
La industria de cruceros enfrenta una baja de entre 20 y 25 por ciento en el número de pasajeros que desembarcan en distintos puertos del Pacífico mexicano, entre ellos Mazatlán y Cabo San Lucas.
Pese a que los arribos de barcos se mantienen, el tema de la inseguridad ha trastocado a esta industria que más divisas deja en la actividad turística.
De acuerdo con Arturo Musi Ganem, presidente de la Asociación de Empresas para la Atención a Cruceros Turísticos (AMEPACT), la causa no es la cancelación de viajes, sino que los turistas, ya en puerto, deciden no bajar del barco por miedo derivado de la información que circula sobre la situación de seguridad.
“Puedes tener muchísimos arribos, pero si la gente no se baja, al único que benefician es al puerto”, explicó.
Musi aclaró que el fenómeno no es privativo de Mazatlán, donde desde hace tres meses se ha incrementado la comisión de delitos dolosos.
“Está pasando en Mazatlán, le está pasando a Cabo San Lucas, en fin (…) las noticias crean esta inquietud y pues la gente prefiere, dice ya llegué, ya lo veo por mi balcón y qué bonito se ve y no bajo”, mencionó.
De manera escalonada el puerto de Mazatlán ha registrado el incremento de presencia militar en las últimas semanas rebasando ya los 10 mil efectivos incluyendo los 380 de la Policía municipal.
La pasarela de patrullas militares, de la Secretaría de Seguridad federal, estatal, la Marina y Guardia Nacional han causado impacto y comentarios entre locales y turistas toda vez que no están acostumbrados a verlos cómo se mezclan entre los civiles portando sus armas de cargo.
Esta situación no es ignorada por las compañías cruceristas.
Arturo Musi mencionó que las navieras están al tanto del despliegue de los elementos de seguridad, y que la cifra, lejos de tranquilizar, genera inquietud entre los visitantes.
—¿Qué opinión le merece que haya más de 10 mil elementos cuidando la ciudad por el alto índice delictivo?
—Pues mira, las navieras están preocupadas, diario hay algún anuncio, mala información, noticias en Mazatlán, y están preocupados y tan es así que pues también lo comentan a sus pasajeros diciéndole “tengan cuidado, no salgan del área turística”, mencionó.
También se han cancelado tours fuera de Mazatlán, agregó, y eso limita mucho al desarrollo del destino.
“Hay lugares que les beneficiaba mucho todo lo que es las áreas serranas y los municipios cercanos donde llevaban a los turistas, en Mazatlán ya se están quedando casi en el área turística y esperando que ojalá, cruzando los dedos, que no llegue a pasar algún mal, una mala noticia que pudiera enturbiar como hace años lo hizo en Mazatlán”, expuso.
Musi advirtió que la sola presencia del Ejército y la Guardia Nacional en las calles, más allá de la intención de brindar seguridad, provoca desconfianza entre quienes visitan el puerto.
“La gente está preocupada, ve demasiados soldados y demasiada Guardia Nacional y pues eso crea inquietud”, dijo.
Sin embargo, aclaró que hasta el momento no se han registrado cancelaciones de viajes por este motivo.
“Lo que sí pasa mucho es que la gente, con la información que tiene a nivel ya mundial, esta infodemia que diario tienes información, pues los que van a Mazatlán, pues a muchos les da miedo bajar y mejor se quedan en el barco, y esto pues le afecta a Mazatlán porque son menos turistas que se bajan y menos turistas que derraman, entonces eso sí afecta mucho.
“Una de las necesidades o condiciones sine qua non que debe de tener el turismo es la seguridad, uno viaja a lugares donde es seguro, donde no es seguro, no vas”, asentó.
Cuestionado respecto a los homicidios registrados en la avenida Miguel Alemán, cerca de la Línea Azul que conduce con seguridad a los turistas a puntos turísticos, Musi confirmó que las navieras tienen conocimiento del hecho a través de canales de comunicación directos con la embajada de Estados Unidos.
Están preocupados, pero te digo… dime un destino donde sea totalmente seguro, pues no hay ni uno, entonces, pues se diluye un poco la inseguridad por la generalidad.
El empresario explicó que existe un protocolo internacional que las navieras aplican antes de cada arribo, los responsables de seguridad solicitan a la terminal portuaria un reporte sobre las condiciones del puerto, calificado en tres niveles.
El código 1 indica que el destino es seguro; el 2, que se debe tener precaución; y el 3, que no se debe llegar o no se debe bajar a tierra.
“Ahorita todos han llegado con nivel uno, entonces eso también les da tranquilidad de que por lo menos el puerto es muy seguro”, puntualizó.
—¿En qué porcentaje estiman que se ha reducido que los cruceristas bajen a la ciudad?
—No es general, pero pues calculamos que en un 20, 25 por ciento.
La caída tiene un impacto directo en la cadena de valor turística de Mazatlán como comercios, restaurantes, transportistas y prestadores de servicios que dependen del gasto de los cruceristas.
“Lo que buscamos es que el 100 por ciento se baje, de que todos consuman, de que dejen divisas, que les encante el lugar y que regresen, que le manden a todos sus conocidos y parientes fotos diciendo ‘estoy en el mejor lugar del mundo’, eso es lo que queremos, pero pues hay que echarle ganas”, sugirió.
Con información de Río Doce



