Quintana Roo

Investigan 16 hoteles de Quintana Roo por casos de ciclosporiasis reportados por viajeros británicos

07 de agosto/ Cancún, Q. Roo. La Secretaría de Salud del gobierno mexicano y la Cofepris informaron que existe una investigación sanitaria en Quintana Roo activada por turistas británicos que estuvieron en la Riviera Maya y reportaron síntomas de cyclosporiásis, causante de la llamada “diarrea explosiva”, sin que hasta ahora exista evidencia que confirme que el estado sea el origen de esos contagios.

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Durante la conferencia diaria de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, el titular de la Secretaría de Salud, David Kershenobich y su par en la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), Hugo Borja, rechazaron que exista un “brote activo de diarrea explosiva” en el país.

En el caso de Quintana Roo, Borja expuso que autoridades sanitarias realizaron verificaciones en 16 hoteles de Puerto Morelos, Isla Mujeres, Playa del Carmen y Tulum, en donde recolectaron muestras de alimentos y agua que permanecen bajo análisis especializado.

El procedimiento se puso en marcha después de que autoridades sanitarias británicas notificaran a México sobre 67 personas que regresaron a Reino Unido después de viajar a distintos países y, posteriormente, fueron diagnosticadas con Cyclospora cayetanensis, el parásito que provoca la ciclosporiasis.

De acuerdo con Borja 48 de los casos notificados tenían como antecedente viajes a México; el resto, a Estados Unidos, mientras que otros habían viajado únicamente a uno de esos países. El lapso de esos viajes fue del 30 de abril al 15 de junio.

Ante la información recibida, las autoridades mexicanas realizaron una investigación específica en establecimientos hoteleros de Quintana Roo, debido a que algunos de los viajeros señalaron haber consumido vegetales frescos durante sus estancias.

Inspección en 16 hoteles

La investigación incluyó el despliegue de brigadas de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y de la Dirección General de Epidemiología.

Las visitas abarcaron 16 hoteles de Quintana Roo. En estos establecimientos se revisaron los procesos relacionados con el manejo de alimentos, se realizaron entrevistas y se dio seguimiento a la procedencia y distribución de los productos utilizados para preparar alimentos.

Como parte de la investigación se tomaron 32 muestras de alimentos y 11 muestras de agua, que fueron enviadas para su análisis mediante procedimientos especializados.

Los resultados todavía no están disponibles, comentó Borja, por tanto no se puede afirmar que los hoteles inspeccionados fueran una fuente de contaminación, agregó.

La investigación tiene como finalidad determinar si existe algún elemento común entre los lugares visitados por los viajeros afectados, los alimentos que consumieron y el agua a la que estuvieron expuestos.

El trabajo de campo en Quintana Roo concluyó el 4 de agosto, mientras que los análisis de laboratorio continúan.

Las autoridades han señalado que los resultados serán informados una vez que concluya el procesamiento de las muestras.

México también fue señalado como posible fuente de algunos productos que se encontraban bajo investigación en Estados Unidos. En ese caso, la hipótesis apuntó hacia lechuga producida y empacada en Guanajuato.

Las autoridades mexicanas acudieron a la planta señalada –de Taylor Farms– y tomaron muestras de lechugas enteras, lechuga procesada y agua. Todas las muestras resultaron negativas para Cyclospora cayetanensis.

¿Qué es la ciclosporiasis?

La ciclosporiasis es una infección intestinal provocada por el parásito Cyclospora cayetanensis.

El titular de la Secretaría de Salud, David Kershenobich, explicó que se trata de una enfermedad tratable y de muy baja mortalidad. Hasta el momento, México no ha reportado fallecimientos asociados con los casos identificados.

La infección aparece generalmente entre dos y 14 días después de consumir alimentos o agua contaminados. Su manifestación principal es una diarrea intensa, descrita durante la presentación como “explosiva”.

