellen Hopkins, Elana K. Arnold, Jaycee Dugard, Jay Asher, Kacen Allender y Sara Gruen.

A semejanza del Index Librorum Prohibitorum de la Inquisición, que perduró más de cuatro centurias, en EE.UU. se elaboran Listas Estatales de Libros Prohibidos en pleno siglo XXI, aunque no lo creas. Las juntas escolares que prohíben libros no se toman la molestia de consultar ni a los estudiantes ni a los padres de familia: basta con lo que les dictan sus prejuicios e ignorancia. Si pudieran quizá también prohibirían las editoriales y librerías independientes.

Nuestro país, hasta donde sabemos, se ha librado hasta ahora de este nociva práctica, primero porque tanto la iglesia como el gobierno ya saben que basta con que prohiban algo para que se haga precisamente lo contrario (nótese el efecto de las denominadas leyes antimemes recién aprobadas) y, segundo, por una razón más grosera: las bibliotecas escolares de nivel básico siempre han carecido de presupuesto para la adquisición de novedades editoriales.

Ahora preguntémonos simplemente qué suposiciones o creencias respaldan estas prohibiciones: ¿si los niños o jóvenes no leen o no ven películas o series de televisión desaparecerán de la sociedad norteamericana las relaciones homosexuales, se extinguirá la comunidad LGBTIQ+, se harán invisibles las minorías raciales o étnicas, se evaporarán las violencias, los suicidios, el consumo de drogas, los problemas de salud mental, etc., etc.? ¿Estamos ante un ejemplo de pensamiento mágico? La respuesta a la primera interrogante es un rotundo no; a la segunda es un sí indubitable.

Hasta la próxima.

P. D. Los censores norteamericanos también han retirado de bibliotecas públicas títulos de autores que, como Morrison, han ganado el Premio Nobel de Literatura, como Gabriel García Márquez, John Steinbeck, William Faulkner, Ernest Hemingway, William Golding, Nadine Gordimer y Sinclair Lewis. Ellos se lo pierden.

Referencias

(1).-Para mayor información sobre este y otros temas relacionados con la libertad de expresión consúltese la página www.pen.org

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