Cultura

Presentan libro ilustrado sobre Rosa Torre González, «La Primera Regidora de Yucatán y México»; tensa frontera entre archivo y recreación

La mañana de hoy, jueves, se realizó en el auditorio de la Ex Penitenciaria Juárez una presentación del libro La primera regidora de Yucatán y México. Ilustración de vida del autor José Antonio Escalante Chan, publicado el año pasado por Kóokay Ediciones. La obra es «compañera» al libro previo del también juez cívico Escalante Chan, Rosa Torre González. Paisajes de su biografía, e incluye documentación y representaciones gráficas que narran la carrera de quien fuera la primera mujer del país en ejercer un cargo público de elección popular.

La directora del Archivo General del Estado, Reyna Díaz Domínguez dio la bienvenida a representantes de Sedeculta, la Biblioteca Yucatanense, el Archivo General del Estado de Yucatán, la Secretaría General de Gobierno, SEMUJERES y de la estructura actual del Partido Socialista del Sureste al cual perteneciera la regidora Torres hace más de un siglo, hoy dirigidos por Luis Catzín.

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En su discurso inaugural, la directora Díaz Domínguez expresó con razón que los esfuerzos por recuperar la historia a través del archivo representan «una ventana a la justicia histórica» que hizo borramientos y mutilaciones a figuras como la de Rosa Torre, y que el «resguardar testimonios» es parte de la misión del AGEY.

La presentación del libro estuvo a cargo de Teté Mézquita Méndez, quien como fue señalado, comparte con Rosa Torre el ser «la primera mujer» en su cargo como cronista de la ciudad (y quien también se debió enfrentar a intentos de borramiento en contra de su trayectoria).

Mézquita reconoció la coincidencia de que, al momento de ser invitada para presentar el libro, ella se encontraba leyendo el libro Mujeres y poder de Mary Beard, autoridad académica en estudios clásicos, que hace la pregunta: ¿qué se espera de una mujer que ejerce el poder?

A la luz de su lectura, la cronista consideró que ella, Torre y Beard se enfrentaron con algunos de los mismos obstáculos, en particular la expectativa de presentarse «como un hombre», con voz grave y el traje sastre correcto (aunque el clima de Yucatán no permitiera la última cláusula).

Mézquita destacó la construcción del libro desde el archivo —el uso de cartas, expedientes, recortes de prensa, notas a mano— para construir un «corpus de solidez y veracidad» que a la vez fuera «inmersión el tiempo y mundo de Rosa» y generara una imagen completa de la funcionaria socialista. Expresó una especial conmoción por el hallazgo de una denuncia presentada por Torre González en contra de su Partido en julio de 1924 —tras su restauración al poder, meses después de que fuera asesinado el gobernador Carrillo Puerto— por forzar su renuncia a través de una firma falsificada, un retroceso en los avances logrados por el periodo de gobierno anterior.

El autor hizo un breve recorrido de la obra y su detalle biográfico proyectando una presentación virtual con muchos de los materiales utilizados. Entre éstos, tristemente, incluyó un número de intervenciones por «Inteligencia Artificial» —lo cual nadie señaló, incluso en su uso más benigno dista de ser archivo, y al contrario, genera una falsificación del registro histórico—.

En la destacada vida de Rosa Torre González, la documentación recuperada muestra su nacimiento sin un padre reconocido —lo que la lleva a tomar los dos apellidos de su madre, Sofía—; el propio relato de haber presenciado los abusos físicos de un latifundista en contra de una trabajadora por haber comprado jabón fuera de la tienda de raya de su hacienda, lo cual se intuye, sería un motivo temprano de su despertar feminista; la obtención del título de profesora con una beca en el Instituto Literario de Niñas bajo Rita Cetina Gutiérrez y su iniciación docente en el barrio de Santa Ana; su participación en la Revolución Mexicana como enfermera, docente, espía y delegada del Primer Congreso Feminista en Mérida y labores de alfabetización, además de participar en el establecimiento de escuelas nocturnas y bibliotecas para mujeres, todo lo cual la condujo a ser reconocida como veterana de la revolución en los años 1940.

El evento concluyó con la revelación de una fotografía del cabildo del alcalde Manuel Berzunza en 1923, cuya versión pública conocida había recortado cruentamente a Torre González (y por su posición en la fotografía, a Javier Erosa, yerno de Carrillo Puerto que se volvería alcalde tras el fusilamiento de Berzunza). La versión completa habría sido localizada por el economista Raúl Vela Sosa en un periódico de la capital y «restaurada» por Escalante Chan.

José Antonio Escalante Chan es un apasionado promotor de la vida y obra de Rosa Torre González, habiendo participado recientemente en la realización del cortometraje documental Las Sufragistas del Sur de la directora Mariana RG como experto en la materia.

La Primera Regidora de Yucatán y México es una producción simple, enfocada en la ilustración y con breves párrafos descriptivos sobre la trayectoria de su personaje. La inclusión de documentos relevantes se mezcla con retratos de mala calidad producidos por la ya mencionada «IA», que según la sección de referencias, fueron tomadas de un «Fanpage en Facebook» y que aportan muy poco al contenido.

Quizás sería oportuno reconsiderar el uso de estas herramientas en trabajos de reconstrucción histórica, tanto por motivos estéticos como de fidelidad; negar su borramiento de forma tan burda, considero, también es una forma de eliminar a la Rosa Torre verdadera y suplantarla con invenciones digitales generadas algorítmicamente y que poco conocen de su realidad. No se trata de una forma de preservación, y por el contrario, hace confundir al registro generando una versión de la historia que no corresponde a la realidad pero se presenta como tal. Quien se considera como autoridad en la importante labor de preservación, manejo, divulgación y finalmente propagación de conocimiento merece tener esto en cuenta, y que la recreación permanezca materia de ocio personal, en el caso más grave. El archivo debe permanecer archivo. Por eso el hallazgo de Vela Sosa de la fotografía original es mucho más valioso que los materiales en el mismo libro.

El libro cuenta con un pequeño prólogo de la historiadora Piedad Peniche Rivero, quien ha investigado extensamente al movimiento feminista de los años 1920, y una nota de cierre por la dramaturga Liliana Hernández Santibañez (Liliana Hesant), cuya obra Muchachas bravas representa a Rosa entre otras mujeres de vanguardia en la historia estatal.

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