(A Cecilia Patrón Laviada, Alcaldesa de Mérida)

Cada temporada de lluvias, Mérida y sus habitantes vuelven a enfrentar el mismo problema y a repetir los mismos argumentos para explicar una relación tan conocida como inevitable: la lluvia y los encharcamientos.
Unos dicen que hacen falta pozos de drenaje y las autoridades aseguran que la ciudadanía debe ayudar limpiando las alcantarillas. De ambas explicaciones, la segunda me parece la más cercana a la realidad.


Las inundaciones no ocurren de manera generalizada en toda la ciudad, sino en sectores específicos. ¿Cómo afirmar que Mérida se inunda cuando uno puede recorrer cuatrocientos metros sin encontrar problemas por el agua acumulada y, de pronto, llegar a una esquina donde ya no es posible avanzar en automóvil porque el nivel alcanza hasta los ochenta centímetros de altura? Algo funciona razonablemente mal, porque pozos de absorción existen cada cien metros.
En conclusión, muchos pozos no logran captar el agua que les corresponde en su calle y esta desciende hacía una sola esquina donde provoca una inundación, ocasionando problemas de carros que se quedan parados o manejar con el peligro de no poder seguir avanzando. Eso es lo mismo por colonias, fraccionamiento y calles del primer cuadro de la ciudad.

Así las cosas, para mí, este es un problema que no se ha sabido analizar y como solución excavan más pozos…y las inundaciones siguen.
Daré un ejemplo usted maneja sobre la calle 65 hacia el parque Centenario y tiene mínimos problemas con el agua, pero al llegar a la calle ochenta uno se encuentra con una laguna. ¿Por qué? ¿Cómo es eso?

¿Por qué en lugar de hacer alcantarillas con rejillas en las esquinas, no se hacen excavaciones de cincuenta centímetros de profundidad por treinta de ancho, colocando tubería a lo largo de las calles, uniendo los pozos que no recolectan agua con los que desbordan su capacidad? De ese modo todos los pozos captarían agua.
Ya sé: los especialistas buscarían problemas a esta propuesta, la verían inviable por angas o mangas. Sin embargo, yo creo que, con ganas de resolver las cosas, no hay nada mejor que hacer una prueba en cien metros de cualquier esquina que resulta inundada cada vez que cae la lluvia.



