Según cifras preliminares, la convocatoria de tenor, quien estuvo acompañado por la Sinfónica de Minería, la soprano Larissa Martínez y el barítono Juan Carlos Heredia superó las 50 mil personas, que aún aguardan por la actuación de Los Ángeles Azules

Con una ausencia cercana a los tres años de nuestro país, Andrea Bocelli comenzó su concierto en el Zócalo capitalino alrededor de las 19:20 horas para deleitar a propios y extraños con un concierto que promete ser recordado por varios años.
En medio de un público de todas las edades, la expectativa es alta en torno al regreso de uno de los cantantes más famosos del mundo.
Desde las primeras horas de la tarde, y pese al intenso sol que cubría la plaza del primer cuadro de la ciudad, comenzaron a llegar las personas, que según cifras preliminares, superaron 50 mil asistentes. Las áreas más cercanas al escenario, donde había sillas, estaban destinadas a invitados especiales, que poco a poco ocupaban sus lugares.
El resto de las personas se colocó en la parte de atrás, pero sin tener un lugar donde sentarse. Algunos precavidos trajeron sus bancos, pero la mayoría esperaban de pie.
Con un ligero retraso de diez minutos, entre aplausos, los integrantes de la orquesta tomaron ordenadamente sus lugares. Todo parecía marchar bien, hasta que un anuncio enfureció a los presentes.
“A quienes no tienen asiento, les pedimos amablemente sentarse en el piso”, dijo una voz con frialdad, desatando una rechifla entre los presentes, pues para ese punto había más personas de pie.
Instantes más tarde los ánimos se calmaron cuando inició el show, con una breve semblanza de la trayectoria de Andrea Bocelli, que abarcó desde su infancia hasta la actualidad.
El tenor arribó al escenario, portando un saco color azul brillante y una corbata de moño, y escoltado por un joven que lo acercó hasta el micrófono.
En cuanto escuchó los aplausos de la gente, Bocelli esbozo una sonrisa y les dirigió un gesto de agradecimiento con la cabeza. Para los primeros momentos del concierto, el tenor italiano eligió una de las arias más famosas del mundo: “La donna è mobile”, de la ópera “Rigoletto”, de Giuseppe Verdi.
Dentro del repertorio se interpretaron fragmentos de “Carmen”, y “Au Fond du Temple Saint”. Andrea Bocelli estuvo acompañado por la soprano Larissa Martínez y el barítono Juan Carlos Heredia durante la primera parte del show.
Fallas de seguridad al inicio del show
Minutos antes del inicio del show, dos grupos de personas provocaron disturbios, por quererse acercar al escenario, corriendo y empujandose, y provocando rechiflas entre quienes llegaron con tiempo para apartar su lugar.
De inmediato en las bocinas del lugar se informó al público sobre las normas de seguridad, solicitándoles mantener el orden y atender las indicaciones del personal de protección civil.
Instantes después arribó la Jefa de Gobierno capitalina, Clara Brugada, quien se colocó en la zona designada para el público invidente, no sin antes saludar a algunos de sus invitados y tomarse fotografías.
Con información de El Sol de México



