
Este sábado se cumplen dos años de la detención de Ismael “El Mayo” Zambada en El Paso, Texas, específicamente en el área de Santa Teresa, Nuevo México, por autoridades de dicho país, tras ser engañado y secuestrado por Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”.
La captura de Zambada ha tenido diversos efectos, como la violencia y los altos índices de homicidio en Sinaloa y las tensiones entre Estados Unidos y México.
Aumento de violencia en Sinaloa

La detención de “El Mayo” marcó un punto de inflexión que provocó un drástico aumento en los homicidios y desapariciones en Sinaloa, debido al enfrentamiento entre las facciones de “La Mayiza” y “Los Chapitos” del Cártel de Sinaloa.
Los primeros indicios de enfrentamientos entre ambas partes comenzaron a las pocas semanas de la detención. El conflicto se intensificó de manera abierta alrededor del 9 de septiembre de 2024, cuando se registraron de manera cada vez más frecuente, quema de autos, bloqueos carreteros, balaceras y enfrentamientos directos, principalmente en Culiacán, Mazatlán, Elota y Cosalá.
De septiembre a diciembre de 2024, los homicidios dolosos repuntaron en la entidad debido a los enfrentamientos, pues tan solo en esos cuatro meses el número llegó a 655 víctimas mortales.
En 2025, la cifra no fue menor, la violencia en la entidad siguió en aumento al registrarse un total de 1,656 homicidios dolosos en la Entidad, quedando como uno de los años más violentos en los últimos 15 años.
En lo que va de 2026, los números no han bajado, pues en el primer semestre del año ya se han reportado 640 víctimas mortales y, hasta el momento, la guerra entre ambas facciones del Cártel de Sinaloa pareciera que no tiene fin.
Tención en relaciones diplomáticas entre México y Estados Unidos
La captura y posterior sentencia a cadena perpetua del capo generó una fuerte tensión diplomática entre México y Estados Unidos, centrada en la soberanía nacional, la falta de transparencia en el operativo y los reclamos mutuos sobre la participación de agencias extranjeras.
El gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum acusó públicamente al exembajador de EE. UU. en México, Ken Salazar, de haber mentido originalmente al negar la participación de su país en el operativo.
Involucramiento del FBI: Un reportaje reciente reveló indicios de que el FBI coordinó la extracción aérea de Zambada, lo que el gobierno mexicano denunció como una violación directa a la soberanía nacional y a las leyes de seguridad interna
Falta de transparencia: La administración mexicana exige formalmente que el gobierno estadounidense entregue un informe completo que aclare cómo operó la aeronave utilizada para el traslado.
Un memorando de sentencia presentado por fiscales de Nueva York alega que, bajo el liderazgo de Zambada, el Cártel de Sinaloa pagó millones de dólares en sobornos a policías, militares y políticos mexicanos para operar sin interferencias.
Cómo empezó todo

El 25 de julio de 2024, Zambada fue citado con engaños por Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”, bajo el pretexto de mediar en una disputa política local. De acuerdo con el relato del abogado de Zambada, su cliente fue emboscado, tirado al suelo y esposado por hombres con uniformes militares antes de ser subido a un avión con las piernas atadas.
Esa aeronave, con el transponder apagado, aterrizó en Santa Teresa, Nuevo México, donde ambos fueron detenidos al bajar del avión, mientras agentes federales ya los esperaban en la pista.
Durante meses, Washington sostuvo una narrativa consistente: el entonces embajador Ken Salazar afirmó que ninguna agencia estadounidense participó en el operativo, atribuyendo todo a una traición interna de Guzmán López. Esa versión se tambaleó este julio cuando un reportaje reveló que la aeronave usada en el traslado forma parte de una exhibición del FBI en un museo de Nuevo México, lo que reavivó las dudas sobre si la agencia tuvo un papel activo. Sheinbaum cuestionó públicamente la contradicción, mientras la Fiscalía mexicana reconoció que Salazar está protegido por inmunidad diplomática aunque se abra investigación en su contra.
Comparecencias y declaración de culpabilidad
En las semanas siguientes a su captura, Zambada apareció en audiencias iniciales en Texas, una de las más importantes tuvo lugar el 13 de septiembre de 2024 en Nueva York, en la que se declaró no culpable de los 17 delitos que se le imputan, entre ellos narcotráfico a gran escala, lavado de dinero, posesión de armas y dirigir una empresa criminal continua, refiriéndose al Cártel de Sinaloa.
No fue hasta el 25 de agosto de 2025, en que durante una audiencia en Brooklyn, Zambada cambió su postura y se declaró culpable de dos cargos principales, conspiración de racketeering y dirigir una empresa criminal continua.
El capo admitió su rol como líder del Cártel de Sinaloa desde sus inicios, el tráfico masivo de cocaína, heroína, metanfetamina y fentanilo hacia Estados Unidos, así como de haber sobornado a policías, militares y políticos mexicanos durante décadas.
La corte estadounidense acordó que “El Mayo” debe cubrir una multa reparatoria de 15 mil millones de dólares, que, se calcula, es parte de la fortuna que habría amasado durante su tiempo al frente del Cártel de Sinaloa, por el daño provocado a Estados Unidos y México.
Cadena perpetua

Tras las declaraciones de “El Mayo”, el juez programó inicialmente la audiencia de sentencia para el 13 de enero de 2026, no obstante, la defensa solicitó más tiempo para recopilar evidencia de mitigación, lo que generó el primer aplazamiento a abril de 2026.
No fue la única vez que se cambió la fecha para definir la situación de Zambada, pues después se movió a mayo y posteriormente hasta el 20 de julio, cuando fue condenado a cadena perpetua, tras un acuerdo con la fiscalía alcanzado el año pasado en el que admitió haber traficado con millones de kilos de cocaína durante décadas como líder del Cártel de Sinaloa.
El juez federal de distrito Brian Cogan dictó la sentencia en una audiencia celebrada en el tribunal federal de Brooklyn.
Zambada, de 76 años, aceptó declararse culpable en agosto de 2025 de cargos que incluían conspiración para cometer extorsión y participación en una organización criminal continuada, después de que el Departamento de Justicia anunció que no solicitaría la pena de muerte. Los cargos conllevaban una pena obligatoria de cadena perpetua.
“El Mayo” obtuvo lo que quería: ir a una prisión hospital
El juez Brian M. Cogan recomendó enviar a Ismael Zambada a un centro médico federal para que enfrente la cadena perpetua impuesta.
La propuesta formal al Buró Federal de Prisiones (BOP) señala que el narcotraficante sea destinado a una instalación médica federal (FMF), por su edad y problemas de salud.
La medida está contemplada para que el exlíder del Cártel de Sinaloa cumpla su condena en un entorno que disponga de la infraestructura necesaria para la atención constante de sus condiciones de salud.
El pasado 7 de julio, el abogado de Ismael Zambada presentó una carta al tribunal antes de la sentencia describiendo problemas de salud para que sea recluido en una instalación médica de la Oficina Federal de Prisiones (BOP), al argumentar que el acusado, presenta diversos problemas de salud asociados con su edad.



