Deporte

La maldición que Messi y Argentina buscarán romper en la final del Mundial 2026

El futbol está lleno de mística, cábalas y reglas no escritas que, a lo largo de las décadas, han demostrado ser asombrosamente implacables.

De todas ellas, existe una que genera un temor reverencial en las selecciones más poderosas del planeta: la «Maldición del Líder».

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Esta regla dicta que llegar a la Copa del Mundo ocupando la cima del Ranking FIFA es sinónimo de quedarse con las manos vacías.

De cara al Mundial de 2026, la selección de Argentina, comandada por Lionel Messi y bajo la dirección técnica de Lionel Scaloni, se encuentra directamente en el ojo del huracán de esta superstición, asumiendo el desafío de romper un maleficio histórico para coronarse nuevamente en la gran final.

El origen y el implacable historial de las víctimas del Ranking FIFA


Para entender la magnitud del reto que enfrenta la albiceleste, es necesario remontarse a los orígenes de esta maldición, la cual nació formalmente en el Mundial de Estados Unidos 1994.

Desde aquel torneo, el destino ha cobrado víctimas gigantescas, devorándose a selecciones históricas que parecían invencibles antes de iniciar la competencia.

El historial de frustraciones comenzó con Alemania en EE.UU. 1994, que llegó como la número uno del mundo y terminó eliminada en los cuartos de final a manos de Bulgaria, viendo cómo Brasil se coronaba campeón.

Cuatro años más tarde, en Francia 1998, el turno fue para Brasil, que ostentaba el liderato del ranking y terminó perdiendo la gran final ante los anfitriones franceses.

La maldición no hizo más que intensificarse en el nuevo milenio. En Corea-Japón 2002, Francia llegó en la cima y sufrió una de las peores catástrofes de su historia al ser eliminada en la fase de grupos sin lograr anotar un solo gol, abriendo el camino para el campeonato de Brasil.

En Alemania 2006 y Sudáfrica 2010, Brasil volvió a sufrir el rigor del liderato, siendo eliminado en cuartos de final en ambas ocasiones (primero por Francia y luego por Países Bajos), permitiendo las consagraciones de Italia y España, respectivamente.

La historia reciente no ha sido diferente. En Brasil 2014, España llegó como la número uno y fue eliminada en la fase de grupos, coronando a Alemania.

En Rusia 2018, la propia Alemania sufrió el mismo destino al quedar fuera en la fase de grupos, dejando el trono a Francia.

Finalmente, en Qatar 2022, Brasil volvió a tropezar con la misma piedra al llegar como líder del ranking y caer en cuartos de final ante Croacia, abriendo la puerta para el campeonato de Argentina.

El desafío definitivo de Messi y la ironía de Qatar 2022

De cara al proceso mundialista de 2026, Argentina se presenta liderando el Ranking FIFA, lo que coloca a Lionel Messi y a la «Scaloneta» en una posición de extrema presión.

Existe una profunda ironía en esta situación si se analiza lo ocurrido en Qatar 2022. En aquel torneo, la albiceleste se benefició indirectamente de la maldición: Brasil llegó como la selección número uno y cayó en cuartos de final, dejando el camino libre para que Argentina, que ocupaba el segundo puesto del ranking, se terminara coronando campeona del mundo.

Ahora, el destino parece cobrar la factura de aquella consagración, obligando a la selección argentina a jugar con la inmensa presión que otorga el liderato mundial.

Sin embargo, esta adversidad también representa una oportunidad sin precedentes. Tras haber conquistado la gloria en Qatar, romper esta histórica maldición en la gran final de 2026 se presenta como el último gran desafío para Lionel Messi.

Lograr el título bajo estas circunstancias no solo significaría defender la corona, sino que se convertiría en el broche de oro definitivo para la narrativa de la legendaria carrera del astro argentino.

Informador MX

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