Deporte

Alcaraz ya está mejor de lo que esperaba: “Estamos en un momento muy bueno”

(Photo by Al Bello/Getty Images)

Carlos Alcaraz llegó al US Open sin querer ponerse un límite. Después de 139 días sin competir en individuales, hablar de rondas, resultados o aspiraciones le parecía secundario. La prioridad era otra: comprobar cómo respondía el cuerpo, recuperar sensaciones y volver a convivir con todo aquello que ningún entrenamiento puede reproducir.

Tres partidos después, algunas de aquellas incógnitas empiezan a encontrar respuesta.

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Alcaraz ya está en los octavos de final del US Open y, sobre todo, empieza a sentirse mejor de lo que imaginaba cuando aterrizó en Nueva York.

“Me estoy sintiendo cada vez mejor”.

Alcaraz’s best shots of 2026

Es probablemente la conclusión más importante que puede extraer después de sus primeros días de competición. No únicamente por el nivel de tenis que está mostrando, sino por aquello que más dudas le generaba antes de regresar.

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El día después.

“Físicamente me estoy encontrando muy bien, muy cómodo y estoy recuperando bastante bien, que eso es lo que más quizá me preocupaba después de los partidos. Cómo iba a estar al día siguiente, cómo iba a recuperar de cara a la siguiente ronda y eso de momento está yendo todo muy bien”.

Después de tantos meses fuera, Alcaraz sabía que una cosa era sentirse preparado para jugar y otra muy diferente comprobar cómo reaccionaría su cuerpo cuando los partidos empezasen a acumularse.

Ese examen continúa abierto, pero las primeras respuestas son positivas. También desde el fondo de la pista.

“En términos de golpear la bola yo creo que he golpeado muy bien, me he sentido muy cómodo, lo cual estamos en un momento muy bueno”.

¿Hasta qué punto se acerca ya al Alcaraz anterior a la lesión?

Ni siquiera él quiere establecer un porcentaje.

“Es difícil comparar”.

Pero sí admite algo significativo.

“Mejor de lo que me pensaba”.

Eso no significa que todo esté funcionando como antes.

Su partido de tercera ronda volvió a ofrecerle precisamente aquello que Alcaraz había pedido después de superar a Jaime Faria: dificultad.

El español cometió más errores de los que habría querido y encontró especialmente en el segundo set uno de esos momentos en los que el partido empieza a exigir algo más que tenis.

“Me he hecho break a mí mismo básicamente con muchos errores, como que le he dejado volver al set, al partido”.

Alcaraz sintió que estaba dejando escapar oportunidades.

“No he aprovechado muchas oportunidades que he tenido en muchos momentos. Ha habido muchos puntos donde he cometido errores tontos, errores que realmente no tocaban, con malas decisiones”.

Y apareció la frustración.

No tanto porque estuviese jugando mal, sino porque veía cómo el partido empezaba a complicarse mientras algunas oportunidades desaparecían.

“Al final son nervios que crees que el otro cada vez ves que está jugando mejor, que tú no aprovechas las oportunidades, que cada vez te va costando más”.

Hace unos días, esas situaciones eran precisamente una de las grandes incógnitas de su regreso.

Alcaraz podía entrenar. Podía jugar sets de práctica. Podía aumentar la intensidad. Pero necesitaba volver a sentir lo que ocurre cuando el marcador aprieta y una mala decisión tiene consecuencias.

Ahora ya está ahí.

“Son los nervios del partido, los nervios del momento”.

La diferencia estuvo en la respuesta.

“Contento de que al final hayamos calmado, hayamos visto las cosas con claridad y hayamos podido salvarlo bien”.

Ese aprendizaje empieza a convertirse en una constante durante su recorrido en Nueva York.

En primera ronda necesitó comprobar que podía volver a competir.

En segunda tuvo que remontar después de perder el primer set ante Faria y corregir durante el encuentro los problemas que aparecieron con su servicio.

En tercera volvió a encontrarse con momentos de tensión y frustración.

Cada partido está añadiendo algo.

“Hay que llevarnos lo positivo de todo, de todos los partidos, de todos los momentos, de frustración, de momentos en los que lo he lidiado muy bien”.

Alcaraz sabe que habrá situaciones mucho más comprometidas si quiere seguir avanzando en el US Open.

Por eso tampoco pretende eliminarlas de su camino. Necesita atravesarlas.

“Esos momentos en los que te exige al máximo, de que estáis muy pegados en el marcador, donde él tiene bolas de break, yo tengo bolas de break, no las aprovecho, son momentos en el partido difíciles de gestionar”.

Dentro de la pista pueden generar frustración.

Fuera de ella dejan información.

“Cuando lo ves con otra perspectiva, te ayudan de cara a las siguientes rondas, lo que tienes que mejorar, cómo tienes que jugar ciertos puntos, cómo tienes que manejar las emociones e intentar elegir el mejor golpe en ese momento”.

Ahí aparece otro componente fundamental de su regreso: las decisiones.

Alcaraz no está buscando únicamente recuperar velocidad, movilidad o precisión. También necesita volver a elegir correctamente bajo presión, cuando apenas existe tiempo para pensar y el marcador modifica la percepción de cada golpe.

“De cara a la siguiente ronda me va a venir muy bien tener este tipo de situaciones para intentar que no vuelvan a pasar y, sobre todo, tomar mejores decisiones”.

También con el saque.

El servicio ha ocupado una parte importante de sus reflexiones durante estos primeros partidos. Ante Faria tuvo que reconstruirlo durante el encuentro después de perder fluidez y precipitarse. Ahora Alcaraz intenta encontrar un equilibrio entre convertirlo en un arma y no permitir que su funcionamiento condicione todo lo demás.

“El saque se ha vuelto un arma muy importante en todos los jugadores, en todas las superficies”.

El problema aparece cuando la tensión invita a buscar demasiado en él.

“Quizás ahora mismo le damos muchísima más importancia de la que tiene, y te hablo yo por mí, que al final estando en el partido, cuando hay muchos nervios, cuando hay una situación incómoda, quieres terminar el punto lo más rápido posible, y lo más fácil es el saque”.

Alcaraz ha identificado también ahí una pequeña trampa.

Pretender resolver desde el primer golpe situaciones que su tenis puede solucionar de muchas otras maneras.

“Hay que darnos cuenta que el saque no es todo”.

Y lo explicó con una comparación difícilmente más gráfica.

“Yo no voy a sacar como Isner, y no puedo pretender sacar como Isner”.

No necesita hacerlo.

El servicio debe ayudarle, darle puntos gratuitos y permitirle comenzar los intercambios en ventaja, pero sin convertirse en una obsesión.

“Es algo que vamos a intentar mejorar poco a poco, sin realmente frustrarnos o darle la máxima importancia”.

La evolución de Alcaraz en Nueva York está siguiendo precisamente ese ritmo.

Poco a poco.

Sin exigir inmediatamente al jugador que era antes de lesionarse, pero descubriendo cada día que la distancia quizá sea menor de la que esperaba.

Así, Alcaraz está en octavos de final del US Open, recupera bien entre encuentros y empieza a reencontrarse también con la parte menos cómoda de competir: los nervios, la frustración, las malas decisiones y la necesidad de resolverlas antes de que sea demasiado tarde.

Todavía no sabe a qué porcentaje está de su mejor versión.

De momento tampoco parece necesitarlo.

Hay otra medida que le importa bastante más.

Está mejor de lo que esperaba.

Con información de ATP

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