
Nos ha tocado ahora ser testigos de una primicia, nunca antes he asistido a un concierto en el que, la totalidad del programa, estuviera compuesto por obras de un mismo compositor; pues así fue el noveno programa de la actual temporada de la OSY. De cabo a rabo, el programa estuvo compuesto por obras del romántico nacionalista ruso, Modesto Mussorgsky. Y con un detalle muy enriquecedor: Una misma obra fue interpretada dos veces, en dos versiones diferentes, y esta fue la suite “Cuadros de una Exposición”. La decisión de presentar las dos versiones fue muy acertada, pues con ello el público asistente tuvo la oportunidad de analizar la obra desde dos perspectivas diferentes.
Modesto Mussorgsky perteneció a la corriente nacionalista rusa, y su estilo es plenamente romántico. Su vida estuvo marcada por dos situaciones que lo hicieron padecer un profundo rechazo social: Era alcohólico y, por añadidura, era también homosexual. El Romanticismo nació en Alemania con la aparición de la obra “Las Cuitas del Joven Werther”, de Wolfgang Goethe. Rápidamente, se extendió por todo el mundo, y Rusia no fue la excepción; al gran Imperio Ruso, el Romanticismo entró con gran fuerza, incluso se formaron dos corrientes, de un lado estuvo Piotr Ilich Tchaikovski; y del otro estuvo el grupo llamado Glinka y los Cinco Grandes; Modesto Mussorgsky fue uno de los cinco.
El gran compositor, mantuvo una relación con un joven pintor, al cual él apoyaba con gran entusiasmo; usando sus relaciones, Mussorgsky consiguió para su joven amigo una importante oportunidad, consistente en una gran exposición de su obra pictórica. Bien dice el proverbio que reza: Poco dura la fiesta en la casa del pobre. La exposición se realizó con gran éxito, pero el joven pintor no asistió; había muerto unos días antes. Lleno de dolor, Modesto quiso hacer un homenaje a su joven y desafortunado amigo, y compuso para ello una obra maestra de la música de todos los tiempos. Esta es la génesis de “Cuadros de una Exposición”.
Jorge Medina, es un gran pianista. Lo hemos visto evolucionar en su carrera; desde sus tiempos de estudiante de la entonces ESAY; luego, en su concierto de graduación, dio una cátedra de bien tocar el piano, en el Auditorio “José Díaz Bolio”, del Patronato ProHispen. Y ahora, nos vuelve a sorprender abordando una obra de muy difícil ejecución: La versión original, escrita para piano, de “Cuadros de una Exposición”, de Modesto Mussorgsky, una partitura llena de dificultades técnicas. Esta compleja suite, está compuesta de catorce partes, muy diferentes entre sí. Durante la ejecución, es necesario abordar diversos cambios de ritmo y armonía. Carlos, remontó la complicada y escabrosa partitura de Modesto con gran maestría y llegó en forma brillante hasta cerrar con la brillante, “La Gran Puerta de Kiev”, que resultó monumental. Tremenda y larguísima ovación, de pie, y con gritos de ¡BRAVO! premió justamente al concertista.
“Una Noche en la Árida Montaña”, también conocida como: “Una Noche en el Monte Pelado”, de Modesto Mussorgsky, fue el segundo número del programa. Este Poema Sinfónico se hizo muy popular al incluirlo la empresa Disney en la película “Fantasía”. En esta obra, Modesto Mussorgsky siguió la senda abierta por Franz Liszt al componer su obra “La Campanella”, el de la música descriptiva. Modesto, dibuja con música el paisaje agreste, los miedos que la obscuridad despierta y la grandeza de la naturaleza. En esta obra, la sección de percusiones tuvo una participación destacada y muy acertada. Modesto, concluye la obra con la alegría plácida del amanecer, que el carillón describe con gran acierto. Flautas, pícolo y oboe, tienen una participación esencial en la ejecución de la obra, ellos ejecutan el tema principal, que las cuerdas replican. Fuerte y larga ovación premia al mismo tiempo a director y orquesta.
Mauricio Ravel, es un importante representante del impresionismo musical. Ravel, queda fascinado al tener en sus manos la obra de Modesto Mussorgsky, “Cuadros de una Exposición”, y no resiste la tentación de hacer algo con ella. Y decide hacer una versión de la obra, pero para orquesta; pone manos a la obra, y enriquece la ya maravillosa obra de Modesto. La versión de Ravel es brillante y muy divertida, y lo es por la naturaleza misma de las catorce partes: Promenade, Gnomos, Promenade; El Viejo Castillo, Promenade, Las Tullerías, Bydlo, Promenade, Ballet de los pollitos en sus cascarones, Samuel Goldenberg y Schmuyle, El Mercado de Limoges, Catacumbas: Cum mortuis in lingua morta, La Cabaña de las Patas de Gallina o La Brujita Baba Yaga, y La Gran Puerta de Kiev. La Promenade, que se repite varias veces, es el hilo conductor de la obra, es brillante y alegre. Llenas de comicidad y gracia son: Gnomos, el Ballet de los pollitos en sus cascarones, y la Cabaña con las Pata de Gallina, con la graciosa brujita Baba Yaga. El Viejo Castillo es profunda y sobrecogedora. El remate de la suite es sonoro y monumental: La Gran Puerta de Kiev, que nuestra orquesta interpretó con todo el brillo que la obra exige, hizo vibrar la sala de conciertos y, al terminar, se desata tremenda ovación, con el lunetario de pie, y sonoros gritos de ¡BRAVO!
El Mtro. Alfonso Scarano, como siempre, con una batuta poderosa, arrancando raudales de sonoridad a nuestra orquesta.
Salimos del Palacio de la Música con Modesto Mussorgsky vibrando en el alma.
Mérida, Yuc., a 18 de mayo de 2026.
Ariel Avilés Marín.



