Cultura

La Conquista Española y los Cimientos de Mérida: Casona Peón Albergó Conferencia de Investigadores

La noche del pasado jueves 2 de julio, la “Casona Peón” abrió sus puertas para recibir a dos reconocidos ponentes: el Dr. John F. Chuchiak IV, de Missouri State University, y el Dr. Antonio Rodríguez Alcalá, de la Universidad Anáhuac Mayab. Ambos presentaron la conferencia “La Conquista Española de Yucatán y la Fundación de Mérida: la Traza Moderada y la Colonización en Yucatán, 1542-1650”.

Con un amplio número de asistentes entre académicos e interesados en el tema, los doctores expusieron con detalle el resultado de sus investigaciones. La charla inició con la bienvenida protocolaria y enseguida tomó la palabra el Dr. Chuchiak.

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Ambos autores son historiadores especializados en el Yucatán colonial, por lo que recurrieron a documentos de archivo y cartografía para explicar la conformación de la Mérida actual. Cabe destacar que, en 1542, no existía la figura de “propietarios” como se concibe hoy.

Cuando Francisco de Montejo “El Mozo” fundó Mérida el 6 de enero de 1542, la totalidad del territorio pasó a manos de la Corona Española. Ante la ausencia de oro en la península, los conquistadores se apropiaron de los territorios y de todo cuanto hubiera en ellos, incluida la población indígena, la cual quedó incorporada a los bienes reales. Por tanto, desde el punto de vista jurídico, todas las tierras pertenecían al monarca. Cuando eran cedidas, permanecían “a merced del rey”.

Dichos terrenos se otorgaban conforme a los intereses de la Corona. Las concesiones dependían de las acciones realizadas durante la conquista. El jefe de la expedición recibía instrucciones sobre la manera de reportar, así como la designación de sus obligaciones y la ejecución de las operaciones militares. El primer informe enviado por Montejo data del año 1529.

La elaboración de estos reportes se remitía de forma directa al rey a través de un supervisor denominado “Veedor”, funcionario real encargado de informar sobre las actividades del conquistador, pues lo acompañaba durante todo el trayecto. Su labor consistía en verificar los informes y los territorios sometidos, además de coordinar el envío de la porción correspondiente del botín y garantizar que los derechos del soberano se respetaran íntegramente.

Hernando de Cueto fue quien acompañó al conquistador, aunque falleció con rapidez en una escaramuza. Montejo se sintió responsable de tal acontecimiento, por lo que, en su testamento final, según comentó el Dr. Chuchiak, dispuso 100 pesos en monedas de oro para los descendientes del señor Cueto.

Pedro de Luna, otro supervisor, también murió, por lo que desde 1527 hasta 1538 no existen registros financieros de los terrenos conquistados ni de lo concerniente a ellos. Ante esta situación, el rey envió visitadores con el propósito de recuperar la información posible al respecto.

Más allá de los reglamentos establecidos, los conquistadores poseían un poder prácticamente ilimitado. Montejo seleccionó con rigor a sus colaboradores, pues estos debían financiar por cuenta propia la expedición. A cambio, recibirían un porcentaje del botín procedente de las tierras sometidas.

Los fundadores fueron Francisco de Montejo “El Adelantado”, quien obtuvo la capitulación del rey Carlos I para conquistar Yucatán y autorizó la fundación; su hijo, Francisco de Montejo “El Mozo”, quien ejecutó materialmente la fundación al llegar con sus tropas y decidir asentar la villa española sobre las ruinas mayas de T’Hó; y su sobrino, Francisco de Montejo “El Sobrino”. A los tres se les conocía como “Los Montejos”.

La fundación se realizó sobre T’Hó debido a que era un centro maya relevante y estratégico. Además, se empleó la piedra de las pirámides para edificar las casas e iglesias españolas. Por esa razón, el centro de Mérida conserva vestigios mayas incrustados en sus muros.

El argumento ideológico-religioso era el mismo de toda la Conquista: “pacificar y evangelizar” a los naturales. En los documentos se afirmaba que se sometería a los mayas para alejarlos de la “idolatría” y conducirlos al cristianismo y a la obediencia del rey. En la práctica, ello se tradujo en guerras, encomiendas y despojo territorial.

