Bienestar Espiritual

“—¿Quieres quedar sano?” (San Juan 5:6)

¡OREMOS AL SEÑOR! ¡SEÑOR, TEN PIEDAD!

Padre Santísimo: ¡cuánto nos impresiona el poder de la Palabra salida de los labios de Cristo! Cristo, la Fuente de aguas vivas, se acerca al lugar de la misericordia y la salud, pero el realmente misericordioso y dador de la salud es Él. Ese estanque de Betesda, fue el precursor del que un día aparecería y fuera el incomparable compasivo, misericordioso, sanador y amante de nuestra humanidad.

rel="nofollow"

¡Justamente en ese lugar de gracia, apareció el Divino Salvador y se dirigió a aquel hombre que llevaba postrado y en espera de salud por casi cuatro décadas! De inmediato, Cristo le pregunta si quería ser sanado.

Este hombre se quejó de que no tenía una alma caritativa que lo ayudara en el momento en que se removía el agua. En este estanque estaba ante este pobre ser humano quien tan solo con el poder de Su Palabra, le dio esta orden: “¡Levántate, recoge tu camilla y anda!” Este hombre creyó al instante en esta orden dada por quien ejerce plena autoridad con Su Palabra de vida y, al obedecerle, se fue de ese lugar sin ayuda de nadie.

Espíritu Santo: hoy tenemos a muchísimos enfermos que están postrados en su lecho de dolor, de miseria y de impotencia. Tal vez, muchos de ellos ni siquiera saben de la existencia de Cristo y solo están reducidos a su triste y lamentable situación y en espera de que alguien con poder, les de acompañamiento en el Nombre Omnipotente de Cristo.

¡Reactiva y enciende con ese fuego devorador esas brasas de nuestro corazón, oh Espíritu Santo, a fin de que nosotros vayamos a auxiliarlos con poder divino, a fin de levantarlos y reintegrarlos en el mundo de la gracia, del amor y del poder!

Padre Santísimo: la presencia de Cristo en estos días tan especiales, debe multiplicarse. Para ello, quienes estamos dispuestos a llevar ese mensaje de poder sanador, Te suplicamos que sea el Espíritu Santo, quien nos revista de gracia, imprimiendo ese poder divino a nuestras palabras.

Que haga de nuestra oración una energía tan vivificante que siga levantando a quienes están a la espera de manos amigas que los reintegren a la vida de la fe, de la esperanza y del amor. ¡Solamente así, Tú serás glorificado y nosotros seremos eficientes colaboradores en la obra de Cristo! Amén.

Deja un comentario

Botón volver arriba

Descubre más desde EstamosAquí MX

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo