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BYD instalará centros de carga ultrarrápida en México con una promesa: llenar la batería de autos eléctricos en cinco minutos

Imagina entrar a una estación de carga, conectar tu auto eléctrico, parpadear dos veces, pedir un café hirviendo y descubrir que la batería ya está lista para recorrer otros 500 kilómetros. Suena a folleto publicitario o a fantasía de película futurista, pero la marca china insiste en que esa será la realidad en las carreteras mexicanas antes de que termine el año.

Por supuesto, BYD no inventó la rueda ni es el primer fabricante en salir al rescate de las baterías descargadas. Tesla lleva años perfeccionando sus supercargadores globales para ganar autonomía en 15 o 20 minutos, mientras que marcas como NIO tomaron la vía extrema de cambiar la batería entera por una cargada en solo tres minutos mediante estaciones robotizadas. Lo verdaderamente interesante aquí es la promesa de lograr un 0 a 80% de carga directa por cable en tan solo cinco minutos.

El despliegue de estos llamados Flash Charging Systems apunta directo a la yugular de la ansiedad de autonomía, ese miedo irracional, pero muy real, de quedarse varado a media autopista preguntándose por qué no compraste un V8 a la antigua. La idea de tener una recarga prácticamente instantánea busca dinamitar de golpe la mayor reserva que conservan los compradores tradicionales frente a los vehículos impulsados por electricidad.

En entrevista con El Economista, Jorge Vallejo, director general de BYD en México, reveló que la primera fase de esta ofensiva energética arrancará a mediados de noviembre con la instalación de los primeros diez centros de recarga ultrarrápida. El directivo detalló que la hoja de ruta contempla un despliegue masivo de entre 100 y 150 estaciones repartidas por todo el mapa nacional a corto y mediano plazo.

Los puntos de recarga no estarán ocultos en rincones olvidados, sino instalados en el corazón palpitante del tráfico mexicano. La infraestructura conectará plazas clave como Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Tijuana, Aguascalientes y San Miguel de Allende, creando un corredor prioritario para quienes necesitan devorar kilómetros entre ciudades sin perder horas pegados a un enchufe.

BYD más allá de la carga rápida

Toda esta artillería técnica respalda una avalancha comercial que ya acumula más de 150,000 autos vendidos en el país tras casi tres años de presencia oficial. Según lo declarado por Vallejo al diario económico, vender unidades a ritmo récord no sirve de nada si el fabricante no ofrece estándares de calidad e infraestructura que sostengan la experiencia diaria del cliente.

A pesar de la burocracia local, los trámites eternos y las regulaciones energéticas que suelen alentar cualquier proyecto en el país, la firma mantiene el pedal a fondo para el cierre del ejercicio. La meta trazada busca superar los volúmenes del periodo anterior y colocar alrededor de 85,000 vehículos adicionales, impulsados por la aceleración comercial característica del último trimestre del año.

Ese volumen descansa sobre los hombros de tres modelos clave que el comprador mexicano ha adoptado con fuerza. El sedán King, cuya versión GS presume una autonomía teórica superior a los 1,600 kilómetros combinados, encabeza las filas junto al pequeño Dolphin Mini y la camioneta Song Plus, consolidando una oferta enfocada al 100% en la electromovilidad pura y las variantes híbridas enchufables. La gran incógnita ahora es: ¿La red eléctrica nacional aguantará semejante chispazo sin hacer volar los fusibles del vecindario?

Imagen | BYD

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