La conquista de Yucatán fue de las más prolongadas: tardó casi 20 años debido a la intensa resistencia maya. Montejo fracasó en dos ocasiones antes de que su hijo y su sobrino lograran consolidar Mérida en 1542 y Valladolid en 1543.

El sustento legal fue la Capitulación de 1526, firmada con el rey Carlos I de España, mediante la cual se otorgaba a Montejo “El Adelantado” el derecho a conquistar.

Inicialmente solo contaban con un sacerdote, por lo que recibieron un regaño, ya que debían establecer órdenes religiosas en el nuevo territorio. Asimismo, obtenían privilegios según su desempeño o por la entrega de caballos y armamento para la conquista. Entre estos beneficios destacó el predio otorgado al capitán Bracamonte, quien ocupó el solar donde actualmente se encuentra la Casona Peón. La propiedad abarcaba la manzana completa delimitada por las calles 62, 63, 65 y 66.

También tenían la orden de someter cuatro pueblos. Tras cumplir con estas encomiendas, los Montejo adquirieron un gran poder.

Los ejércitos se conformaron por señores feudales que emprendieron la conquista con financiamiento propio, con la finalidad de obtener tierras, mano de obra indígena y prerrogativas. En Salamanca, según archivos rescatados por el investigador, se constató que capital privado financió la empresa conquistadora.

Los linderos de los encomenderos se determinaban según la distancia que recorriese un caballo hasta las seis de la tarde, sin galopar.

Toda persona que aspirara a pertenecer a la ciudad debía registrarse en el libro del ayuntamiento para gozar de los derechos de todo ciudadano.

La consigna era conquistar, colonizar y tomar los territorios a nombre de la Corona. Esto fue ilustrado con imágenes animadas.

Se destacó el dato de la conquista del territorio de Campeche, con la fundación de Salamanca de Campeche, y también de Quintana Roo. Asimismo, llegó un conquistador de Croacia, según indico el Dr. Jhon, personaje quien, junto con Montejo “El Mozo”, intentó fundar la Nueva Ciudad de Chichén Itzá, al encontrarse desalojada.

En 1540 se fundó la Villa de San Francisco de Campeche. Al llegar a T’Hó, se fundó Mérida en 1542, y en Quintana Roo se estableció la Villa de Bacalar.

Mérida se fundó y prosperó. Se le denominó ciudad por sus asentamientos y fue utilizada como capital, gozando de privilegios especiales, a pesar de que las villas contaban entonces con mayor población. Por ello se le concedió escudo propio.

El primer ayuntamiento de Mérida, fundado el 6 de enero de 1542 por Francisco de Montejo “El Mozo”, se constituyó ese mismo día como cabildo colonial.

Cómo estaba formado en 1542:  
2 alcaldes ordinarios  
12 regidores  
Alguacil mayor  
Otros cargos

En 1569, Valladolid, también fundada por los Montejo, recibió la categoría de Villa.

La descripción que los conquistadores hicieron de sus edificaciones y trazas las calificaba de espectaculares. Los solares otorgados en la Plaza Mayor se asignaron por rangos, ubicándose donde se erguían las grandes pirámides, las mismas que se utilizaron para la construcción de las casas coloniales.

Diego de Landa realizó una descripción donde en algún momento estuvo ubicado el cuartel de San Benito. Como se mencionó, la piedra labrada representó una ventaja que los españoles aprovecharon para la construcción de sus viviendas. También se citó la iglesia de Santa Ana, erigida sobre un basamento piramidal, lo que permite imaginar la amplia extensión que llegó a ocupar la ciudad maya de T’Hó. Lo mismo ocurrió al interior del estado y, de forma paralela en España, donde la catedral de Salamanca se construyó sobre un templo islámico, conservando estructuras en su interior.

Mérida existió entre dos culturas: la maya y la española, intentando implementar costumbres y religión, con la consigna “conquistar, colonizar y aceptar”.

La mitad de los ingresos de la Corona se destinaron a la construcción de hospitales, entre ellos el Hospital de San Juan de Dios.

