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EU activa nuevas reglas del Río Colorado y abre la puerta a más recortes de agua para México

Entró en vigor un nuevo marco de Estados Unidos para administrar el Río Colorado durante la próxima década, con reglas que permiten ajustar la operación de sus principales presas cada dos años y contemplan mayores recortes de agua si empeoran las condiciones de almacenamiento. México mantiene la presión sobre el suministro que reciben las ciudades fronterizas y los distritos de riego que dependen de esta fuente.

El informe Management of the Colorado River: Water Allocations, Drought, and the Federal Role, del Servicio de Investigación del Congreso estadounidense (CRS, por sus siglas en inglés), actualizado el 1 de octubre de 2026, explica que el gobierno federal definió un marco de operación para el periodo 2026-2036, después de que los siete estados de la cuenca no lograron acordar una estrategia conjunta.

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El nuevo esquema se da en medio de las tensiones entre México y Estados Unidos por el cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944. La sequía dificultó las entregas mexicanas del río Bravo durante el ciclo 2020-2025, lo que generó un adeudo de agua y aumentó la presión sobre la relación bilateral.

El conflicto escaló en diciembre de 2025, cuando el presidente de EU Donald Trump amenazó con imponer aranceles adicionales de cinco por ciento a productos mexicanos si el país no entregaba el agua pendiente.Tras las negociaciones, ambos gobiernos acordaron avanzar en las entregas.

A esta disputa se suma ahora la presión sobre el Río Colorado, donde México ya tiene formalizada una reducción de sus entregas para 2027 y 2028, en un contexto de sequía y nuevas reglas de operación en la cuenca.

El documento contempla reducciones de hasta 3.6 millones de acres-pie anuales en la cuenca baja si empeoran las condiciones hídricas. Aunque esta cifra no corresponde exclusivamente a México ni representa un recorte ya aplicado en ese volumen, sí establece un escenario de mayores restricciones para los usuarios del río.

Rosario Sánchez Flores, directora del Foro Permanente de Aguas Binacionales, explicó que la actualización no representa un nuevo recorte para México, pues la reducción de sus entregas ya se había anticipado y quedó formalizada mediante la Minuta 334, firmada por ambos países en septiembre.

“Ya se firmó la Minuta 334 entre la Comisión Nacional de Límites y Aguas, ambas secciones, haciendo oficial lo que ya había declarado el gobierno federal de Estados Unidos para la cuenca del Río Colorado, los recortes en la cuenca baja, incluido México. Esto ya se veía venir, no era algo que no se conociera”, señaló.

La especialista advirtió que las condiciones hídricas no ofrecen perspectivas favorables y que las nuevas reglas aumentan la presión sobre México, especialmente si la escasez obliga a aplicar reducciones adicionales.

La Minuta 334 establece que México recibirá 250 mil acres-pie menos de agua al año durante 2027 y 2028, equivalentes a aproximadamente 308 millones de metros cúbicos anuales. El recorte representa alrededor de 16 por ciento de la asignación anual de 1.5 millones de acres-pie que corresponde al país conforme al Tratado de Aguas de 1944.

El acuerdo también establece consultas entre ambos países si empeoran los pronósticos hídricos y contempla la posibilidad de reducciones adicionales en 2028.

Los recortes forman parte de un ajuste más amplio en la cuenca baja del Río Colorado. Estados Unidos reducirá también las entregas a Arizona, California y Nevada en 1.25 millones de acres-pie anuales durante 2027 y 2028, una medida que se suma a la reducción correspondiente a México.

Sánchez Flores señaló que estas restricciones pueden agravar los problemas de abastecimiento de las comunidades fronterizas y afectar a los sectores que dependen directamente del río.

“Qué implicaciones tiene eso para México. Pues obviamente muchísimo más presión, muchísima más escasez, más recortes también, más desabasto, más problemas, sobre todo con los distritos de riego, que son los que dependen, y las grandes ciudades, Tijuana, las ciudades fronterizas que dependen del agua que viene directamente de la cuenca del Río Colorado”, advirtió.

Las reglas también buscan proteger las reservas de agua de las principales presas del sistema, para ello, contemplan reducir las liberaciones de agua de la presa Powell, ubicada en la frontera entre Utah y Arizona, hacia la cuenca baja hasta cinco millones de acres-pie al año en determinadas condiciones, con el objetivo de conservar agua en el embalse y evitar que sus niveles desciendan demasiado.

De acuerdo con el informe, Nevada presentó una demanda contra el Departamento del Interior de Estados Unidos por la selección del nuevo marco y la evaluación de sus posibles efectos.

La directora del Foro Permanente de Aguas Binacionales consideró que la reducción de las entregas no puede abordarse únicamente mediante obras de emergencia, y que México necesita una estrategia de largo plazo que atienda los problemas de infraestructura, tratamiento de aguas residuales, reúso y vigilancia de las descargas ilegales.

“La alternativa real es atender el problema seriamente y no con curitas, como se ha hecho a nivel estatal, municipal y federal. Lo prioritario es la gestión integrada de los recursos, la inversión en tratamiento y reúso de las aguas residuales y la aplicación de la ley para evitar las descargas ilegales”, señaló.

Afirmó que la falta de planeación y el rezago de infraestructura limitan la capacidad de respuesta de las comunidades fronterizas ante la escasez.

“Estamos hablando de por lo menos 50-80 años de rezago en esa región. Y porque no se ha tomado en serio, no hay una planeación estratégica hídrica, ni en el estado de California, ni en el estado de Sonora”, señaló.

El Sol de México

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