

MÉRIDA, Yucatán, 26 de octubre. Una escena de impotencia y tristeza se vivió en la calle 70 con 69 del fraccionamiento Ciudad Caucel, donde un adulto mayor vio cómo las llamas consumían por completo su automóvil Nissan Sentra, sin que pudiera hacer algo para evitarlo.
En cuestión de minutos, el fuego se apoderó de la unidad, dejando al propietario como testigo de cómo perdía su vehículo ante la fuerza de las llamas. Pese a la llegada de los bomberos, quienes trabajaron para sofocar el incendio, el automóvil terminó reducido a cenizas.
Aunque la emergencia fue controlada y, afortunadamente, no se reportaron personas lesionadas, la pérdida material quedó marcada por un momento difícil para el propietario. Porque detrás de un automóvil no solo hay fierros y motores; también puede haber años de esfuerzo, sacrificios y recuerdos. Y para aquel hombre, ver cómo todo se consumía frente a sus ojos fue, sin duda, un golpe duro.



