
Tras días de vigilancia, un periodista mexicano logró ubicar a Olán en Lugano, donde vive aislado junto a su familia y reaccionó de forma agresiva ante el intento de una entrevista.
En una de las avenidas más exclusivas de Lugano, Suiza, la rutina de Jorge Amílcar Olán Aparicio transcurre lejos de la exposición pública, marcada por la discreción y el aislamiento. El empresario mexicano, conocido por su cercanía con Andrés Manuel López Beltrán —hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador—, fue localizado recientemente por un equipo periodístico tras varios días de seguimiento. Su reacción ante la prensa, sin embargo, reveló más de su situación actual que cualquier declaración: Olán evitó responder preguntas y, ante la insistencia, reaccionó de forma agresiva, intentando arrebatar el equipo de grabación a los reporteros.
La escena, captada por las cámaras de Azteca Noticias, se desarrolló a plena luz del día, cuando Olán regresaba a casa acompañado de su hijo tras dejarlo en la escuela. El periodista Irving Pineda, quien viajó hasta Suiza tras recibir una pista anónima sobre el paradero del empresario, intentó obtener una breve entrevista. Bastaron unos segundos para que la tensión se hiciera palpable: al mencionarle los escándalos y señalamientos en su contra, Olán respondió con hostilidad, llegando incluso a advertir que llamaría a la policía y forcejeando con el equipo periodístico.
Un refugio en las alturas de Lugano
Durante siete días, el periodista mexicano documentó la vida cotidiana de Olán en Suiza. Según relató, el empresario reside en una casa roja de tres pisos en la parte alta de la ciudad, equipada con una alberca en la azotea y un comedor al aire libre, aunque rara vez utiliza estos espacios. «No sale, sale poquitito», describió Pineda, quien observó que Olán pasa largas horas solo, contestando mensajes en su teléfono móvil, mientras su esposa, sus dos hijos y una empleada doméstica completan el círculo íntimo de la vivienda.
La discreción es tal que, incluso en un país donde la privacidad es norma, Olán parece llevarla al extremo. Apenas baja a contestar el teléfono o a revisar la correspondencia, cuyo buzón lleva su nombre, aunque omite el segundo nombre por el que es conocido en México. Las imágenes obtenidas lo muestran recostado, absorto en su celular, o sentado en una banca, siempre evitando cualquier exposición innecesaria.
Las sombras de un escándalo
La presencia de Amílcar Olán en Suiza no es casual. Su nombre ha sido vinculado en investigaciones periodísticas a contratos millonarios con gobiernos de la llamada Cuarta Transformación y a empresas relacionadas con delitos de hidrocarburos, según reportes de organizaciones como Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI). En México, su figura ha estado rodeada de polémica y señalamientos sobre tráfico de influencias y enriquecimiento ilícito, aunque hasta el momento no se han presentado cargos formales en su contra.
La reacción de Olán ante la prensa internacional parece reflejar la presión de estos señalamientos. La decisión de vivir «escondido» en Suiza, lejos de la vida pública y de los reflectores mediáticos, ha sido interpretada por algunos como una estrategia para evitar el escrutinio y las preguntas incómodas. Sin embargo, su vida en Lugano dista de ser ostentosa: pese a los millones que, según las investigaciones, habría acumulado, lleva una existencia discreta y rutinaria, centrada en su familia y en la privacidad.
Un encuentro que revela más que palabras
El episodio vivido en Lugano deja en evidencia el impacto que los escándalos públicos pueden tener en la vida personal de quienes se ven envueltos en ellos. La negativa de Olán a hablar y su reacción violenta ante la prensa no hicieron sino aumentar el interés sobre su paradero y su situación actual. Por ahora, el empresario permanece en su refugio suizo, lejos de México y de las preguntas que siguen esperando respuesta.
Con información de Revista Gente