De forma legal se realizó la inscripción del acta de fundación de la ciudad con su consejo municipal y su alcalde. Construyeron la ciudad por continuidad, además de ubicarse entre comunidades aliadas como los Pech, al norte, y los Xiu, al sur, además de contar con elementos sustentables.

Montejo donó un terreno a los franciscanos. La rapidez con la que se edificó Mérida se debió a la abundancia de piedra labrada que se empleó para levantar la urbe.

Las encomiendas fueron conformando la ciudad de Mérida. El centro se ocupó por prestigio, desempeño en la conquista o posesión y entrega de bienes para la empresa, además de recibir solares en los pueblos establecidos.

Las manzanas de la ciudad estaban divididas en cuadrícula regular. La que excedía en tamaño era la plaza principal. Para la asignación de precios estaba prohibido ingresar con armas para evitar agresiones.

La configuración original era de 5 por 6 manzanas para albergar a 100 vecinos. Se adaptaron también al patrón del sueño y se marcaban con cordones, siendo de forma asimétrica.

Los españoles perseguían planos regulares y simétricos, por manzanas, lo cual no ocurría con la cultura preexistente en el espacio territorial: la cultura maya.

El Dr. Antonio Rodríguez Alcalá comparó otras ciudades de Argentina, indicando que las ordenanzas debían tener esa forma cuadriculada, a diferencia de la construcción de la Ciudad de México o Veracruz, donde sí pudo trazarse. Las Ordenanzas y Leyes de Indias eran el reglamento que debía seguirse. No se pudo respetar en Mérida por la existencia de las estructuras piramidales que impedían mantener dichos ejes. Las condiciones particulares de la zona no permitieron respetar esos planes, así como la existencia de la ciudadela de San Benito.

La construcción de las casas consideraba la dirección de la ventilación proveniente del norte. Sin embargo, las ordenanzas se aplicaron de manera discrecional.

Se abordaron diferentes construcciones en varios periodos, incluyendo la época de la Reforma Borbónica. El evento fue ilustrado con reconstrucciones de cómo pudieron haber lucido las diversas estructuras de la ciudad, transitando por distintas etapas hasta llegar al siglo XX.

Desde su formación profesional en arquitectura, el Dr. Rodríguez Alcalá narró las distintas edificaciones y la traza planeada desde la fundación hasta lo que hoy contemplamos en nuestra ciudad.

Al finalizar el evento, el Dr. Iván Franco Cáceres, a nombre de Casa Peón A.C., entregó un reconocimiento a cada uno de los ponentes e invitó al público asistente a disfrutar de vino y canapés para concluir la velada.

Cabe señalar que la Casona Peón se ubica en una de las primeras cuadras al sur de la Plaza Grande. Según refirió el Dr. Chuchiak, en sus muros aún pueden observarse piedras labradas que en algún momento formaron parte de alguna estructura maya, previa a la conquista, cuyos materiales fueron reutilizados. El contar con material trabajado permitió elaborar grandes recuadros de casonas, entre ellas el marco de la Casa de Montejo, encargada a un destacado cantero maya a quien se le otorgó a cambio un amplio solar, del cual posteriormente también fue despojado.

Ese terreno dejó de ser “propiedad privada” por 350 años. Funcionó como solar residencial colonial, pero transitó por múltiples manos: familias, conventos y negocios. No fue sino hasta el boom henequenero, entre 1880 y 1910, que la familia Peón lo adquirió y demolió la casona colonial antigua para erigir la casona actual entre 1898 y 1900.

Sobre los ponentes:
Dr. John F. Chuchiak IV

  • Especialidad: Inquisición en Yucatán/Nueva España, historia maya colonial, misiones franciscanas.  
  • Obra clave: The Inquisition in New Spain y The Friar and the Maya: traducción y estudio de Diego de Landa.  
    Cuenta con ponencias sobre la mano de obra maya que construyó la Mérida colonial.

Dr. Antonio Rodríguez Alcalá

  • Especialidad: Reconstrucción histórica 3D y patrimonio de Mérida.  
  • Obra clave: Proyecto “Reconstrucción del Auto de Fe de 1601” con Chuchiak, y recreación virtual de la Catedral de Mérida.  
  • Traza urbana, arquitectura y visualización 3D de la Mérida colonial.

Agradecemos la colaboración de Noemí Rosado

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