Bienestar Espiritual

“De cierto, de cierto te digo, que el que no nace de agua y del Espíritu, ¡No puede entrar en el reino de Dios!

(San Juan 3:6).

¡OREMOS AL SEÑOR! ¡SEÑOR, TEN PIEDAD!

rel="nofollow"

Padre Santísimo: el nacimiento espiritual al Reino de los cielos se incia en el agua y en el Espíritu. En el agua bautismal somos lavados de todo el pasado. Allí nuestra forma de ser, de pensar, de hablar y de obrar se transforma, porque nuestra naturaleza se ve fortalecida por una naturaleza de carácter divino, totalmente sobrenatural y de un poder propio de Tus hijos que nacen con derechos, dotados de amor, de paz, de poder, de sabiduría, de inteligencia que todo lo supera y que vence hasta los imposibles.

Al nacer del Espíritu, el mismo Espíritu Santo se alegra porque nos toma por Su habitación para hacer de nosotros seres llenos de luz, de gracia, de poder y adornados con carismas tan especiales para que transformemos lo material, le imprimamos el sello divino, seamos quienes con el poder de nuestra mente pronunciemos palabras llenas de amor poderoso y restaurador.    

Espíritu Santo: ¡ven y configura nuestro interior! ¡Haz de nosotros templos donde abunde todo lo divino, lo maravilloso, lo increíble y lo extraordinario! Nuestro nuevo nacimiento por el agua y por Ti, nos ha conferido una mente nueva, unas palabras llenas de poder que rebasan y superan lo material. ¡Todo ello es signo de que ya estamos dentro del reino de los cielos!

¡Bendito seas, Padre Santísimo, porque por el Espíritu Santo, toda alma se vivifica, se eleva y glorifica a la Trinidad Santísima! Amén.

Deja un comentario

Botón volver arriba

Descubre más desde EstamosAquí MX

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo