
Militantes acusan prácticas antidemocráicas
02 de diciembre/ Cancún, Q. Roo.- Por el voto a favor de 52 consejeras y consejeros estatales, contra seis, la diputada local, Reyna Tamayo fue reelecta como dirigente estatal del Partido Acción Nacional (PAN) en Quintana Roo, que celebró su elección interna este domingo en el municipio maya de Felipe Carrillo Puerto.
El Consejo estatal sesionó hoy forma extraordinaría y votó por mayoría por la única planilla que logró registrarse, en un proceso iniciado en septiembre pasado en medio de críticas y descalificaciones por parte de varias y varios militantes del albiazul.
La sesión se llevó a cabo con la presencia de Itzel Arrellano, delegada del Comité Ejecutivo Nacional de Acción Nacional (CEN); de Cristian Rodrigo Pérez, presidente interino, en sustitución de la propia Tamayo, quien se encontraba al frente del partido a nivel local; y de las y los integrantes de la Comisión Estatal de Procesos Electorales (CEPE).
Asistieron también Edith Morales, presidenta de la CEPE; Mariana Aranda, secretaria ejecutiva; Irving Cohuo, integrante y Miguel Benítez, integrantes del consejo.
Guillermo Galland Guerrero, consejero estatal por Solidaridad, presentó a la planilla encabezada por Reyna Tamayo, quien durante su discurso habló de “la reconstrucción que vive Acción Nacional, consolidándose como el principal partido político de oposición de Quintana Roo”.
Tamayo se comprometió a mantener las mesas políticas en los Comités Directivos Municipales para que sea la militancia la que dirija el destino del panismo.
Adelantó que en enero arrancará la escuela de liderazgos panistas, que generará los principales cuadros del instituto político albiazul rumbo al próximo proceso electoral.
Entre los críticos del proceso se encuentra Marcelo Rueda, quien consideró que, si bien la elección albiazul debería ser motivo de orgullo democrático para las y los panistas, fue “un episodio antidemocrático”.
“Reyna Tamayo será ratificada como presidenta, sin permitir una contienda justa. Este hecho no solo desdibuja los principios fundamentales del partido, sino que refleja una estrategia orquestada para impedir lo que debería ser un proceso abierto y transparente.
“El reclamo no es únicamente contra la imposición de Tamayo, sino contra la forma en que se estructuró todo este montaje. No es solo el bloqueo a Susana Martínez, quien intentó legítimamente ser contrincante; es el hecho de que consejeros estatales se prestaron a esta maniobra”, expresó a través de sus redes sociales.
Para Rueda las y los consejeros que, “lejos de actuar con autonomía” (…) “no actuaron solos”.
En su opinión el pasaje interno forma parte de una presunta estrategia diseñada y avalada por “figuras relevantes del partido, hombres y mujeres que conocen de política, que han sido formados en el PAN y que, hasta hace poco, podían llamarse demócratas. Personas que han ocupado cargos públicos y que han hecho del PAN su plataforma de vida. Pero ahora, con esta actuación, han traicionado los principios que una vez defendieron”.
Sin mencionar nombres, dijo que en lugar de motrar “una postura ética y permitir que la militancia eligiera libremente a su dirigencia, optaron por cerrar filas en torno a Tamayo”.
“Más preocupante aún es el papel de aquellos consejeros que optaron por el silencio. Hombres y mujeres que, escudados en excusas como ‘motivos de trabajo’ o ‘compromisos previos”’, decidieron no presentarse en los momentos clave del proceso. Su ausencia, aunque conveniente para ellos, también los hace responsables del boicot democrático que estamos presenciando.
“Y luego están los que han intentado justificar sus actos en conferencias de prensa, rodeados de figuras de renombre que intentan otorgarles legitimidad. Con una actitud autocomplaciente, se esfuerzan por convencer a la militancia de que todo esto es ‘por el bien del partido’”, detalló.
La alusión abarcó a la ex consejera, Patricia Sánchez; al diputado federal, Ernesto Sánchez y al delegado de Cuajimalpa, Carlos Orvañanos, quienes salieron en defensa de Tamayo el pasado 18 de noviembre.
“Pero la militancia no es ingenua. Los panistas saben que estos discursos no son más que intentos de encubrir un proceso que carece de toda transparencia y legitimidad”, consideró Rueda, quien subrayó que el proceso interno no se trataba de Susana Martínez, quien buscaba también competir por la dirigencia del partido en la entidad, “sino de todos los panistas que creen en la democracia interna como un valor esencial”.
Conforme a su reflexión, el PAN decidió “desaprender” a nivel local, “el respeto por la elección libre de sus liderazgos”.
“La democracia no es un trámite ni un discurso vacío. Es una práctica que exige congruencia. Es un acto de valentía que implica aceptar la incertidumbre de no saber quién ganará una elección.
“Pero en el PAN de Quintana Roo, se ha optado por eliminar esa incertidumbre, reemplazándola con acuerdos de cúpula que traicionan los ideales fundacionales del partido”, sentenció, al añadir que el partido tiene derecho a exigir cuentas sobre “quiénes impulsaron esta imposición”, y a quienes “guardaron silencio”.



