Opiniones

Pedro Sierra Lira, medalla Eligio Ancona 2025

En septiembre de 1960, el entonces gobernador del estado, Agustín Franco Aguilar, instituyó, como parte del programa de las Fiestas Patrias, la Medalla “Eligio Ancona”, y con ello dio paso a la presea más importante que se otorga en el Estado de Yucatán. La primera medalla la recibió el célebre Lic. José Esquivel Pren; la segunda fue para el Mtro. Gustavo Río Escalante y la tercera para el Lic. Gonzalo Cámara Zavala. De ahí en adelante, año con año, esta importante medalla la han recibido las mujeres y hombres más célebres de Yucatán, con excepción hecha del Mtro. Enrique Gottdiener Soto, a quien se le otorgó, no siendo yucateco, en consideración a que, la totalidad de su notable obra escultórica estuvo dedicada totalmente al pueblo maya yucateco.
Año con año, la Medalla Eligio Ancona fue entregada en diversas sedes, hasta que, con el paso del tiempo, el Salón de la Historia del Palacio de Gobierno se volvió la sede natural y permanente. Y así, hoy estamos aquí para cumplir con el compromiso anual y conjunto del Gobierno del Estado y la Universidad Autónoma de Yucatán, de reconocer a otro yucateco que, con sus acciones en pro del arte y la cultura, ha puesto en alto el nombre de Yucatán, dentro y fuera de nuestras fronteras. Porque, el veredicto del jurado calificador de esta presea no pudo ser más justo y preciso al haber designado al abogado Pedro José Sierra Lira, cómo el recipiendario de la Medalla “Eligio Ancona” 2025.

Por muchos años, mi padre fue maestro de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Yucatán. A lo largo de tantos años tuvo alumnos a quienes consideró sus discípulos dilectos. Tal es el caso de los abogados Carlos Ayuso Rivero, Raúl Osorio Arce, Alba y Carmita Alonso, la inolvidable maestra de derecho Rita Matilde Collí Sánchez; pero hubo uno a quien mencionaba en forma muy especial: Pedro Sierra Lira. A Pedro lo calificaba por tener una sensibilidad muy especial, y el tiempo le daría la razón. Quizá la genética tiene mucho que ver; Pedro es nieto de un abogado ejemplar y un Notario Público de verticalidad y honestidad prístinas, el Lic. Fernando Lira Dorantes. Dos Notarías Públicas existieron en pleno centro de la ciudad, a tan sólo unos pasos de la Catedral; la del Lic. José Hernildo Bolio, y la del Lic. Fernando Lira, ambos profesionistas que honraron a la licenciatura que ostentaron, y ampliamente calificados para la condición de fedatarios públicos. así que, de cuna le viene a Pedro la cualidad extraña y brillante de la honestidad.

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A Pedro lo traté ampliamente en casa de la inolvidable jurisconsulta, Antonia Jiménez Trava, la querida Totó, quien por cierto recibió esta misma medalla en 1988. Pedro con Totó fue cómo el hijo que no tuvo, o más bien, que si tuvo, pues Pedro fue más que un hijo para Totó. Nadie se ocupó de ella, hasta su final, como lo hizo Pedro. En los cumpleaños de Totó, era Pedro el que cada año se presentaba con equipo de sonido y un infalible grupo de trova. Pedro, tenía, o tiene, un estudio de grabación; ya ahí se me reveló su vena artística. Pedro es también compositor, y tiene buenas canciones; definitivamente, el arte vive en él, y busca caminos para salir y manifestarse. Así pues, Pedro ha sabido combinar el ejercicio de la profesión de abogado y notario público, con el camino de las artes, y lo ha hecho muy bien.

Después de caminar por el sedero de la música, un día, Pedro se decidió a arrastrar la pluma, y lo ha hecho con muy buen oficio. Nuestro amigo Pedro, no es de los que emprenden retos menores, no. Su camino por las letras transita nada menos que, por el género más grande y completo de la literatura universal: La novela. De la ágil pluma de Pedro han surgido varias novelas muy afortunadas; ahí están: Cuzamil, Valentina, La Leyenda del Legado de Maximiliano, La Leyenda del Encomendero de Valladolid, y la más reciente, El Ánfora de Babilonia. En Pedro, tenemos un narrador de gran y rica versatilidad, con una calidad literaria de primer orden y sus novelas lo ponen en un primer plano de la narrativa en nuestro estado.

Apenas el año pasado, Pedro nos da otra sorpresa, a su labor literaria como narrador, agregó una faceta nueva, la de poeta. Su nuevo libro, ahora un poemario, se titula “Cantos de Ayer y Hoy”, y en él se nos presenta como un cantor de la sencillez, del hogar y de la patria. Pedro, es un hombre mayor, en el que las nieblas del tiempo han puesto plata en las sienes; lo cual no obsta para que su poesía sea fresca como flores de primavera. Su mirada, es la de un hombre al que el tiempo vivido ha dado sabiduría y serenidad, pero no vive de la añoranza, por la añoranza misma, no. Pedro evoca, sueña, recuerda, traspola; pero lo hace desde un entorno de actualidad, y con un aire fresco de juventud acumulada.

La vida de Pedro, desde su juventud, ha transcurrido de una inquietud a otra. En su paso por la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Yucatán, ocupó diversos cargos en la Sociedad de Alumnos. Posteriormente es maestro de la propia facultad. Brevemente, ocupa el cargo de Procurador General de Justicia del Estado, y señalo que, brevemente, pues por su rectitud, se enfrenta a situaciones de no mucha claridad, y, con toda dignidad, renuncia al cargo.

Nuestro querido Pedro ha recibido múltiples reconocimientos. La Facultad de Derecho de la UADY lo ha reconocido como Maestro Distinguido. Por propuesta de varias escuelas de derecho del estado, se le confirió la Medalla al Mérito Jurídico “Rafael Matos Escobedo”. También recibió el nombramiento de Académico Honorario de la Academia de Letras “Juan Rueda Ortiz”, la Asociación de Universidades le otorgó el título de Doctor Honoris Causa en Literatura en reconocimiento a su obra literaria y como investigador y compositor.

Otro mérito indiscutible de Pedro es que, en todos los matrimonios civiles que se efectúan en el Estado de Yucatán, a los contrayentes se les lee su: Epístola Matrimonial, la cual, desde 1991, vino a sustituir la ya muy antigua del prócer Melchor Ocampo.

Por todas estas razones expuestas, y vistos sus brillantes méritos, nos permitimos concluir que, la Medalla “Eligio Ancona” 2025, no puedo recaer en nadie mejor que el abogado Pedro José Sierra Lira, quien en este acto la recibe como justo reconocimiento a haber puesto muy en alto el nombre de Yucatán, dentro y fuera de nuestras fronteras, y con ello, Pedro escribe su nombre al lado de las mujeres y hombres más célebres de Yucatán.

Palabras pronunciadas por el autor en la ceremonia de entrega de la Medalla “Eligio Ancona”.

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