
El Congreso de la Ciudad de México aprobó por unanimidad el dictamen de la Ley General de Control de Ruido Urbano, un proyecto que establece reglas estrictas sobre los niveles de sonoridad permitidos, planes de acción para su reducción y un nuevo régimen de sanciones.
Al tratarse de una propuesta de legislación federal, el documento será enviado al Congreso de la Unión para su análisis, dictaminación y votación definitiva.
La iniciativa, impulsada por la diputada local del PVEM Elvia Estrada se estructura sobre tres pilares fundamentales.
El primero consiste en establecer reglas claras sobre los límites de ruido permitidos según el tipo de zona (habitacional, comercial e industrial) y el horario, distinguiendo entre periodos diurnos y nocturnos.
Esta regulación aplicará tanto a fuentes fijas, como fábricas, comercios y obras de construcción, como a fuentes móviles, incluyendo automóviles, camiones y motocicletas.
Como segundo elemento, la ley propone la creación de herramientas técnicas de gestión, tales como mapas de ruido y planes de acción específicos.
Según explicó Estrada en tribuna, estas herramientas permitirán a las autoridades identificar con precisión los focos del problema, determinar su gravedad y tomar medidas correctivas basadas en datos técnicos.
El tercer eje es la creación de un régimen de sanciones proporcionales, donde quienes rebasen los límites en zonas de protección especial enfrentarán multas significativamente más altas.
Finalmente, la legisladora argumentó que el ruido excesivo es un problema de salud pública urgente.
Citando datos de la Organización Mundial de la Salud, Estrada recordó que cerca de 120 millones de personas en el mundo padecen problemas auditivos por exposición al ruido.
Además, la legisladora subrayó que, más allá de la audición, la contaminación acústica urbana es detonante de padecimientos como insomnio, estrés, ansiedad, problemas cardiovasculares y una baja considerable en la productividad de los ciudadanos.



