Cultura

En cuclillas

En tantos lugares del mundo es común que la gente repose en cuclillas. Ese estar agachado, cuando se ejecuta con naturalidad, demuestra fortaleza corporal, sobre todo en las piernas. Como el trabajo agrícola requiere a menudo de esa posición, es una costumbre que he visto particularmente en gente que vive en el medio rural, entre ellos un vaquero-estudiante texano que acostumbraba fumar en los recesos en dicha posición y muchos campesinos mexicanos a la espera en oficinas, terminales y consultorios.

            Hace ya sus buenos años una joven me iba a ver para su asesoría académica. Me llamaba la atención que siempre me esperara en el pasillo en cuclillas y alguna vez le pregunté de dónde venía: era originaria de alguna población al norte de Campeche. Eso me hizo recordar el chisme que varias veces escuché de que en Tenabo, tierra natal de mi abuelo paterno, como veían que los vecinos acostumbraban agacharse en la plaza central les construyeron un parque con mobiliario para sentarse, pero el resultado fue que continuaron con su costumbre de conversar agachados, sólo que ahora junto a las bancas.

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            Dicen que buena parte de nuestros males gastrointestinales proviene de que hayamos dejado de agacharnos para defecar y que estar sentado en ángulo recto en el inodoro es antinatural. Si miramos hacia atrás, durante su multimilenaria historia los seres humanos defecaron en cuclillas, aun en los tiempos en que se empleaban las bacinicas o los retretes con un hueco en el piso. Es relativamente muy poco el tiempo que llevamos en el uso del trono del excusado, en el cual no se ejerce la debida presión en el vientre para sacar todo lo que mantenemos en los intestinos. No recuerdo si fue en una novela de Milan Kundera donde un personaje recomienda colocar un cajón de madera para apoyar los pies mientras se está en el bacín y así poder ejercer la necesaria presión natural del vientre. Una forma también de combatir el estreñimiento.

            No podemos olvidar que algunos juegos infantiles requerían de estar agachado, sobre todo los de canicas dado que la superficie tiene que ser de tierra y ni modo de estarse ensuciando el fundillo. ¿Y qué decir de la posición de parto? Cuántos bebés vinieron al mundo con la mamá pujando fuerte en esa posición.

Constantino Escalante: se hacen chiquitos – se hacen grandotes – hacen la rueda – los guajolotes, La Orquesta, 1863, tomo IV, No. 18.

            Por último, está la caricatura de Constantino Escalante de La Orquesta, en 1863, a partir de la ronda de “se hacen chiquitos / se hacen grandotes; / hacen la rueda / los guajolotes”, donde se ve en cuclillas a Napoleón III, al mariscal Forey y a un zuavo, mientras Benito Juárez, el Gral. Jesús González Ortega y un chinaco se estiran hacia arriba. Simbólico contraste de elevación y caída.

            Muchos beneficios a la salud trae el ponerse en cuclillas, pero como dicen muchos, lo complicado está en ponerse de pie otra vez. Capaz de que te entieses y te quedes así para siempre.

Jorge Cortés Ancona

Licenciado en Derecho, con Maestría en Cultura y Literatura Contemporáneas de Hispanoamérica. Es egresado del Doctorado en Literatura de la Universidad de Sevilla con una tesis sobre teatro y boxeo, y cuenta con un DEA (equivalente de maestría) de la misma institución. Ha impartido clases y cursos en diversas instituciones educativas y culturales sobre literatura e historia de las artes visuales. Ha escrito numerosos artículos y entrevistas sobre temas culturales y figura en varias antologías de poesía.

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