Bienestar Espiritual

Oración: ¡“Vivamos de los imposibles y sin lamentaciones»!

¡OREMOS AL SEÑOR! ¡SEÑOR, TEN PIEDAD!

Padre Bendito: ¡Recibe nuestro saludo más cálido y más entusiasta en esta fría mañana de este sábado!

rel="nofollow"

Padre Santísimo: ya estamos de pie y muy atentos para que postrados ante Tu inmensa gloria Te contemplemos con los ojos del espíritu y hasta nuestros ojos de la carne vean materializado todo lo que hay en Ti y todo lo majestuoso que Te rodea, porque los que en Ti vivimos, somos los más dichosos porque Tu luz brilla en nosotros y nos hace ser seres de luz, de amor, de poder, de esperanza, de riqueza, de salud y de paz. ¡Hemos dejado en el ayer la incredulidad, la apatía, el desgano, la impotencia y la miseria! Ahora nos encontramos revestidos de Tu Luz maravillosa que nos ha dado alas de águila que nos hacen gozar de una vista increíble, de un panorama extraordinario, de una contemplación singular y de un gozo indescriptible. ¡Hemos dejado atrás las alas de gallina y lo que ahora vivimos nos ha dado una tremenda dimensión y un altísimo e increíble poder! Estar junto a Ti, ¡es lo más grande que nos pudo suceder! ¡Ya gozamos del mundo donde los imposibles no existen! ¡Ya somos portadores del mismo poder omnipotente del Amado Hijo del Padre, ante quien los imposibles, los improbables y los increíbles ni se mencionan! ¡Ahora vivimos en una atmósfera donde los mismos ángeles nos acompañan y nos llevan a la misma fuente del poder divino!

Padre Santísimo: desde la más remota antigüedad Te has manifestado magnánimo y super generoso con los atrevidos que con ánimo decidido han luchado por lo suyo y han conmovido Tu divino corazón, tal como lo hiciste con Jacob cuando le dijiste: “… De cierto te haré prosperar, y haré tu descendencia como la arena del mar que no se puede contar por {su} gran cantidad.»(Génesis 32:11).

Ante la duda de los discípulos de Tu Amado Hijo, por el dilema de lo difícil de la salvación, Tu Hijo Amado, quien siempre se mueve en esa atmósfera del poder ilimitado, exclamó: “—Lo que es imposible para los hombres, ¡es posible para Dios!” (San Lucas 18:17).

Padre Santísimo: ¡Qué hermoso es estar y vivir bajo Tu amparo, bajo Tu poder, bajo Tu protección! Tú eres ese castillo majestuoso y de belleza inenarrable donde ningún mal se puede temer, ninguna plaga, ninguna invasión, ninguna debilidad, ninguna incertidumbre puede haber y ningún enemigo puede tener acceso.

Ante esa tremenda realidad, oramos con el Espíritu Santo y Te decimos confiados, postrados y atentos: “¡Habitamos a Tu abrigo, Dios Altísimo! ¡Moramos bajo Tu sombra Omnipotente! Te decimos: ¡Esperanza nuestra, y castillo nuestro! ¡Nuestro Dios, en quien confiaremos! ¡Y Tú nos librarás del lazo del cazador y de la peste destruidora! ¡Con Tus plumas nos cubrirás! ¡Bajo de Tus alas estaremos seguros! ¡Escudo y adarga es Tu verdad!

Con esa seguridad que Tú nos proporcionas, con esos favores con que nos distingues, con esa dicha de tener lo que muchos ni se imaginan y con ese amor con que nos amas, ¿qué más podemos anhelar, Señor y Dios nuestro? Vivir bajo Tu amparo es liberarse de limitaciones, de miserias, de impotencias, de infortunios y de penalidades. Quien se atreve a vivir bajo Tu manto protector, aún en las adversidades está revestido de valor, de poder, de entusiasmo y de energía sin límites. Es un soldado que sabe pelear, sabe estar sereno y seguro de que la victoria le pertenece, porque cuenta con Tu protección y con Tu benevolencia. Todo luchador que vive bajo Tu mirada sabe que no está solo ni perdido aún en la más cruenta de las batallas.

Esos soldados invencibles somos Tus hijos que jamás dudan de Tu amparo y de Tu protección. Es por ello que nos vamos a continuar con esa lucha que nos toca afrontar en este día, porque sabemos que nacimos amados, bendecidos, fortalecidos y victoriosos.

Padre Santísimo: nos encontramos bien dispuestos a demostrar a nuestros hermanos que, viviendo bajo Tu protección, gozamos de poder ilimitado, de gozo indescriptible, de seguridad a toda prueba y de valentía propia de los grandes que no temen ni las armas ni la misma muerte,

¡Bendito seas, Padre Santísimo.! Amén

Deja un comentario

Botón volver arriba

Descubre más desde EstamosAquí MX

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo