




26 de septiembre/ Cancún, Q. Roo.- En Cancún se alista una protesta en apoyo a José Juárez Gil, un empresario conocido como “Pepe tigre”, quien ganó fama hace más de 26 años por operar un restaurante al pie de la Laguna Nichupté, en la zona hotelera, en donde cobraba además a las y los clientes por fotografiarse con jaguares, tigres y panteras.
La marcha partirá de esas instalaciones con la intención de llegar a los terrenos que Juárez Gil reclama como suyos, localizados en el Ejido Alfredo V. Bonfil, en donde proyectaba, a finales de la década de los años 90, habilitar un zoológico para albergar a los felinos.
El proyecto nunca se concretó porque la tenencia de la tierra del lote de 20 hectáreas debía ser regularizada, aun cuando Juárez Gil había obtenido de la entonces Secretaría de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (Semarnap), una Unidad para la Conservación, Manejo y Aprovechamiento de la Vida Silvestre (UMA).
El permiso se expidió por tiempo “indefinido” a nombre de Pepe’s Jaguar Kindom Fundation A.C., en esos terrenos, localizados en el kilómetro 14.5 de la carretera Cancún-Aeropuerto.
En 2005, el golpe del huracán Wilma obligó a “Pepe Tigre” a cerrar su restaurante en la zona hotelera, pero conservó a los felinos que mantenía cautivos.
Luego en 2011, luego de diversas denuncias, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) le aseguró a 10 animales, al constatar las pésimas condiciones de alimentación, higiene y seguridad del sitio.
La dependencia federal informó entonces que uno de los tigres –Satán– murió y que una pantera negra le fue devuelta al empresario.
El resto fueron llevados a zoológicos localizados en el Estado de México, la Ciudad de México, Puebla y Morelos.
El diagnóstico que entonces dio a conocer la Procuraduría fue que los animales vivían en condiciones de encierro “no digno ni respetuoso, en sitios sucios e inseguros y con regímenes de alimentación muy precarios, sin atención médica”.
Oficialmente, la dependencia señaló que los felinos eran alimentados con “cadáveres de animales atropellados en las carreteras, productos congelados sobrantes ya caducados, y sobras de carnicerías y rastros, todo ello con baja calidad en proteínas y alto contenido de grasas.
“Además, estos alimentos se les proporcionaban en el suelo, sin medidas de higiene; dentro de los albergues no se contaba con bebederos y los que había estaban sumamente sucios”.
En 2012, José Juárez Gil perdió las 20 hectáreas de terreno que poseía a la altura del kilómetro 14.5 del bulevar Luis Donaldo Colosio y el entonces Instituto del Patrimonio del Estado (IPAE) tomó posesión. Con la extinción de ese organismo, en 2017-2018, el inmueble quedó en manos de la Agencia de Proyectos Especiales (Agepro)
Desde hace dos semanas, el nombre de Juárez Gil resurgió en redes sociales, a partir de una campaña llevada por influencers que lo pusieron de nuevo en el foco mediático.
En entrevista, el hombre dijo que se había ausentado de la escena pública porque enfrentaba demandas millonarias por enfrentarse con las autoridades y no podía solo, pero encontró respaldo en quienes ahora lo apoyan.
Con la ayuda de esas modernas plataformas su nombró recobró auge y ahora reclama, nuevamente, las 20 hectáreas para hacer de ellas un “santuario” para sus animales.
También exige conocer el destino de los otros felinos que dice haber comprado luego del primer aseguramiento y de los cuales desconoce su situación, porque no le permiten ingresar al inmueble.
Hace seis años también compró un jaguar, que es con el cual vive en las instalaciones de la zona hotelera, a donde el 24 de septiembre llegaron inspectores de Profepa y elementos de la Guardia Nacional, para conocer la situación del jaguar, debido a la serie de versiones que circulan en las redes sociales.
La dependencia federal emitió un comunicado para informar que el empresario les impidió el acceso, y que también habían acudido a los terrrenos de Bonfil, en donde solo constataron la existencia de 5 encierros o jaulas deterioradas y a ningún felino.
En entrevista, Pepe Tigre admitió que se opuso a la verificación, porque según su versión, en 2011 las autoridades argumentaron que entrarían a revisar a los animales y terminaron asegurándolos.
El caso ha cobrado notoriedad, diviendo opiniones a favor y en contra, ya que mientras hay personas que reconoce el amor y cuidado que Juárez Gil tiene por el actual jaguar y se indignan ante el presunto despojo de sus tierras, otras personas le reprochan haber mantenido en cautiverio a los felinos, en un ambiente no adecuado y el pretender adjudicarse tierras que no le pertenecen.
En tal escenario se subió una petición a la plataforma change.org que suma ya más de 22 mil adhesiones para pedir “justicia” y se ha convocado a la marcha antes mencionada.



