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Vive un calvario para recuperar a su hija, sustraída por su abuelo

Citilcum. La pequeña que hace unos días se la habían llevado por su abuelo de manera ilegal, hoy ya se encuentra con su madre, quien se ha dedicado a trabajar por su pequeña incluso haciendo labores de hombre para el sustento de su pequeña.

Susan Alison Ek, madre de la menor G.K.E.C., quien hasta hace unos días se encontraba sustraída ilegalmente por su abuelo, el señor Eliseo Ek (mi propio padre) hoy quiero hacer pública la grave situación de violencia, encubrimiento e institucionalidad fallida que viví para poder recuperar a mi hija de apenas dos años de edad.

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Historia de los hechos

Todo comenzó el domingo 24 de mayo, fecha en la que acudí a interponer una denuncia ante la Fiscalía de Izamal, la cual quedó asentada en la carpeta de investigación UNATD/624/2026 por el delito de sustracción de menores. A pesar de la gravedad de los hechos, las autoridades mostraron una alarmante pasividad: fue hasta el viernes 29 de mayo que la Fiscalía decidió finalmente emitir la Alerta Amber.

Durante todo este tiempo, mi padre contó con la total protección y cobijo de la titular de la PRODENAY en Izamal. Es indignante que la institución que por ley debe salvaguardar el interés superior del menor se haya dedicado a encubrir al agresor para evitar que me devolviera a mi hija.

La complicidad institucional llegó a su límite el martes 02 de junio. Ese día, por mero azar, pasé frente a las instalaciones de la Fiscalía de Izamal y me percaté de que mi padre se encontraba ahí con mi pequeña. Ni la Fiscalía ni la PRODENAY me notificaron jamás de su localización. Al contrario: escogieron deliberadamente ese día por ser inhábil para las labores del Juzgado Familiar de Izamal, pretendiendo actuar en la sombra.

Al apersonarme de inmediato en las instalaciones, descubrí que mi padre estaba siendo asistido nuevamente por la titular de la PRODENAY de Izamal y por la C. Adelayda Salas, quien dice ser defensora de las mujeres en Yucatán. La diligencia que pretendían realizar a mis espaldas era aberrante: planeaban que mi padre entregara a la menor para que la PRODENAY la enviara a un albergue en Mérida. Es una acción injusta, reprobable y carente de toda perspectiva de género e infancia; pretendían separar a una niña de dos años de su madre para proteger a un hombre que me ha violentado física, verbal y psicológicamente.

Afortunadamente, la justicia prevaleció gracias a otra vía. Ese mismo martes 02 de junio, a través de una orden judicial emitida por la titular del Juzgado Quinto Mixto de lo Civil y Familiar del Primer Departamento Judicial con sede en Izamal, y mediante la intervención de la actuaria, pudimos ejecutar con éxito las Órdenes de Protección con Emergencia y Recuperación de mi hija, bajo el expediente 29/2026.

Hoy, el único agradecimiento que tengo es para la titular del Juzgado Quinto Mixto de Izamal por actuar con la inmediatez y la legalidad que el caso requería, así como a la Policía Municipal de Izamal, por siempre estar a la disposición y coordinación. Por el contrario, la Fiscalía de Izamal y la PRODENAY han quedado claramente evidenciadas: demostraron con creces de qué lado están, dándole la espalda a las víctimas y protegiendo a los agresores, y tan evidente es el actuar omiso y desorganizado de la Fiscalía que, hasta el momento, no han emitido comunicado alguno sobre la localización de la menor; de hecho, la Alerta Amber sigue activa en sus plataformas, demostrando su total desinterés.

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