Opiniones

Pedro Infante

Anteayer por la mañana, mientras viajábamos a San Marcelino, Tekax, donde solicitaron los servicios de mi tío Heliodoro para reparar una bomba de agua del año del caldo, a través de la radio me enteré que era el 69 aniversario luctuoso de Pedro Infante. La carcacha de mi pariente iba a 75 kmp, cuando mucho, así que nos pasamos más de dos horas en la carretera antes de llegar a nuestro destino.

Durante todo ese tiempo mi tío iba ensimismado; por mi parte, miraba el zacate que crecía a ambos lados del camino, las líneas pintadas sobre la carretera o bien los coches y camiones que nos rebasaban o que venían de frente.

rel="nofollow"

El tío Heliodoro es un hombre de pocas palabras y yo también. Nos sentimos bien con la boca cerrada, pero con la mente ocupada en imaginarnos cosas que nunca nos sucederán. Así que el silencio que mediaba entre nosotros no era incómodo sino todo lo contrario. Y eso de silencio, habría que ponerlo entre comillas, porque el volcho en el que nos desplazábamos hacía más ruido que un coche de recién casados.

Entre canción y canción, la conductora del programa leía los mensajes que los radioescuchas le hacían llegar vía WhatsApp sobre la efeméride del día.

–Doña Delta nos dice que sus abuelitos conocieron muy bien a Pedro Infante porque fueron sus vecinos durante todos los años que habitó el predio de la avenida Aviación y que era una bellísima persona. ¡Qué padre! Pero si yo hubiera sido su vecina no lo hubiera dejado tranquilo ni de día ni de noche. Ja, ja, ja.

–Don Esteban nos dice que su mamá también conoció de cerca a Pedrito porque era la que hacía la limpieza de su casa de la avenida Aviación y que, aunque tenía fama de mujeriego, él siempre fue un hombre muy respetuoso con ella. ¡Ay, don Esteban, usted perdonará, pero no creo que hubiera alguna mujer que resistiera una proposición indecorosa de ese galán de la época de oro del cine mexicano!

–Doña Luisa nos dice que apoya lo que afirman los abuelitos de doña Delta porque su tío Constancio le contó que una vez, cuando caminaba sobre la calle 60, entre 61 y 63, vio que una anciana detuvo al actor para pedirle una ayuda y Pedro, sin pensarlo mucho, se quitó un anillo que llevaba en el dedo anular de la mano izquierda y se lo obsequió mientras le daba un beso en la frente. Les confieso que con solo imaginarme esa escena se me salen las lágrimas de los ojos; perdón que sea tan chillona.

–Doña Hilda nos dice que su mamá jamás olvida el día en que murió Pedro, pues aunque estaba embarazada, le pidió a su esposo que la llevara al sitio del terrible accidente. Allí acordaron que si el fruto de su amor era un varón le pondrían el nombre del famoso cantante, pero no se les hizo porque esa misma noche dio a luz una niña a la que le llamaron Erika Melisa, que es hermana de doña Hilda.

No, pues sí, en esas circunstancias, quién podría olvidar algo así.

–Don Bruno nos dice que Pedro Infante solía recorrer los pueblos de Yucatán y que su abuelo Gaudencio juraba haberlo visto y saludado en Motul, cuando fue a comer al famoso restaurante Siqueff. Su abuelito le dijo que cuando se corrió la voz, un gentío se arremolinó a las puertas del lugar de manera que durante varias horas nadie pudo entrar ni salir del lugar, hasta que llegó la policía a dispersarlos. También nos dice que su abuelito lo mismo le contó de Gaspar Henaine Capulina, Celia Cruz y Joaquín Pardavé, por lo que ahora que lo piensa bien duda que sea cierto. Bueno, no importa si fue o no cierto, lo realmente importante de esta anécdota es que confirma que Pedro vivía en el corazón de todos los mexicanos.

–Don Graciano nos dice que está de acuerdo con lo que dije hace un momento, en el sentido de que seguramente eran pocas las mujeres que se le resistían, porque afirma que su papá conoció a dos o tres doñas de Mérida que tuvieron sus queveres con el hijo predilecto de Guamúchil, a quienes además de pasarles sus mesadas, les puso muy buenas casas. Lo afirma con seguridad porque él era el que les llevaba las compras del mercado. Que si quieren les puede decir sus nombres y apellidos, aunque todas han fallecido. No, preferimos no enterarnos de tantos detalles y aquí lo dejamos para no remover viejas cenizas. ¿no creen?

–Ustedes saben que me encanta decir al aire todo lo que ustedes me envían, pero ya se nos va a acabar el programa, así que solo leeré un mensajito más sobre Pedro Infante. Don Usman –¿estará bien escrito este nombre o será otra más de las travesuras del predictor?—asegura que nunca se creyó que Pedro Infante hubiera muerto en 1957, pues veinte años después se lo encontró de frente en Telchac Puerto, aunque no quiso confrontarlo. Bueno, esto tampoco es una novedad, pues a lo largo de la historia se ha dicho lo mismo de otros famosos que se hicieron pasar por muertos para no afrontar fuertes compromisos financieros o fiscales. En fin… Me ha dado mucho gusto saludarles a todos ustedes, saber que están muy bien y nos escuchamos mañana en otra emisión más de Pop and Reggaeton Hits.

Mientras mi tío reparaba la bomba quise sintonizar en mi celular una estación para escuchar canciones de Pedro Infante, pero casi no había señal. Ni modo.

Deja un comentario

Botón volver arriba

Descubre más desde EstamosAquí MX

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo