
La posibilidad de un acuerdo entre Irán y Estados Unidos para contener la escalada militar en Oriente Medio volvió a quedar bajo presión este domingo, después de que el principal negociador iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, acusara a Washington de no tener “ni la voluntad ni la capacidad” para cumplir los compromisos asumidos en medio de las conversaciones diplomáticas.
La declaración se produjo tras un nuevo ataque israelí en los suburbios del sur de Beirut, bastión del movimiento chiita Hezbolá, un episodio que Teherán interpretó como una prueba de que la Casa Blanca no controla el curso de los acontecimientos en la región pese a participar en negociaciones indirectas para alcanzar un alto al fuego más amplio.
En un mensaje publicado en X, Qalibaf afirmó que resulta “inútil continuar” las negociaciones “si los compromisos no pueden cumplirse”, una frase que refleja el deterioro de la confianza entre ambas partes en un momento especialmente delicado para la estabilidad regional.
Trump insiste en un acuerdo inminente
Las declaraciones iraníes contrastan con el tono optimista mostrado por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien aseguró que Washington firmará este domingo un acuerdo con Irán destinado a poner fin a la guerra en Oriente Medio y permitir la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más sensibles para el comercio energético mundial.
La agencia iraní Fars, cercana a sectores conservadores del régimen, citó este domingo a una “fuente bien informada” que aseguró que “la República Islámica de Irán aún no ha tomado ni anunciado su decisión final”. La declaración evidencia las divisiones internas dentro del poder iraní y la complejidad de unas conversaciones que avanzan entre presiones militares, sanciones económicas y disputas estratégicas.
Una guerra regional que sigue ampliando sus frentes
El conflicto regional se intensificó desde finales de febrero tras los ataques de Israel y Estados Unidos contra objetivos iraníes, seguidos por represalias de Teherán contra intereses estadounidenses en países del Golfo. Semanas después, Hezbolá abrió un nuevo frente desde Líbano, provocando una ofensiva israelí que ha dejado más de 3.700 muertos desde marzo, según cifras del gobierno libanés.
Aunque una tregua parcial anunciada en abril redujo los enfrentamientos directos entre Irán y Estados Unidos, el conflicto en Líbano quedó fuera del acuerdo y las tensiones nunca desaparecieron del todo. Las negociaciones permanecen estancadas en asuntos clave: el programa nuclear iraní, el levantamiento de sanciones, el control estratégico del estrecho de Ormuz y la inclusión de Líbano dentro de un eventual marco de paz regional.
Pakistán y Catar intensifican esfuerzos de mediación
La incertidumbre se mantiene además sobre el calendario real de un eventual pacto. El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, cuyo país participa como mediador, sostuvo que el acuerdo podría firmarse electrónicamente en las próximas horas y que los detalles técnicos serían discutidos posteriormente. Entretanto, una delegación de Catar llegó este domingo a Teherán para continuar las conversaciones diplomáticas.
En paralelo, la tensión militar continúa activa. El ejército israelí informó este domingo que dos drones lanzados desde Líbano impactaron en territorio israelí sin causar víctimas. Tras el incidente, ministros ultraderechistas del gobierno israelí pidieron atacar nuevamente los suburbios del sur de Beirut, lo que amenaza con romper cualquier avance diplomático.



