Cultura

Jazzamoart, encontrar narrativa en una catarsis del trazo

El pasado quince de junio se inauguró en el Museo de Arte Contemporáneo Ateneo de Yucatán la exposición “Viaje al fondo de la pintura”, del artista Jazzamoart.

De una forma desenfadada y casual, él y yo tuvimos una conversación para poder trazar el material suficiente para la presente nota en EstamosAqui.MX.

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Francisco Javier Vázquez Estupiñán, mejor conocido como Jazzamoart, compartió una serie de situaciones personales que delinean gestos fundamentales que conforman la presente exposición en el MACAY.

Dentro de estos es importante mencionar que Jazzamoart es el nombre que primero escogió para su hijo primogénito. Abreviando las palabras y conceptos que en su percepción son las tres cosas más importantes de la vida: Jazz, Amor y Arte. Posteriormente, él se convirtió en Jazzamoart. Este gesto explica también la forma en la que él entiende la pintura. En sus canvas existe una deconstrucción. Buscando un lenguaje propio. Aunque él viene de una formación plástica academicista, la búsqueda del pincel de Jazz—como a él le gusta que le digan—es justamente como su nombre o una melodía del género musical que es bandera en él. Es decir, conociendo las reglas de los instrumentos que utiliza (en este caso pincel, lápiz y diversos tipos de pintura) para después transgredir y definir.

Le pregunté qué obra le parecía la más destacable de la exposición y él me dijo que “La Ola de Saxxos”, la cual tiene un diálogo con el artista japonés Hokusai. Es un homenaje que él pensó después de visitar, con su esposa, un amanecer en las playas de Tampico. Situación que me parece destacable por las diferencias sustantivas entre ambas locaciones geográficas. Sin embargo, tiene sentido pensar en un diálogo entre ambas. Tanto Hokusai como Jazzamoart no se conformaron con las reglas, y buscaron en esa no conformidad una expresión del movimiento. Rompiendo y dando sentido a la vez. Es por estas razones que el “Mar de Saxos” es para él la obra más emblemática de esta exposición.

Con Yucatán ha tenido influencia de Manuel Herrera Cartalla y Fernando Castro Pacheco. Ambos fueron los que enseñaron a Jazzamoart el oficio y formación de la pintura académica. Empezando por—en sus palabras—“Cómo tajar un lápiz de frente a una mujer desnuda”. Así que exponer en Yucatán tiene una especial resonancia, porque podría decirse que es una especie de diálogo/homenaje a los que fueron maestros fundamentales, ya que la obra de Castro Pacheco se encuentra solamente a unos metros de la exposición de Jazzamoart.

La exposición podría ser catalogada como una especie de ejercicio retrospectivo. Exponiendo dos salas enteras con obras de distintos tamaños hacen de esta muestra una experiencia memorable que vale la pena explorar.

En el diálogo que sostuve con él, le pregunté qué era más importante para él entre catarsis y expresión. Él escogió las dos como gestos de la pintura que representa. En sus propias palabras afirmó que las obras tienen que mover al espectador. “Si no emocionan o te mientan la madre es que te quedas corto de lenguaje pictórico”, me afirmó.

En la conversación que sostuvimos admitió una influencia directa de Goya y Sorolla. Ambos maestros absolutos de la pintura. Cuando uno mira las obras con los tonos rojos intensos, amarillo Nápoles y resquicios de figuras, esto tiene un significado especial que le da sentido a estas afirmaciones.

La exposición se puede ver hasta septiembre en el Museo MACAY en la Ciudad de Mérida.

Raúl Gasque es un artista que escribe.
@arte_limbico
contrasteymemoria@gmail.con
http://www.raulgasque.com

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