Los cuadros pueden controlarse en un periodo de entre 48 y 72 horas, aunque algunas personas requieren hospitalización para recibir hidratación, principalmente cuando también presentan náuseas o vómito.

El parásito se encuentra en distintas partes del mundo y los casos aparecen de manera recurrente.

El funcionario explicó que existe una mayor presencia de la enfermedad entre mayo y agosto, periodo relacionado con condiciones de humedad que favorecen el desarrollo del parásito.

La infección puede presentarse en Norteamérica, Latinoamérica, Europa, África y Asia. No se detecta con los análisis comunes y una de las particularidades de la ciclosporiasis es que el parásito no suele identificarse mediante los análisis convencionales de materia fecal, precisó.

Para confirmar la infección se requieren pruebas moleculares mediante PCR, por lo que la identificación de casos depende de métodos diagnósticos especializados.

En México, hasta el 31 de julio se habían confirmado 33 casos, distribuidos en distintas entidades del país. El funcionario insistió en que estos casos no constituyen, hasta ahora, un solo brote activo.

¿Cómo se transmite?

La ciclosporiasis está relacionada con el consumo de agua o alimentos contaminados.

No se considera una infección que se transmita directamente de persona a persona. La contaminación puede producirse cuando los alimentos o el agua entran en contacto con el parásito y posteriormente son consumidos.

La investigación internacional busca determinar en qué punto pudo producirse esa contaminación.

Por ello, las autoridades analizan toda la cadena: producción agrícola, procesamiento, empaque, distribución, preparación y consumo.

Entre los elementos que continúan bajo investigación se encuentran la movilidad internacional de personas y el consumo de productos procedentes de diferentes países. La circulación mundial de alimentos también dificulta establecer rápidamente dónde se produjo una contaminación.

A estos factores se suma el cambio climático, que fue señalado como uno de los elementos que podrían contribuir al aumento de la frecuencia de la enfermedad en algunos países. Por ello, la autoridad sanitaria considera que se trata de un fenómeno multifactorial.

México mantiene vigilancia sobre la cadena alimentaria

Ante las alertas internacionales, México activó mecanismos de vigilancia epidemiológica y sanitaria con participación de Cofepris, la Dirección General de Epidemiología y Senasica, además de la coordinación con autoridades sanitarias de otros países.

La vigilancia comienza desde la producción agrícola y continúa en las plantas de procesamiento y empaque, para posteriormente extenderse a los centros de distribución y a los establecimientos donde se preparan o consumen los alimentos.

En el caso de Quintana Roo, esto llevó a revisar hoteles, alimentos frescos y agua, debido a los antecedentes de viaje de personas que posteriormente fueron diagnosticadas con ciclosporiasis.

La investigación también contempla la trazabilidad de los alimentos, es decir, reconstruir su recorrido desde el lugar donde fueron producidos hasta el sitio donde fueron consumidos.

Un brote no equivale a una epidemia

David Kershenobich subrayó que un brote se identifica cuando existen dos o más casos relacionados entre sí o con un origen común. Esto no significa automáticamente que exista una epidemia.

Por ello, cuando un país recibe reportes internacionales, las primeras acciones consisten en identificar posibles relaciones entre los casos, conocer dónde estuvieron las personas afectadas, qué alimentos consumieron y qué productos pudieron tener en común.

En Estados Unidos, por ejemplo, el CDC entrevistó a pacientes diagnosticados y encontró coincidencias relacionadas con determinados restaurantes y alimentos. Entre los productos señalados apareció la lechuga romana picada y empacada.

A partir de esas coincidencias se generó una hipótesis que posteriormente fue investigada por la FDA y comunicada a México.

La autoridad sanitaria mexicana insistió en que una hipótesis epidemiológica no constituye una confirmación. Para establecer el origen de un brote se requiere reunir evidencia epidemiológica, trazabilidad y resultados de laboratorio que permitan establecer una relación.

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